Ni siquiera la muerte podrá separarnos ...

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martes, 18 de mayo de 2010

Fin de la liga escocesa

Colorín colorado, este cuento se ha terminado. Y lo ha hecho de nuevo con el FC Barcelona campeón, logrando números de récord, superando a todos sus rivales, pero esta vez sin poder cantar el alirón hasta el último suspiro. El equipo de Guardiola ha tenido en este sentido un mérito tremendo, pues no lo tenía fácil para aguantar la presión de la necesidad de victoria, semana tras semana, acogotados por el máximo rival a sólo un punto de distancia. Así que felicitaciones a los culés, pues no queda otra sino reconocer lo que ha terminado por ocurrir, y aceptarlo sin más.

A la vista de los resultados, se me ocurren varias reflexiones. La primera y más evidente es la reedición de una entrada que ya escribí el año pasado, allá por abril, a propósito de una columna que Juanma Trueba, a su vez, escribía para el AS en vísperas del Clásico del Bernabéu que a la postre acabaría por decidir la liga y hundir a los blancos. En ella, el periodista del grupo PRISA afirmaba que la liga española había dejado de ser la más importante de Europa a la vista de la distancia entre los dos primeros clasificados y el resto. Y el abajo firmante suscribía sin reparos esta opinión. Lo sucedido este año no ha hecho sino confirmar este parecer, y ahí están los números para demostrarlo. Los dos primeros han sumado la friolera de 195 puntos y se han jugado el campeonato entre ellos, ganando 31 partidos de 38: escalofriante. Los demás, al fin y a la postre, no han pasado de ser meros comparsas, y han terminado por jugar otro campeonato distinto, muy alejado del triunfo liguero final.

Y ello aun cuando en algunos casos hayan hecho cifras excelentes. Por ejemplo, el Valencia ha firmado el tercer puesto con números de campeón: 71 puntos. nada menos. Allá por el año 2000, el Deportivo de La Coruña de Jabo Irureta se proclamó campeón de liga con 69 puntos, algo impensable hoy día. El Madrid de Capello y el Barça de Rijkaard empataban a 76 puntos hace sólo tres años. Todos estos logros, importantes en su momento, aparecen hoy como hazañas liliputienses ante las cifras de los dos grandes, que han ahondado más aún la distancia entre ellos y el resto. El margen de error para lograr el título liguero se ha tornado estrechísimo y cualquier error a lo largo de la temporada se ha pagado muy caro. Es el caso de las derrotas merengues en Sevilla y Bilbao, por ejemplo. Todo esto recuerda muy sospechosamente a la liga escocesa, donde los dos equipos de Glasgow (los católicos del Celtic y los protestantes del Rangers) se juegan año tras año la liga entre ellos, sin que el resto (Dundee United, Hibernians, Aberdeen y otros menos conocidos) tenga apenas nada que decir y mucho menos que objetar. Por cierto, este año la cosa ha caído de lado de los protestantes, a seis puntos de los máximos rivales y a veinticuatro del Dundee, tercer clasificado. ¿Les suena familiar?

Sin embargo las penurias económicas aprietan de lo lindo, y también a los equipos de fútbol. Así, el Valencia tendrá que desprenderse muy probablemente de sus dos davides. El Guaje (aunque ya no tanto) Villa tiene un pie en el Barça, mientras que Silva es objeto de deseo del Madrid, que busca reforzar el centro del campo cara a la próxima temporada. El Sevilla, cuarto en discordia del campeonato patrio (a más de treinta puntos de los dos de cabeza, atención) tendrá que deshacerse probablemente de algunos veteranos ilustres (pienso en Kanouté, por ejemplo), y seguir adelante con su fórmula de comprar bueno, bonito y barato. Getafe y Mallorca pueden darse por bien satisfechos: el primero ha construido una buena escuadra con descartes del Madrid (Miguel Torres, Parejo, Soldado, Adrián González y algún otro) y el gran Pedro León, bajo la batuta firme de Míchel. El segundo ha logrado puestos europeos a pesar de hallarse al borde de la quiebra (hasta el punto de que han ofrecido gratis a su delantero Aduriz a su club de origen, el Athletic de Bilbao, por no poder terminar de pagar su traspaso) de la mano de ese sabio llamado Gregorio Manzano y de jugadores como Julio Alvarez, Rubén González, Borja Valero (todos ex madridistas, por cierto), Pep Martí o Pierre Webó. Sólo el Sevilla está lo suficientemente saneado y es lo bastante solvente como para mantener el armazón de la plantilla de esta temporada. Los demás carecen de recursos para ello. Así, todo parece indicar que Borja Valero regresará muy a su pesar a la liga inglesa, porque el club balear no puede abonar la cuantía de su traspaso, y varios jugadores del Getafe también podrían cambiar de aires pronto.

Otros gallitos tradicionales de la liga española como el Atlético de Madrid y el Villareal han hecho un campeonato bastante discreto. Los primeros han salvado los muebles gracias a su reciente triunfo en la Europa League (antigua UEFA), y pueden hacerlo más aún si vencen al Sevilla en la próxima final copera. Además, tienen el honor de poder decir que son los únicos que han batido a los blaugranas en la liga. Pero así y todo, su tránsito liguero ha conocido más sombras que luces y durante una buena parte de la temporada coquetearon peligrosamente con la segunda división. Los segundos se quedan fuera de Europa por primera vez en bastante tiempo pese a tener una de las mejores plantillas del campeonato.

¿La mejor liga de Europa? En mi opinión, definitivamente no. Uno: la liga española se ha escotizado; dos: la crisis económica se ha cebado en aquellos que no supieron gestionar su tesorería en tiempos de bonanza; y tres: en general, ha castigado a aquellos que han tenido que negociar de modo conjunto la venta de sus derechos televisivos (osea, todos menos dos, y me imagino que ya se adivina quiénes son). Nada de esto es bueno ni presagia algo bueno. Todo lo contrario.

La segunda reflexión es para la tropelía que el Real Madrid está a punto de cometer con un gran entrenador: Manuel Pellegrini. Si ya el año pasado el sacrificado fue Juande Ramos, este año le toca al chileno, que según parece sufrirá en sus carnes las consecuencias de un pecado mortal: no haber ganado un título este año. Craso error. Sigo creyendo que el Real Madrid se está atletizando, que está copiando las peores maneras de sus vecinos del sur en los tiempos desbocados (cual imperioso galope) de un Jesús Gil (descanse en paz) que no dudaba en destituir entrenadores incluso en las pretemporadas. Si de verdad se quiere dar sentido a la palabra proyecto, esto pasa necesariamente por asumir con todas las consecuencias la posibilidad de que las cosas no salgan bien desde un principio. Si se cae en las garras de la urgencia, si se pierde el sentido de la realidad y se incurre en la neurosis futbolera con el único espejo de los logros del máximo rival, es muy poco probable que la empresa de Florentino pueda llegar a buen puerto.

Y no quiero olvidar que semejante ejercicio de esquizofrenia ha sido abanderado, de modo absolutamente abyecto y despreciable, por el diario MARCA, que hace un año concedía al chileno todo el crédito que ahora le niega para gran satisfacción del ego desmedido y la catetez futbolística de su director. Triste, triste de veras. Triste es la campaña en sí (tan digna del periódico como éste de aquélla) como más triste aún es que este medio sea el más leído de España. Esto ya es sencillamente pavoroso.

En fin. Un cuento que se acaba. Bien podría haberlo escrito Robert Louis Stevenson que, como ya habrán adivinado los más ilustrados, nació en el país de los pictos y escotos.

He dicho.

jueves, 27 de agosto de 2009

Dudas

Recientemente, la "Operación salida" en el Real Madrid se ha saldado con los traspasos de Wesley Sneijder y (esta misma mañana) el de Arjen Robben con destinos dispares: Inter de Milán y Bayern de Munich, respectivamente. Quedan pendientes los del canterano Miguel Torres y Rafael Van der Waart, y con ello se daría por cerrada la plantilla para este ejercicio, si las informaciones publicadas en la prensa deportiva no van mal encaminadas. Desde el punto de vista económico, el club necesitaba hacer caja después del dispendio veraniego (sobre todo por la compra de CR9 a un precio desorbitado), así como ajustar la plantilla a un número de jugadores razonable. Esto completa una lista bastante larga de bajas, que comprende también a Codina, Cannavaro, Faubert, Saviola, Javi García, Huntelaar, Parejo, Negredo, Heinze y el gran Míchel Salgado, justamente homenajeado antes de la disputa del trofeo Santiago Bernabéu. Es decir, han salido (o pueden salir en total) catorce jugadores del equipo, y se han incorporado siete, más la repesca de los lesionados Van Nistelrooy y Mahamadou Diarrá. Los cambios respecto al año anterior ascienden a la quincena larga, si se tiene en cuenta la baja federativa de Rubén de la Red, por problemas de salud. Osea, una purga estaliniana en toda regla.

