Ni siquiera la muerte podrá separarnos ...

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jueves, 26 de mayo de 2011

Adiós, Valdano, adiós

Que Jorge Valdano y Jose Mourinho no estaban hechos el uno para el otro, salta a la vista. Así que lo sucedido ayer en la Casa Blanca no debería ser motivo de alarma ni de escándalo para nadie. Puestos a elegir, sobraba el que se ha ido. Y sobraba por varias razones: no tiene sentido un director general cuando el entrenador, con la aquiescencia del presidente, se ha convertido además en portavoz (aunque haya optado por la ley del silencio desde la eliminatoria de Champions contra el Barça) y tenga la primera y última palabra sobre fichajes. Además, conviene recordar el pulso mantenido en invierno a propósito de la llegada de un nuevo delantero. Llegó Adebayor, ganó Mourinho, emergió Benzema y empezó a hundirse Valdano. Lo de ayer no es sino el colofón de la historia.

La idea, que conste, me parece bien. Se apela desde la presidencia al modelo inglés en el que el entrenador es también manager del equipo. Ha habido antecedentes de mal funcionamiento en el Madrid a ese respecto. Por ejemplo, Pellegrini hubiera querido mantener a Snejder y Robben en el equipo, pero la dirección general y la presidencia optaron por otra cosa. Un entrenador ninguneado por la directiva pinta muy poco. Pero Mou no es el ingeniero, ni para lo bueno ni para lo malo, y no iba a consentir otra cosa que no fuese su propio criterio. Ególatra para unos, responsable para otros, que cada cual piense lo que quiera y como quiera.

Lo cierto es que la cuestión de las decisiones deportivas en manos del entrenador no son exclusivas e los clubes ingleses. ¿O es que alguien duda siquiera por un momento que en Can Barça el santurrón Guardiola es el puto amo? Zubizarreta y Rosell, de fijo, estarán a lo que él diga, y las decisiones serán suyas. Sin chistar ni decir esta boca es mía. Y es así porque el Noi de Santpedor es garantía de éxito.

Del mismo modo, la tumba de Valdano quedó lista para acoger al argentino cuando CR7 se la metió doblada y por la escuadra a Pinto en la final de la Copa. Ni más ni menos. Fin de la partida para Valdano, con todo y después de todo un caballero. Mucha suerte, Jorge.

He dicho.

martes, 21 de diciembre de 2010

Ménage-à-trois

Cena de paz, cena de amor, todo brilla en derredor. Ese es el mensaje fundamental que Florentino Pérez ha querido lanzar hoy a lo largo y ancho de este mundo, con el propósito de calmar las aguas blancas tras el numerito de Ocean's thirteen, la famosa lista con los pecados