No sé exactamente qué es lo que se esconde detrás de la venta de los dos jugadores holandeses. Con la de Sneijder, el Real Madrid pierde a un buen centrocampista (y no es que disponga de muchos con talento), así como a un excelente lanzador de faltas, y con Robben pierde velocidad y capacidad de desborde, ahora centradas casi exclusivamente en CR9 y, en menor medida, en Kaká y Benzema. Bien podría suceder que la marcha de Robben (Calderón debe estar tirándose de los pelos, después de lo que le costó traerle) traiga aparejado un compromiso para la incorporación de Ribéry el año próximo. Si es así, poco que objetar, pues en el cambio el Real Madrid gana claramente, y mucho. El francés tiene mucha más capacidad de sacrificio y juega para el equipo más que para su lucimiento personal. Por otra parte, es menos proclive a las lesiones que el holandés, cuyas veloces piernas son de cristal. Y por si todo esto fuera poco, es de los pocos jugadores de banda capaz de hacérselo pasar realmente mal a cualquiera. Y el Real Madrid, ahora más aún, se queda pidiendo un jugador con desborde por la derecha a gritos.

Pero si no es así, la jugada es nefasta. Además de las carencias derivadas de su ausencia, sus traspasos refuerzan directamente a dos posibles rivales de Champions. Y ya se sabe que no hay peor astilla que la de la propia madera. Para colmo de males, la defección de estos jugadores se efectúa en contra del criterio de Manuel Pellegrini, quien manifestó de viva voz contar con ellos. Es decir, la opinión del entrenador en asuntos deportivos cuenta menos que la del director general o el del presidente y, como bien apunta Javier Gómez Matallanas en la edición impresa del MARCA de hoy, le pone en solfa delante de sus jugadores, visto su nulo margen de maniobra para defenderles. Esto empieza a recordar tiempos pasados que se suponía bien enterrados y de los que se decía haber extraído las lecciones pertinentes: gestión presidencial, fichajes de relumbrón, acumulación de egos superlativos en el vestuario, un entrenador dócil y complaciente y eliminación sistemática de la llamada clase media en aras del beneficio económico por derechos de imagen.

Y además, si esta situación va acompañada de un acoso como el que se ha sometido a Sneijder, humillándole al privarle de su taquilla (en eso también tenía razón el bueno de Sergi Solé) para forzarle a fichar por el Inter, peor aún. La experiencia es buena consejera, y un día no muy lejano se quiso forzar de modo semejante a un tal Steve McManaman para que saliera del club, se supone que por no encajar en el perfil galáctico estándar, entonces al uso. Pareció por momentos que el inglés se vería obligado a entrenar con los chicos del filial, pero le importó poco y así lo manifestó de viva voz. Resultado: se ganó incondicionalmente el respeto de sus compañeros y el cariño inquebrantable de la afición. Volvió al primer equipo, y hizo lo que sabía: jugar y marcar goles, como el segundo frente al Barça en el Camp Nou que dejaba a los culés listos de papeles y al Madrid en la final de Glasgow. ¿Cuáles eran los verdaderos motivos de Sneijder para querer quedarse? ¿Amor al club o a Madrid la nuit (como sibilinamente han dejado caer en MARCA)? En el primer caso, razón de más para que la venta sea un disparate. En el segundo, no hay discusión.

La venta de estos jugadres, claramente debilita al equipo en zonas en las que no anda muy sobrado (banda y medio campo) para una temporada que se prevé larga y complicada, y en la que figura el reto de llegar a la final de la Champions, a disputar en el coliseo merengue. Esto significa menos recambios para Xabi Alonso (quien se convierte así en pieza casi insustituible en el esquema blanco), CR9 y otros rutilantes fichajes, sobre los que recaerá un peso que al final de la temporada puede ser decisivo.

Y dicen por ahí que Miguel Torres es víctima de un acoso (o mobbing, como se dice ahora) similar al sufrido por Sneijder. Espero fervientemente que no sea el caso. Torres ha demostrado sobradamente su utilidad, apoyada en el hecho de que puede jugar en las dos bandas y de que es mucho mejor defensor que Marcelo (algo no demasiado difícil) y que Drenthe (cuesta menos aún). Hacerle eso al chico después de los oscuros pero eficientes servicios prestados a su club de toda la vida sería verderamente canallesco. Sin paños calientes.

Osea, que si ayer defendí a Valdano a propósito de sus declaraciones sobre el frustrado fichaje de Gabi Milito, hoy tengo que atizarle y a base de bien a él, a Miguel Pardeza y al propio FP, por la forma en que están llevando a cabo la salida de jugadores del Real Madrid. Por lo que supone en términos deportivos para el equipo y, sobre todo, por la pésima imagen que se da del club, convertido de nuevo en una sociedad mercantilista, más que en un club de fútbol.

He dicho.

miércoles, 26 de agosto de 2009

¡Tontolhaba!

Los medios deportivos de la Ciutat comtal no paran de dar a luz nuevos cachorros periodistas (es un decir, naturalmente, como tanto le gusta decir al bueno de Jaume Miserachs). Uno de los últimos productos de la inagotable fábrica de plumas amantes del buen estilo y, sobre todo, de la ecuanimidad, la objetividad y la mesura a la hora de enjuiciar los acontecimientos y personas que habitualmente se mueven en el mundillo futbolero, se llama Sergi Solé. Su última columna lleva por título ¿Y todavía hablan de señorío? Como es breve (y menos mal) la reproduzco enterita:

"Enemigo en la contienda, cuando pierde da la mano sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano", reza la segunda estrofa del himno del Real Madrid. Pero, contraviniendo el señorío que nunca debería perder el club blanco por muy eterno rival que tenga, por ahí va Valdano con su bandera, y no "limpia y blanca que no empaña" sino ofensiva e irrespetuosa con todo lo que huela al Barça. Pisotear un compatriota (Gabi Milito) que está viviendo un calvario es feísimo, a la altura de la miserable patada de Figo que retiró al zaragocista César. La 'portera' de Florentino, a quien se le presuponía un 'verso' menos irreverente, filosofó sobre política y disparó incluso contra la Iglesia (para él, el Ser Superior es otro) para criticar el fichaje de Ibrahimovic. Y mientras, maltratando a Sneijder. Pues eso, señorío.

¿Y esto por qué? Pues por la entrevista concedida por Jorge Valdano a la agencia alemana de noticias DPA en la que el Director General Deportivo del Real Madrid tocó algunos temas espinosos. Justamente aquellos a los que hace referencia el ínclito Solé. Vayamos por partes, salvando la introducción en la que se usa la letra del himno del Real Madrid para atacar al argentino (simplemente despreciable: para empezar no está mal, Sergi).

Número uno: Pisotear a un compatriota (Gabi Milito) que está viviendo un calvario es feísimo, Sergi dixit. Pues bien: Jorge Valdano (y atención cito al diario Sport, medio poco sospechoso de afinidades merengues) fue el principal responsable de que el Real Madrid desestimara el fichaje de Gabriel Milito, siguendo para ello las indicaciones de Alfonso del Corral, a la sazón jefe de los servicios médicos del Real Madrid. De acuerdo con las pruebas que en su momento se efectuaron al central argentino, sus rodillas no podrían soportar una temporada en la que el jugador disputase dos o tres partidos por semana, por lo que el jugador acabaría por lesionarse de cierta gravedad. Esto sucedió en 2003.

Las reacciones en Barcelona (y fuera de ella) no se hicieron esperar: al Director General madridista (y también a del Corral) les cayó de todo por desechar a un magnífico jugador. Al menos, el doctor del Corral cerró no pocas bocazas al recuperar a Jonathan Woodgate para la práctica del fútbol y, poco después, al mismísimo Raúl, tal y como recoge Martí Perarnau en su antiguo blog. Valdano no tuvo esa suerte. El defensa argentino recaló en Zaragoza, donde jugó cuatro temporadas a un gran nivel (incluyendo competiciones con la albiceleste), eso sí: disputando liga y copa, sin que los maños conociesen ni por asomo la dureza de un calendario agravado por la disputa de la Champions League. El momento reivindicativo culminante para el antiguo defensa de Independiente hubo de ser, sin duda, la media docena que el Zaragoza endosó al Real Madrid galáctico en las semifinales de la Copa del Rey en 2006.

Su nombre sonó insistentemente desde entonces como posible refuerzo para el FC Barcelona, como alternativa al rumano Chivu. Un refuerzo bendecido hasta por el infumable Josep María Casanovas, genuino Bene Gesserit masculino del diario Sport (el link corresponde a la Libreta de Van Gaal, pues el original del Sport ya no existe), quien se marcó las suyas y las de un torero al afirmar que Milito tiene otra ventaja: tiene una manía especial al Madrid porque cuando llegó a nuestro país para recalar en el Bernabéu lo rechazaron por una lesión que se ha demostrado que no existía. Se equivoca, como de costumbre, el decidor de verdades: no fue por una lesión, sino por el riesgo, que sí existía.

Milito debutó con los blaugranas en agosto de 2007. El 29 de abril de 2008, disputando la ida de las semifinales de la Champions frente al Manchester United en Old Trafford, se lesionó en su rodilla derecha. Y ahí sigue, tal y como señala Solé (en esto, al menos, dice verdad), atravesando un auténtico infierno. Al jugador han tenido que insertarle un trozo del tendón rotuliano de la rodilla izquierda (la sana) para poder recuperarle, y su regreso a los terrenos de juego es, a día de hoy, toda una incógnita.

¿Y qué ha dicho Valdano al respecto? Pues, según el Sport, lo siguiente:

- Muchas veces, más que salir a afrontar las polémicas es mejor dejar que el tiempo las conteste. Para mí fue muy doloroso que Milito no llegara al club.
- Con el paso de los años aquel diagnóstico (el de los médicos del Real Madrid con del Corral al frente) se reveló como real.
- (La decisión de no ficharle) ...me hizo daño, sobre todo en Argentina. Se pretendía que yo defendiera a Milito porque era una opción futbolística noble desde muchos puntos de vista, por la nobleza personal del jugador y porque era muy interesante en términos futbolísticos para el Real Madrid.
- Un director deportivo está apoyado en la opinión de profesionales. Si el cuerpo médico del equipo te hace una recomendación, mi obligación es respetarla por encima de cualquier percepción personal.

Bien, cualquier lector de este blog está invitado a repasar estas líneas, y buscar en ellas algún desprecio, menoscabo, falta de respeto o minusvaloración hacia Gabriel Milito, sus cualidades o su situación actual. O, dicho de otro modo, que alguien me señale donde está lo feísimo que dice el amigo Solé, o en qué momento le pisotea. Valdano, al decir esto, no hace sino reivindicarse a sí mismo por la decisión tomada, y está en su perfecto derecho, sobre todo después de las amargas críticas recibidas tras ella. Una decisión que, muy lamentablemente para Gabi Milito, resultó ser acertada y el tiempo se ha encargado de demostrarlo, dejando así a Casanovas y a otros borregos, perdón, voceros de su mismo rebaño en el pesebre, el lugar que en justicia les corresponde. Y repito: lamentablemente para Milito. Es posible (sólo posible) que nada de esto hubiese ocurrido de haber permanecido en Zaragoza, pero es comprensible que la llamada de un grande del fútbol español, así como la posibilidad de disputar la Champions y alcanzar metas elevadas resultaran cantos de sirena irresistibles. Corrió un riesgo, pasó la revisión médica del Barça, jugó ocho meses... y crack. Respecto a Valdano, se puede criticar la oportunidad de sus comentarios, pero nada más. Y en cuanto a Sergio Busquets, quien también se apuntaba a las críticas hacia Valdano por colgarse una medalla a propósito del tema, diría lo mismo: está en su derecho, después del aceite de ricino que le tocó tragar. En modo alguno se trata de atacar a Milito: es, insisto, una autoreivindicación.

Número dos: La 'portera' de Florentino (...) filosofó sobre política. Esto, supongo, surge de los comentarios de Valdano en el sentido de que el Barcelona es, para muchos catalanes, empezando por su ilustre presidente, un símbolo exclusivo de Cataluña, no de España. Palabras exactas de Valdano: Cada uno desde su visión intenta ocupar un lugar en el mundo. El Barcelona lo hace mirando desde Cataluña hacia adentro y el Real Madrid lo hace mirando desde España hacia afuera. A estas alturas, sorprende que a Solé (o a alguien en este país) le desconcierte algo semejante, por ejemplo después de asistir al lamentable espectáculo ofrecido en la última final de la Copa del Rey y la gravísima ofensa que en él se hizo al Jefe del Estado, en nombre, en parte, de la agraviada Catalunya a manos del cruel Borbón. Pero leyendo sus desatinadas palabras, salta a la vista que el aprendiz de brujo pasa de puntillas sobre el tema, sin entrar en él. Será que no tenía más espacio disponible, claro. Pero sí que aprovechó el que tenía para insultar a Jorge Valdano. Y luego se atreve a hablar de falta de señorío. Con dos cojones, el chaval. Por cierto, quizá no haya leído a Martí Perarnau y su décimo mandamiento para el Barça de esta temporada. ¿O quizá sí?

Número tres: (...) disparó incluso contra la Iglesia (para él, el Ser Superior es otro) para criticar el fichaje de Ibrahimovic. Se recordará que, el pasado mes de junio, el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, se pronunció abiertamente en contra del fichaje de CR9 por el Real Madrid, básicamente por el dispendio económico que suponía. Yo, personalmente, coincido de pleno con Su Ilustrísima, y así lo he hecho constar en estas páginas. Ahora bien, Zlatan Ibrahimovic le ha supuesto al FC Barcelona un desembolso económico cifrado en 66 millones de euros (45 contante y sonante, más el traspaso de Samuel Eto'o y la cesión de Aleksandr Hleb), osea, unos once mil millones de las antiguas pesetas, el segundo fichaje más caro de este verano y, atención: el más oneroso de toda la historia culé. El abajo firmante está férreamente convencido de que el coste real es superior, pues tasar al camerunés en 20 millones de mortadelos resulta muy cortito, aún antes del bombazo CR9. Pues bien, ahora coincido con Valdano, cuyas palabras fueron: Cuando el Barça fichó a Ibrahimovic sí eché en falta un discurso del Obispo de Barcelona. Parece que la Iglesia tiene que estar por encima de regionalismos y me sorprendió mucho que con Ibrahimovic no aplicara un discurso del mismo orden que entonces con Cristiano Ronaldo... Pues sí, ¿donde estaba la voz de Su Ilustrísima para criticar a sus paisanos, qué digo, a sus fieles por el dispendio realizado? Guardó silencio. Tiene derecho, desde luego, pero el no acudir al púlpito con la misma presteza le hace razonablemente sospechoso de parcialidad. Cuando menos. Porque si los dispendios económicos en tiempos del cólera son reprobables, lo son sin atender a colores. En teoría, claro.

En resumen: no encuentro en las declaraciones de Valdano nada reprobable, y estoy básicamente de acuerdo con todo lo expresado por él. En cambio, por ese aprendiz de brujo llamado Sergi Solé elevo mis plegarias al cielo (¡ayúdeme Mossén Lluís!), para que siendo tan párvulo pueda, Dios mediante, enderezar a tiempo sus entendederas ya que, en caso contrario, sería digno y justo candidato al calificativo que da título a este post: ¡Tontolhaba!

He dicho.

martes, 14 de julio de 2009

¡Pero qué pelmas!

En el colegio donde estudié y donde pasé (se dice pronto en ese tramo de la existencia) nada menos que trece años de mi vida, la docencia se repartía entre profesores seglares y hermanos de la congregación de La Salle, a razón de dos tercios los primeros y el resto los segundos. Entre el profesorado casto por mor del correspondiente voto, los había de todo tipo y color. Incluso algunos, los más jóvenes, profesaban y demostraban simpatías encubiertas por las ideologías de izquierdas (moderadas, eso sí). No tendría, pues, nada de extraño ante nuestros inmaduros pero atentos ojos que la mayoría de los así llamados curas rojos acabaran por abandonar la congregación, tentados por alguna señora de más o menos buen ver. Para nosotros, que empezábamos a sentir la efervescencia hormonal, era lo más lógico del mundo, como ilógico era enquistarse en una pertinaz soltería obligada. Y a mis ojos, ya no tan inmaduros, sigue siendo de todo punto ilógico. En ese sentido, como en otros muchos, los herejes protestantes les dan vueltas a los católicos hasta marearles.

De todos los curas (inadecuado calificativo, pues no podían oficiar misa, pero práctico como el que más) recuerdo siempre al hermano Eliseo. Eliseo Combarros Sorribas, era su más que peculiar nombre. Era corto de estatura, chupado, enfundado en el conjunto estándar de sotana, alzacuello y zapatos negros, con aire de ratón de biblioteca, escondida su mirada tras sus inseparables gafas, que enmarcaban un rostro con expresión de no haber roto un plato en su vida. Una especie de Dómine Cabra pero sin malas intenciones. Antes bien, a menudo nos relataba historias sobre lo mal que lo había pasado durante la Guerra Civil, y se encargó él mismo (era nuestro tutor) de darnos la noticia, antes de que la imagen contrita de Arias Navarro se incrustase en nuestro subsconciente, de que Franco... había muerto. Tras lo cual nos hizo permanecer en completo silencio, rezando para nuestros adentros, o haciendo como que rezábamos, mientras se preguntaba inquieto qué iba a ser de España (anda que...), para luego enviarnos de vuelta a nuestras casas con unos días de vacaciones por delante.

Tenía la costumbre el ínclito cura, que no era mala gente después de todo, de dedicarnos el calificativo de pelma o pelmazo cada vez que, cosas de críos, le incomodábamos de alguna manera. El aumentativo iba dedicado a los más recalcitrantes, naturalmente. Que los había. En los tiempos que corren, dirigir semejante epíteto a los equivalentes actuales de los recalcitrantes de entonces, a los genuinos ruinas, le podría suponer al buen hombre (ignoro si aún vive) un buen disgusto. Y es que los tiempos cambian que es una barbaridad... en verdad bárbara.

Pero los pelmazos no. Ahí siguen, impertérritos, recalcitrantes, e inconmovibles en su genuina estulticia. Da igual si se trata de chiquillos díscolos o de no-tan-chiquillos que no paran, en definitiva, de dar la lata y de aburrir a las gentes de bien, que en todas partes las hay. Menudo trío de ases en las columnas de opinión del medio de casi siempre: el diario Sport de Barcelona. Casanovas (editor), Vehils (director) y Batlle (himself). El tema, cómo no: las serpientes de verano y los fichajes. Los que han sido y los que aún pueden o podrían ser.

El primero, artista consumado en el sin duda difícil arte de plasmar en el papel (o en la pantalla) lo que es obvio hasta para un ciego de nacimiento, pronostica grandes males para el Real Madrid si el esfuerzo inversor realizado no se traduce en logros (osea, títulos). Pero qué genio eres, figura, no sé qué haríamos sin ti. Asegura también que es la portera de Núñez (José Luis, supongo, más tarde catalanizado a Josep Lluís, aquí y en Pekín, Carod-Rovira dixit) quien asesora a Florentino Pérez en materia de fichajes. No sé qué pensarán los integrantes del equipo técnico madridista por semejante comparación. Lo más sensato es que ignoren al susodicho, primer pelmazo del post de hoy.

Claro que el segundo pelma no se queda atrás. Afirma que el hecho de que el Real Madrid fiche jugadores provoca (sic) envidia sana. Si el torrente de descalificaciones, improperios, críticas exacerbadas, reproches, insultos y basura diversa que, como fuego graneado, han lanzado los señores del Sport (y Mundo Deportivo), Vehils inclusive, desde la Ciudad Condal al más puro estilo Katiushka con dirección Paseo de la Castellana, esquina Concha Espina, es producto de la envidia sana, entonces yo debería ingresar sin pérdida de tiempo en la congregación que antaño me acogió como alumno y de la que el hermano Eliseo es (o fue) destacado miembro. Envidia sana, dice sin rubor alguno el individuo. Con un par, Marichal. ¡Pero qué pelma eres, chiquillo!

El tercero, como era de esperar, se supera a sí mismo. Analiza (es un decir) la situación actual de las negociaciones del club de sus amores por David Villa, llegando a afirmar, poco menos, que en Valencia son tontos por rechazar un generoso ofrecimiento de 40 millones de euros por su delantero, lo cual debe ser más que suficiente para un equipo que está en la ruina, pese a lo cual se pone chulito (sic) con su jugador. El cuento de siempre, osea: si es el Barça quien llama a la puerta, Villa o Periquete de los palotes entrará en trance extático, y sólo pensará en azulgrana, abrazando la cuatribarrada y la Creu de Sant Jordi como nuevos e irrenunciables emblemas, preso de frenesí e ilusión por llegar cuanto antes al Camp Nou... Y qué malos son los chicos de su club, esos muertos de hambre que no tienen donde caer difuntos, por retenerle contra su propio criterio. Naturalmente, en el medio de comunicación que llena el plato del pelmazo de la diaria pitanza, no ven con malos ojos que el asturiano intente forzar su salida del club. Eso sí, si el protagonista de la historia hubiese sido el Real Madrid... ¡¡Katiushkas fuego!!

En fin, el hermano Eliseo hizo que el calificativo calase en mi memoria para siempre. Pero estos pelmazos, ¡vive Dios!, no paran ni por un momento de validarse como tales con sus cotidianas majaderías.

He dicho.

lunes, 6 de julio de 2009

Tracas y más tracas

Desde que Florentino Pérez llegara a la presidencia del Real Madrid, hace cosa de un mes, la balanza mediática se ha desplazado desde Barcelona hasta la capital de España en lo que se tarda en chasquear los dedos. Chas. Así de sencillo, que no de barato, naturalmente. Primero fue Kaká, luego el shock CR7 (ahora CR9), más tarde la apuesta nacional por Raúl Albiol (menos mal que esta vez FP no ha tardado años en incorporar a un jugador español) y finalmente Karim Benzema, tanto tiempo pretendido por el FC Barcelona, si es que hemos de creer a pies juntillas a sus pasquines oficiales, claro. Esos mismos que ahora afirman, sin asomo alguno de rubor, que al lado de David Villa no es más que un segundón. Puede que lo sea. Igual que sucede con los demás fichajes, su rendimiento es toda una incógnita que sólo el tiempo y el devenir de los acontecimientos terminará por desvelar. Podrá triunfar, tal y como el madridismo espera y desea, o no (tal y como los acérrimos rivales sueñan). Pero no deja de llamar la atención lo de siempre: si algún jugador es señalado como posible fichaje azulgrana, los elogios suben hasta la órbita... de Plutón. Pero si, por esas cosas de la vida y de los mercados futboleros, el susodicho jugador se decide por el Real Madrid, enseguida viene el cuento de la zorra y las uvas. Uy, fíjate, si después de todo estaba verde, el chaval. Je, menudo fiasco los troncos de col éstos, fichar semejante zoquete. Y el viaje siguiendo la órbita de Plutón se convierte en una vuelta a la manzana... como mucho. En este caso, la comparativa no deja de ser aún más desconcertante (por inapropiada) cuanto que el asturiano no es aún jugador del FC Barcelona, mientras que el francoargelino sí ha sido fichado por el Real Madrid.

En la capital del Principado algunos se están poniendo nerviosos por la ausencia de caras nuevas en el equipo. A mi juicio, sin motivo alguno. Como bien señalaba hace poco Cesc Fábregas en rueda de prensa, el Barça tiene el equipo hecho y hoy por hoy, es el gran rival a batir no sólo en España, sino en Europa. Así pues, ¿por qué el Sport reclama fichajes ya? ¿Son realmente tan necesarios? De verdad, no lo creo, salvo quizás un recambio para Samuel Eto'o, de quien una vez más se quiere prescindir, acaso porque es la última oportunidad de obtener alguna ganancia por su traspaso (cumple contrato el año que viene y se iría gratis, aunque más que amortizado) y acaso porque en Can Barça siguen siendo conscientes de que el camerunés es una bomba de relojería andante, capaz de hacer saltar por los aires el vestuario más unido. Antecedentes hay. Con ese recambio, y un refuerzo en el lateral izquierdo (Sylvinho también ha dicho adiós, y Zhirkov ya no puede ser la alternativa, pues Abramovich se ha hecho con sus servicios para el Chelsea), deberían tener los deberes más que hechos.

Vuelvo a lo mismo: por muchas tracas que resuenen en el Bernabéu, la apuesta de FP es arriesgadísima en lo económico, pero también en lo deportivo. La plantilla blanca sigue teniendo tremendas carencias, entre ellas un jugador con criterio para manejar la batuta en el centro del campo y de surtir de balones a los atacantes de lujo recién adquiridos, así como un lateral izquierdo que sepa de verdad lo que es defender. Y lo más importante: conjuntar el grupo hasta convertirlo en un verdadero equipo, capaz de jugar armoniosamente sin que salgan a relucir los egos particulares, que cada cual asuma su rol como parte de un engranaje cuyo buen funcionamiento es mucho, muchísimo más importante que su lucimiento personal. El reto para Pellegrini es formidable, tanto más cuanto que la hinchada de la capital, exigente y resultadista como ninguna, bien podría trocar los vítores por silbidos si el buen funcionamiento no es inmediato. El gran desafío sigue aún ahí, intacto, sepultado por las ilusiones generadas por los fastos con que se han celebrado los nuevos fichajes. Y de momento, todavía persiste la oscura incógnita (¿saldrá bien?), cuyos antecedentes no mueven precisamente al optimismo.

Tanto que, más que desear que salga bien, un servidor ruega a todos sus dioses particulares por que no salga mal. Que parece lo mismo, pero en este caso no lo es. No exactamente.

He dicho.

domingo, 14 de junio de 2009

¿Arde Barcelona?

Allá por agosto de 1944, con las tropas aliadas a punto de liberar la capital francesa de la ocupación alemana, y según cuentan Dominique Lapierre y Larry Collins en su novela ¿Arde París?, Adolf Hitler hizo esta pregunta en llamada telefónica para confirmar si, conforme a sus designios, la hermosa ciudad del Sena había sido destruida. Y de ahí el título de la novela a la cual, cómo no, siguió la homónima superproducción cinematográfica.

No es que yo tenga ganas de emular en lo más mínimo al dictador germano (¡Dios me libre!), pero de veras que me siento muy tentado de formular la misma pregunta a propósito de la también hermosa y vivaz capital del Principat de Catalunya. Y no porque albergue perversas intenciones hacia ella y sus gentes (¡Dios vuelva a librarme de nuevo!), sino por mera curiosidad. Semejante, pongamos por caso, a la de Martí Perarnau cuando manifestaba su interés por conocer las fuentes que financiaban al Real Madrid y sus recientes fichajes de relumbrón por una parte y de insensato vértigo por otra.

La razón es muy simple: los medios deportivos de la ciudad de los condes han entrado literalmente a saco contra el Real Madrid y su presidente tras el acuerdo alcanzado con el ManU para el fichaje de CR7 (¿o será CR9 a partir de ahora?). No voy a repetir lo reseñado por ellos. Primero porque me niego a ensuciar estas páginas con inmundicias pseudoperiodísticas. Y segundo porque, como de costumbre, alguien muy bien documentado lo ha hecho con mayor detalle y exhaustividad de la que yo habría sido capaz. Se argumenta (es un decir) de todo: desde un pésimo ejemplo moral en los tiempos de crisis que corren, de inmoralidad, de chulería, de caprichos de nuevo rico... en definitiva: vitriolo cirrótico a borbotones, sazonado con una buena dosis de demagogia. Porque, sí: estoy de acuerdo en que el gasto es obsceno, y como tal lo he manifestado en estas páginas en voz alta y clara para quien lo ha querido leer y, de hecho, lo ha leído. Y es obsceno por dos motivos. El primero, porque ningún futbolista vale ese dinero; el segundo, porque se trata de una apuesta arriesgadísima que, en caso de torcerse (supongamos que por una lesión grave), supondría un lastre económico de una magnitud descomunal... si es que no desembocará en ello incluso sin mediar daños físicos al jugador.

Pero mis razones se acaban ahí, y sólo ahí. No entro, ni entraré, en consideraciones de tipo moral o ético contra Florentino Pérez y su equipo por ello. No creo que el fichaje, aún siendo obsceno por la cuantía desembolsada, tenga mucho que ver con la decencia. Si uno dispone de un capital, y decide invertirlo en lo que le dé la gana, allá cada cual. Otra cosa muy distinta es que, usando dicho capital, pagues 100 por una mercancía que vale 60. O que, por gastarte semejante suma de dinero, pongas en peligro tu economía y, de paso, la seguridad o integridad de tu hogar y tu familia. Por ejemplo.

En cambio, sí que cargaría el ariete del reproche ético y moral contra las entidades financieras que han facilitado al Real Madrid los fondos necesarios para la operación. Y lo hago así porque esas mismas entidades (Banco de Santander, Cajamadrid, La Caixa o quien sea) han eludido por milímetros una bancarrota segura de no haber recibido una generosísima inyección de liquidez en forma de dinero público. Del contribuyente. Suyo y mío, oiga. Me parece escasamente ético que no vacilen en financiar a un club de fútbol (el que sea) con una millonada mientras que, por otra parte, regatean o deniegan ayuda a los que la necesitan para fines mucho más urgentes y vitales. Otra cosa es que el club de fútbol decida hacer con la millonada lo que estime oportuno, ahí no puede existir reproches de indecencia, aunque sí de insensatez. Las demás valoraciones no son sino ejemplos de demagogia pura y dura, pues quienes claman por la solidaridad social no han dado ni un céntimo, que se sepa, para aliviar las penurias de los más necesitados. Y a la hora de criticar, ya se sabe que siempre hay que hacerlo predicando con el ejemplo. Lo contrario es gratis, pues cualquiera puede hacerlo.

Para finalizar, me haré en voz alta la misma pregunta: ¿qué hubiese sucedido de ser el F.C. Barcelona el autor de la salvajada? ¿Cómo habrían acogido los medios catalanes la noticia? ¿Habrían clamado por la solidaridad con los más desfavorecidos en tiempos del cólera (Perarnau dixit)? O por contra, como ya sucediera en el pasado, ¿habrían aplaudido cerradamente la operación? Naturalmente me decanto por lo segundo, no sin antes admitir, sin que me duelan prendas por ello, que entonces estaría Madrid en llamas.

Y es que, a mi juicio, con semejante torrente de despropósitos, los señores de la prensa culé han cometido un error de primerísima magnitud: ya pocos se acuerdan del recientísimo (y bien merecido) triplete. No es ya que el Real Madrid en pocas semanas les haya arrebatado el protagonismo mediático: es que ellos mismos, con su necia actitud, con su provinciana, paleta y victimista contumacia, han contribuido decisivamente a ello. Hubiera sido mucho más sencillo y bastante menos costoso ignorar la noticia del fichaje, o dedicarle una esquinita de la portada, tal y como han hecho cuando el Real Madrid ha ganado alguna Champions. Pero no. Podían, y con razón, haber sacado aún más pecho por sus logros futbolísticos, pues son algo real y tangible a lo que agarrarse, en tanto que lo más que el Real Madrid puede hacer son castillos en el aire, al menos de momento. Pero no. Podían haber hecho mucho más hincapié en los errores de florentinatos pretéritos, en el efecto devastador que estos fichajes pueden tener sobre los canteranos, en la posible desunión del vestuario, en la papeleta que supone deshacerse de los jugadores que ahora sobran en el conjunto merengue. Podían, en suma, haberse ceñido a lo estrictamente deportivo. Pero tampoco: tenían que sacar en portada a CR7 flirteando con Paris Hilton.

Pero con semejantes cabezotas puestos a vociferar, ¿qué puede esperarse de bueno?

Y a todas éstas: ¿Arde Barcelona? Me pregunto.

He dicho.

jueves, 11 de junio de 2009

¡Qué salvajada!

Lo han hecho, ostias: lo han hecho. Aún no me lo puedo creer. Cuando uno todavía está haciendo la difícil digestión del fichaje de Kaká, ahora nos ha caído encima CR7, por un precio fuera de órbita, estratosférico, nuevo récord absoluto. ¡Nada más ni menos que 94 millones de euros! Mis peores temores se han hecho realidad, y el Real Madrid se hace con un grandísimo futbolista, que está aún en la plenitud de sus facultades (veinticuatro años le contemplan), pero con un problema potencial de igual magnitud, con un jugador tan acostumbrado a ganar que no se sabe en qué condiciones será capaz de afrontar una suplencia o no digamos una serie de derrotas. Y si los éxitos no llegan, ¿se quedará callado el de Funchal? ¿O empezará a entonar el quiero irme y pagará al Madrid con la misma moneda que al ManU? Todo ello, claro está, por no hablar del sueldo del jugador y de la comisión que seguramente se embolsará ese oscuro personaje llamado Jorge Mendes, su representante. No me fío de esto. Lo dije el año pasado, lo repito ahora: creo que se ha cometido un monumental disparate.

¡Basta ya, por Dios! ¡Basta! ¿Es que no han aprendido nada? El abajo firmante no es más que un simple aficionado que no entiende demasiado de fútbol, pero esto es a todas luces excesivo. Ningún jugador del mundo, por grande que haya sido o pueda ser vale tanto. Confío en que esta megalomanía no siga adelante, que se detenga aquí porque está fuera de toda sensatez. De acuerdo, la nueva pareja atacante del Madrid asusta sólo con su nombre, pero ¿quién les surtirá de balones? ¿Quién generará el juego de ataque? ¿Y quién detendrá las acometidas del rival, sobre todo por la banda izquierda? Descartados Xabi Alonso y Silva, sólo quedan opciones menores, pero seguramente muchísimo menos onerosas.

Esto es una obscenidad, una salvajada sin parangón, una apuesta tan arriesgada como suicida. Tan sólo veo una cosa favorable para los intereses del Real Madrid: si con el dinero ingresado el ManU ficha a Ribéry, le habrá birlado un futurible a los merengues, pero también al rival del Principado, que suspira por él.

Que la sensatez vuelva, por Dios.

He dicho.


miércoles, 10 de junio de 2009

¿Quién dijo miedo?

No han pasado diez días desde que FP y su equipo tomasen de nuevo las riendas del Real Madrid, y en el Principado ya están sonando los truenos. En este sentido, y de verdad, a veces sorprende la mezquindad de la condición humana. Hace unos pocos días, Martí Perarnau enunciaba el que a su juicio debía de ser el nuevo decálogo del Barça para la campaña entrante que, se diría, acaba de comenzar cuando aún están calientes los rescoldos de la anterior. En el punto número seis de su lista, el columnista afirmaba que (sic) El Real Madrid no debe ser la referencia. Perfecto. Correcto. ¡Olé, Martí! Estoy totalmente de acuerdo: ya es hora de que en la Ciutat Comtal se curen de madriditis, una enfermedad cuyos sarpullidos han afeado el rostro de tantísimos blaugranas (y no pocos colchoneros) durante mucho tiempo. Quizás demasiado.

Pero está bien claro que pedirle a la masa culé que se inyecte la ración de vacuna antimadridítica equivale a convencer a un católico convicto de que, puestos a fornicar, debe prescindir del preservativo. Poco antes de que se concretase el fichaje de Kaká, el director del Sport, Joan Vehils, se marcaba una columna de título tan prístino como ilustrativo: Aquí apesta a pelotazo. Y en ella, el susodicho se cuestionaba en voz alta de dónde salía el dinero que FP había empleado no sólo para hacerse con los servicios del brasileño, sino también con la lista de fichajes que, presuntamente (repito: presuntamente) jalonaría el segundo mandato del presidente de ACS:

Esto es de locos. La que está montando Florentino puede traer graves consecuencias al fútbol europeo. Como los clubs afectados por los fichajes no pongan un poco de sentido común esto acabará mal. A este paso el señor Pérez repartirá casi 300 millones de euros. Desconozco de dónde sacará el dinero pero aquí vuelve a oler a pelotazo. Más que oler, apesta.

Naturalmente, no se sabe por qué esto acabará mal, pues no se dan las oportunas razones. Pero bueno, la cosa en lo que al abajo firmante se refiere no habría pasado de la mera anécdota, de no ser porque al día siguiente el propio Perarnau se apuntaba a la idea de conocer la procedencia de los fondos a emplear por parte de FP, repitiendo la cifra adelantada por su director en el Sport: 300 millones de euros. Muy cauto, eso sí: por mera curiosidad intelectual, afirmaba.

Pero la guinda del pastel, lo que ya le pone a uno de mala leche es que hoy, esta misma mañana, y como si se tratara del loro cosido al hombro de Long John Silver (o tal vez del hombro de Jacques Clouseau, en su versión hinchable) repitiendo aquello de ¡piezas de a ocho, piezas de a ocho!, nos saliese al paso Josep María Casanovas (nada menos) con idéntica serenata: ¿De dónde salen los millones de Florentino? Y vuelta erre que erre a lo mismo, a fiscalizar las cuentas del presidente blanco. A meter la nariz, o quizás sería mejor decir el hocico, puesto que se da por hecho que hay una verdad oculta y, por lo tanto, habrá que escarbar. Como si se tratata de desenterrar trufas, osea. Y encima, por si fuera poco, en el Mundo Deportivo también van a lo mismo, con Miguel Rico al frente. Venga, vamos, que es gratis.

Para que esta campaña cobre forma en la capital del Principado sólo ha tenido que suceder una cosa: la llegada de Kaká al equipo merengue. ¿Es que tanto preocupa algo así? O tal vez, ¿no será que en Barcelona se toman muy en serio al mandatario blanco y le creen capaz de llevar a cabo los fichajes que la prensa de Madrid airea todos los santos días? Después de todo, tienen motivos serios para esto, pues será difícil que olviden lo que ocurrió con Figo.

Entendería como razonables las palabras de los señores del Sport si en verdad FP hubiera llevado a cabo el monstruoso desembolso del que se habla y que ellos ya dan por hecho cuando este baile apenas acaba de empezar (por cierto, y a pesar de tus motivos: me decepcionas, Martí). Pero no es el caso, ni siquiera de lejos. Ellos, mejor que nadie, deberían saber lo difícil que es (por no decir imposible) que todas estas operaciones cristalicen, y la descomunal insensatez que supone pagar una suma de tal calibre. Si Kaká ha terminado por aterrizar en el Bernabéu ha sido exclusivamente porque el Milan necesitaba dinero, de otro modo la operación jamás se habría concretado. Y no parece ser ése el caso del ManU (por CR7), ni del Bayern (por Ribéry), ni del Liverpool (por Xabi Alonso). Unicamente el Valencia está en extrema necesidad, y es muy probable que alguno de sus seleccionables acabe por abandonar Mestalla. Otra cosa, claro está, es que vayan a parar al Madrid.

Y ya puestos: ¿por qué razón debería FP rendir cuentas a otros que no sean los socios del Real Madrid? ¿Con qué autoridad, fuerza moral, o serpentinas de colores se sienten legitimados estos señores para formular esta exigencia? ¿Cuándo solicitaron cuentas a Núñez, Gaspart o al mismo Laporta? ¿Alguien le ha pedido cuentas a Jesús Gil de sus fondos para fichar varios equipos de fútbol completos a lo largo de más de una década? ¿Qué antecedentes existen de esto? Quien lo sepa, por favor, que me ilustre.

Por lo tanto, y una vez que se admite que las campanas están doblando antes de tiempo, cabría preguntarse si estos señores no están sirviendo otros intereses, negligiendo su deber primordial de informar a sus lectores lo que, por cierto, ya no sorprende a nadie. Pero eso sí: que no cunda el pánico, que el ínclito Laporta dice estar tritranquilo. Mal empezamos si hacemos gala de chulería anticipada, amic Jan. Al loro...

Y para que termine de quedar clara la microcefalia de algunos, aquí va Josep María Artells en el MD, indicando que el fichaje de Ibrahimovic será la réplica a Kaká. Algo semejante no puede sino mover a la compasión y a rezar una piadosa oración por el buen juicio de quien esto escribe, pues no se conciben los fichajes por replicar-a-algo-a-alguien, sino más bien en pro de tu equipo, por mejorar y por sumar en tu propio beneficio, sin atender a lo que hagan o puedan hacer los demás. Otra concepción de las incorporaciones a un equipo de fútbol no sólo es infundada: es de necios. Más aún cuando estás detrás de la mejor escuadra del momento y no tienes nada que temer.

Pero claro: ¿quién dijo miedo?

He dicho.

martes, 9 de junio de 2009

El primer neogaláctico

Ricardo dos Santos Leite, más conocido por su alias Kaká, ya es nuevo jugador del Real Madrid. Lo han hecho oficial ambos clubes, el antiguo y el nuevo, a través de sendos comunicados oficiales en sus respectivas páginas web. El jugador no podrá ser presentado en Concha Espina hasta finales de mes, ya que se encuentra convocado con su selección preparando la Copa Confederaciones, a celebrar en cuestión de días en la República Sudafricana.

Y bien, ¿qué quieren que les diga? El fichaje de Kaká me parece necesario por una parte, pero me hace temblar por la otra. Necesario por cuanto que el Real Madrid necesita jugadores de gran categoría para poder recuperar un sitio en Europa que ha perdido en los últimos años (y no sólo por obra y gracia de Calderón y su equipo, ojo). El brasileño puede ser uno de ellos. Un éxito para FP, aunque haya salido a precio de oro. Ya veremos si los jugadores más caros acaban siendo los más baratos. Y Calderón, a buen seguro, mordiéndose los puños, pues el nuevo mandatario ha conseguido en semanas lo que él no pudo lograr (ni aun soñar) en años.

La llegada de Kaká me hace temblar por lo económico. Sostiene FP que los jugadores caros acaban siendo los más baratos. Quizá. Pero lo verdaderamente complicado no es rentabilizar al jugador, si éste se aviene a compartir o ceder sus derechos de imagen a cambio de un monstruoso salario. Lo difícil de verdad es encajarlo en un nuevo engranaje y, sobre todo, hacer que éste funcione como lo que se supone que debe ser. Este, y no otro, es el objetivo: confeccionar un equipo que sea capaz de ganar y convencer, un equipo fundamentado en pilares sólidos y en una idea de juego consistente y actual, donde sus elementos sean capaces de renunciar a su ego en aras del beneficio colectivo. Y esto, me temo, se está perdiendo de vista ante el delirio de la afición merengue que se las promete demasiado felices ante la megalómana perspectiva de un equipo fuera de toda medida como el que anunciaba el diario MARCA (y de la que Louis se hacía puntual eco) hace cosa de un par de días: Casillas, Ramos, Pepe, Albiol, Marcelo, Ribery, Xabi Alonso, Silva, CR7, Kaká y Villa, aunque el puesto de Ribery se lo disputaría... Raúl (¡casi nada!). ¿Y qué pasa con los buenos jugadores que tiene el equipo hoy? ¿Dónde encajamos a los Lass Diarrá, Gago, Robben, Sneijder, Huntelaar y sobre todo a Gonzalo Higuaín, máximo goleador del equipo, cuya sólida proyección ascendente puede verse truncada de hacerse realidad una pesadilla de estas dimensiones? Y ojo, que dentro de semejante alucinación, la defensa permanece casi intacta, y el equipo está pidiendo un lateral izquierdo con capacidad defensiva (algo que Marcelo desconoce) a gritos.

Hay, con todo, elementos para estar un poco tranquilo. La experiencia demuestra que lo que cuenta la prensa es, en su mayor parte, partículas en suspensión. No creo ni por asomo que las fantasías de MARCA se lleven a cabo (aunque hoy afirman que el acuerdo Real Madrid - Villa es total), porque como decía Calderón (de la Barca): que la vida es sueño y los sueños, sueños son. Hay muchos intereses en juego en los mercadeos futboleros, y los del Real Madrid son sólo una parte. Muchos equipos harán esfuerzos ímprobos por retener a sus estrellas o por traer a otras. Y, aunque sea de refilón, me queda también apelar a la sensatez del nuevo equipo técnico madridista (Valdano, Pardeza y Zidane). Espero de verdad que no se lancen a tirar la casa por la ventana. Y que se acuerden de que los grandes jugadores, en vez de ficharlos, es mejor fabricarlos. La factoría blanca sigue funcionando.

No sólo mejor: es infinitamente más barato.

He dicho.

viernes, 8 de mayo de 2009

Purgas estalinianas

Las serpientes de verano se han adelantado en la Casa Blanca. Y lo de blanco es un decir, porque pocas veces se había visto un panorama culebrino tan abigarrado. Vamos, que hay sierpes de cuarenta mil colores entre las que elegir. Y eso que esto no ha hecho más que empezar y que, por no saber, aún ignoramos en firme si Florentino Pérez se presentará o no como candidato a la presidencia del Real Madrid, aunque los medios de la capital parecen estar bastante seguros de ello. Pero bueno, a lo que vamos. Venga quien venga, tanto si se trata de la presidencia del club como de nuevos jugadores, está más que claro que ello será para desplazar a otros que, ineluctablemente, deberán coger las de Villadiego. Y como ahora mismo pintan bastos en Concha Espina, los aficionados se decantan por hacer una ejemplar purga. Al estilo de ésas que se marcaba un tal Josif Vissariónovich Djugashvili, quien pasó a la historia con el sobrenombre de Stalin (acero) y que se convirtió, por méritos propios, en ejecutor de eliminaciones expeditivas y sistemáticas de todos aquellos que no estuviesen a la altura de un ejemplar ciudadano soviético, asociando así a su nombre la palabra "purga".

De todas cuantas ordenó (que algunas hubo), la más sonada fue la que afectó al joven Ejército Rojo hacia finales de los años 30, movido por la sospecha de que sus cabezas y oficiales servían a intereses extranjeros. Alemanes (y por ende, nazis) para ser más exactos. La mayor parte de sus mandos, militares profesionales formados en, o vinculados de alguna manera a las academias zaristas, y a los que por tanto se suponía nostálgicos del antiguo régimen, fueron sistemáticamente eliminados y sustituidos por jóvenes aspirantes de intachable pedigrí comunista, pero de muy escasa experiencia castrense. Las consecuencias no pudieron ser más nefastas cuando tocó afrontar el embate del entonces invencible rodillo militar hitleriano, unos años más tarde.

Ahora, el diario MARCA revela los resultados de una ciberencuesta en la que sus lectores se decantan por purgar a once jugadores de la actual plantilla, incluyendo a algunos titulares como Fabio Cannavaro o Gabi Heinze, y algunos veteranos ilustres, como Guti y Salgado, o fiascos más o menos sonados como Van der Waart, Saviola, Drenthe y cómo no, el visto-y-no-visto Faubert. La lista se completaría con Dudek, Javi García y Mahmadou Diarrá. Raúl y Gago están en el filo de la navaja, pues hay plena división de opiniones sobre la conveniencia de su continuidad. Sobre los demás componentes del equipo parece no haber dudas o, en el peor de los casos, la opinión mayoritaria de los encuestados les es favorable.

Las purgas en los equipos de fútbol son normales, cosa de todos los años, y más aún en el fútbol español, donde la testiculina se impone casi siempre a la acetilcolina, es decir, donde el común de los aficionados reacciona y piensa más a golpe de calentura que de modo calmado y reflexivo. El triunfal Barça de hoy estaba sumido en la más negra de las crisis hace menos de un año, y la afición pedía a gritos las testas de las que hasta entonces habían sido estrellas del equipo, adoradas, protegidas y mimadas hasta la servidumbre por dirigentes, técnicos y periodistas. Samuel Eto'o terminó por quedarse porque no se le encontró salida ni recambio, pero ya he contado en estas páginas que ilustres plumas culés como Batlle o Mascaró daban por hecho que había que arrojarle a los leones (muy propio, por otra parte). Llegados al extremo, un columnista serio y respetable como Martí Perarnau abogó incluso por meter en el paquete de transferibles a Puyol y Xavi, hoy héroes indiscutibles del equipo. En su columna, elevaba a ¡catorce! la cifra de jugadores que debían salir del conjunto blaugrana. Una purga, osea. El tiempo demostró que no fue preciso llegar tan lejos.

Y sin embargo, las purgas (futbolísticas, se entiende) tienen también su momento oportuno. Y es sobradamente conocido que, de hacerse a tiempo, pueden ser muy saludables. Paradójicamente, el mejor momento es siempre cuando estás en la cresta de la ola, y no cuando los resultados adversos te llevan al fondo. El único problema es que en momentos de bonanza, las purgas son difícilmente justificables ante una afición que se deja llevar más por el corazón (es un decir) que la cabeza. Pero las ventajas son múltiples: los jugadores a vender están mejor valorados y cotizados, por lo que son más fácilmente transferibles, se pueden obtener buenos ingresos por ellos y reforzar el conjunto con criterio, en los puestos necesarios y con jugadores con hambre e ilusión, y que cumplan el perfil adecuado. Justo lo que el Real Madrid, obcecado por el fichaje de CR7 no hizo el verano pasado para encima, mosquear primero y desprenderse después de jugadores como Baptista y Robinho. Que el último, al final, se quería ir, sí. Buen dinerito, sí. Pero no hubo recambios, y ecce los amargos resultados futbolísticos. Ya sé que es siempre ventajista hablar a toro pasado, pero de lo sucedido entonces poco bueno cabía esperar, y el abajo firmante dejó constancia escrita de ello.

Sin duda, la purga merengue se llevará a cabo, eso sí: con un año de retraso. Los nombres señalados por MARCA no me parecen descabellados, incluyendo al mismísimo Raúl. Si, como dice el tabloide del antiguo grupo Recoletos, los dueños del Manchester City están dispuestos a llevárselo, yo no me lo pensaría dos veces. Su ciclo está más que cumplido, y merece salir con todos los honores y reconocimientos. No viene de más recordar que Guardiola cogió camino de Italia al comprobar que sus años dorados ya habían pasado y que su presencia en Can Barça era más un lastre que otra cosa. Como también está listo de papeles el ciclo de veteranos como Guti (sublime algunas maravillosas veces, exasperante la mayoría), Salgado, Van "the man" Nistelrooy (y bien que siento decirlo), Dudek y Cannavaro (a la postre el mejor fichaje que llegó a España procedente de aquella Juve que se hundió en el pozo hace un par de años). Otros, simplemente, no han dado de sí lo esperado (Van der Waart, Drenthe o Javi García). Y por fin, otros como Saviola o Faubert nunca debieron haber llegado. No incluyo a Gago en el paquete, pero no vería con malos ojos la salida de Robben si llega un jugador de banda (mejor dos) digno de ese nombre, ya sea canterano (Miquel Palanca, por ejemplo) o foráneo (Frank Ribéry, según la prensa madrileña que, dicen, se hace eco de la francesa).

La juventud al poder, como siempre ha sido. Ley de vida. Ley de fútbol. Ley, en suma, del deporte. Que el veterano que lleve la voz cantante y dé cohesión al vestuario sea Iker Casillas. Que jóvenes como Higuaín, Sneijder, Marcelo, Huntelaar, Torres y Pepe (tras cumplir la debida penitencia por su tropelía) den comienzo a una nueva etapa. Eso sí, flanqueados por algún refuerzo de garantías, en estos momentos absolutamente imprescindible. Y sigo pensando que Juande debe seguir al mando, participando esta vez activamente en el rediseño de la plantilla, cosa que no pudo hacer en diciembre.

Ya veremos, en cualquier caso, qué es lo que nos depara el futuro, tovarichs. Hablaremos sobre ello, sin duda.

He dicho.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Fiascanieves y los siete fiasquitos (Segunda parte)

La segunda parte de esta historia, como ya adelanté, tiene lugar en el Principado de Catalunya. Ningún lugar más adecuado para la conclusión de un cuento como éste, que versa sobre hadas y príncipes, que un principado, aunque algunos querrían verlo convertido en república. E independiente. Pero ésa es otra historia, y no viene a cuento aquí (una vez más, nunca mejor dicho). Los republicanos jamás tuvieron cabida en los cuentos de hadas. Por definición.

Como es lógico, el Real Madrid no fue el único que persiguió refuerzos durante la época estival, por mucho que concentrara sus baldíos esfuerzos en Fiascanieves. Érase que se era, que el máximo rival también se puso manos a la obra para remodelar su escuadra, maltrecha después de haber perdido (que no regalado, atención) dos ligas consecutivas frente al Madrid, amén del resto de trofeos a los que había optado entre agosto de 2006 y mayo de 2008, en algunos casos de modo estrepitoso: Supercopa de Europa (2006) a manos del Sevilla, Copa del Rey frente al Getafe (2007), y la guinda del pastel, auténtico abrelatas de la Caja de los Truenos Blaugranas, el pasillo ante un Real Madrid recién proclamado campeón de liga que, acto seguido, pasó por encima del antaño temido y admirado Barça (2008).

Y así comenzaron a pulular las serpientes de verano por Can Barça. Aún cuando el campeonato liguero no había llegado a su fin, los nombres empezaron a crecer como champiñones en un huerto... de hadas. El problema no era pequeño: deshacerse de una buena parte del equipo (en especial de los cracks, salvo Leo Messi), entrenador incluido, y construir un nuevo proyecto capaz de ilusionar a una parroquia soliviantada, a punto de tomar la Bastilla por las armas y hacer de Laporta una reencarnación de Luis XVI. El encargado del proyecto: Pep Guardiola. Y bajo su batuta y la de Txiki Begisristain, el baile arrancó.

¿El resultado? Ya conocido: Dani Alves y Seydou Keita (Sevilla), Gerard Piqué (Manchester United), Alexander Hleb (Arsenal) y Martín Cáceres (Villareal, cedido al Recreativo de Huelva). La lista de bajas fue más extensa, con nombres tan resonantes como Ronaldinho, Deco, Thuram, Zambrotta y Edmílson, entre otros. Fiesta. Tracas. ¡Pum, pum! Negocios redondos, ilusiones renovadas, confianza ilimitada en el noi de Santpedor, y por si fuera poco, una pretemporada en la que el equipo marcaba goles por medias docenas, sin apenas ver su meta batida. ¡Perfecto!

¿O no?

Pues... no tanto. Hete aquí que a las primeras de cambio, el Barça pierde en Soria ante un recién ascendido. Y los cánticos celestiales del verano dejan paso, por fin, a los escasos críticos que habían tenido la osadía de afirmar que el equipo estaba aún incompleto, y que tenía carencias. Carencias que, como era de temer, habían salido a relucir apenas comenzada la temporada regular, la competición en serio, o sea. Y fue entonces cuando los aficionados se acordaron de lo que pudo ser y no fue, las figuras que pudieron venir... y no vinieron. Siéntense pues, y contemplen la colección de fiasquitos blaugranas. Todos los enlaces les llevarán invariablemente al SPORT o al Mundo Deportivo.

Fiasquito número uno: Robinho
Pues sí: nada menos que Robson de Souza para empezar. Un cuento conocido: el de la lechera. Planteamiento: con lo que me paguen por Ronaldinho y Deco, me compro a Robinho, que está harto de que el Madrid lo maree como moneda de cambio del cuento de Fiascanieves. Y Guardiola, batiendo las palmas de contento. Responsable del fiasquito: Mundo Deportivo. En el SPORT, lo desmintieron al día siguiente. La causa: las relaciones institucionales son excelentes, a pesar de la rivalidad. Amén.


Fiasquito número dos: Benzema
Más sonado que el anterior. El joven jugador franco-argelino ha aparecido repetidamente en la portada de los medios barceloneses, quienes desvelaron supuestas negociaciones con el Olympique de Lyon para hacerse con sus servicios. El SPORT ya recogía el interés del FC Barcelona desde comienzos de año. Y hacia el final de la temporada, los esfuerzos de la secretaría técnica blaugrana arreciaron. Pero se encontraron con dos problemas: el primero, más inmediato, el propio presidente del equipo galo, Jean-Michel Aulas, quien afirmó que por cuarenta millones de euros vendería una oreja del jugador. El segundo problema, más grave, fue el propio interesado quien, hacia finales de agosto y con la liga francesa ya en marcha, manifestó que no consideraba probable la salida de su equipo en 2009 (el Mundo Deportivo había publicado una semana antes que Benzema estaba "listo para salir"). Así pues, todo ha quedado en nada. Y lo que es peor: sin visos aparentes de resolverse a favor del FC Barcelona a corto plazo.

Fiasquito número tres: David Villa
Arranca la Eurocopa 2008, y el delantero asturiano del Valencia se marca un hat-trick ante Rusia en el debut de la "Roja". La euforia se dispara por el contundente resultado, y en Barcelona se relamen, pensando en fichar al "Guaje". En el SPORT, todo son alabanzas hacia "Mara-villa", de parte de Casanovas, Batlle (patético, él), Carazo (eternamente inefable, como las nieves del Kilimanjaro) o Francesc de Haro, hasta el punto que el jugador se convierte en el "Objetivo número uno". En el Mundo Deportivo, sin embargo, la mano de Joan J. Pallàs pone un poco de sentido común en plena traca. Eso sí: no se recatan, como es la norma habitual en la Ciudad Condal, de atribuirle sentimientos culés. De toda la vida, oye. Tras una serie de tiras y aflojas a lo largo del verano, en los que el Madrid acaba complicándose de modo rocambolesco a finales de agosto, el jugador renueva contrato con su equipo. Fin del capítulo.

Fiasquito número cuatro: Adebayor
Junto a Ronaldinho y Deco, Samuel Eto'o había sido señalado por los medios barceloneses (y por el propio Guardiola en su presentación) como prescindible. Esto disparó la necesidad de contratar un nuevo delantero centro. Tras la pasión "mara-villosa", se barajaron otras opciones, entre ellas la de Emmanuel Adebayor, delantero del Arsenal. Pero Wenger nunca estuvo por la labor de dejar ir a su jugador, tras su brillante temporada en la Premier en la que por fin había destapado el tarro de las esencias, después de los años a la sombra de Henry. Otro cuento de la lechera: con lo que consiga por Eto'o, traigo a Adebayor. Pero el plan falló. Un detalle: el Barça, según el Mundo Deportivo, se aferró a la posibilidad de que el propio delantero togolés presionara a los gunners para forzar su salida del club londinense. Justo lo que se suponía que Fiascanieves haría con el ManU, lo cual suscitó no pocas, y ácidas, críticas hacia el eterno enemigo.

Fiasquito número cinco: Arshavin
El más estruendoso de todos. La historia ha sido ya explicada en este mismo blog. Resumen: Arshavin admira a todos tras su actuación ante Holanda en los cuartos de la Euro. Al día siguiente, la tierra tiembla en Barcelona, y buena parte de los columnistas, en tropel, exigen puño en alto su fichaje o fantasean imaginando una delantera en la que el ruso acompañaría al fiasquito anterior y a Messi. "Suena más que bien" (J.M. Artells). Más tarde, la secuencia habitual: el tovarich es culevich de toda la vida y espera al Barça con los brazos abiertos. La agitación dura hasta la semifinal frente a España. Rusia vuelve a ser vapuleada, y Puyol deja a Arshavin más seco que el esparto. Días más tarde, Albert Masnou escribe para SPORT su memorable columna en la que manifiesta dudas sobre Arshavin. Ante la ausencia de un jugador para la banda izquierda que supla la marcha de Ronaldinho, los rescoldos vuelven a reavivarse en agosto. En vano. El Zenit de San Petersburgo no vende barato... paisa.

Fiasquito número seis: Drogba
El origen de la historia es idéntico a la de Adebayor: la necesidad de un recambio para Samuel Eto'o, a quien por descontado se ubica fuera del club. Como no podía ser menos, al jugador marfileño se le cae la baba ante la idea de recalar en Barcelona. Y como también cabía esperar, el traspaso estaba hecho allá por el mes de julio. Incluso se reveló el montante del traspaso: 25 millones. Cifra elevada, mas no descabellada. De nuevo, la cosa quedó en nada, quien sabe si por desacuerdo económico o por las condiciones del contrato ofrecido por el Barça. O, simplemente, porque el Chelsea dijo "no, y punto". Quién sabe. Por cierto: al igual que Adebayor, el Barça esperaba que el jugador pusiera de su parte para forzar su salida. Y tampoco sucedió tal cosa.

Fiasquito número siete: Silva
Otro posible fichaje con historia ya vista: hace falta un jugador que ocupe la banda izquierda. Y visto que lo de Arshavin no se movía ni con palanca, las miradas se dirigieron hacia mi paisano grancanario. Para ser justos, en el Mundo Deportivo ya habían apuntado tal posibilidad allá por mayo, conscientes de que la Euro podría elevar la cotización del centrocampista, tal y como sucedió, en efecto. A lo largo del verano, sin embargo, la situación parecía favorable: a finales de julio, el Valencia estaba sumido en el caos, traído de la mano del ilustre Villalonga, el ex-compi de Ansar y antiguo jefazo de Telefonica. Y en río revuelto, ya se sabe. Pero Vicente Soriano consiguió que el nefasto Juan Soler le nombrase presidente del Valencia y se aplicó, entre otras cosas, a atar definitivamente a sus mejores jugadores. Villa y Silva, los dos davides, no cambiarían de aires.

Más de un lector ya habrá adivinado que la lista de posibles fiasquitos fue mucho más amplia. A lo largo del verano sonaron otros nombres: Ibrahimovic, Trezeguet, Diego, Mario Gómez, Berbatov, Coloccini, Malouda, y sabe Dios. La más estrambótica de esta larga serie de fantasías (pues estos son fiasquitos menores, en relación a los descritos) se la marcó Lluís Mascaró cuando apuntó la posibilidad de cambiar el final del cuento de Fiascanieves... ¡a favor del Barça! Vivir para ver. O para leer.

El cuento de los fiasquitos demuestra una cosa: las expectativas desatadas por los periódicos deportivos son, en su mayoría, puros espejismos. Cinco fichajes hizo el Barcelona en el verano, lo cual nos deja un saldo de un fichaje por cada tres fiasquitos, más o menos viables. Y si en Barcelona se han refocilado de lo lindo (no sorprende) por el fracaso de Calderón en atar a CR7, bien harían ellos mismos en recordar cuánto humo han acabado por vender este verano. Una vez más, si de vender y ganar dinero se trata, nada que objetar. Pero si hablamos de informar, son tan mediocres o peores aún que sus colegas de la capital del reino.

Por otra parte, y esto es más grave aún, semejante colección de fracasos, por mucho que uno a uno carezcan de la resonancia del affaire CR7, deja también a los pies de los caballos al propio FC Barcelona, pues de los cinco fichajes realizados, sólo tres (Alves, Keyta y Hleb) tienen opciones reales de disfrutar de minutos en abundancia, mientras que Piqué y Cáceres suenan a recambios de Puyol y Márquez... o de Gabi Milito, cuando se reincorpore. Los siete fiasquitos son, todos ellos, jugadores de ataque. Y ante tanto fiasquito, no hubo más tu tía que plegar velas, volver a echarle flores a Eto'o, a quien se había puesto a escurrir por su bajo rendimiento (condicionado por las lesiones y por la Copa de Africa), por borrarse del partido en el Bernabéu provocando una tarjeta ante el Valencia y, recordaban algunos, por cargarse la unidad del vestuario azulgrana tras su inmortal "rajada" en Vilafranca, y readmitirle sin más como delantero centro del equipo.

Fiasquitos. Sin paliativos. Se hicieron esfuerzos más o menos reales por traerles, y ninguno acabó por llegar. Y eso que todos, unos más o otros menos, soñaban con ser culés (condición indispensable para ser querido por la afición, més que un blub, i tot això). Pero no bastó. Así como el ManU convirtió a CR7 en Fiascanieves, el Arsenal, el Chelsea, el Zenit, el Lyon o el Valencia (lo de Robinho fue más una alucinación) hicieron de esta colección los fiasquitos del Barça, bien exigiendo dinero por sus estrellas, sin aceptar rebajas o jugadores devaluados a cambio (lógico), bien renovando y blindando a sus jugadores más emblemáticos (más lógico aún).

Si el equipo encadena una racha de malos resultados, o su marcha se tuerce, o (no digamos ya) si Eto'o y/o Messi se vuelven a lesionar (especialmente el argentino, muy proclive a las dolencias musculares por sobrecargas) creo probable que alguien acabe por acordarse de los fiasquitos.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado... por ahora.

He dicho.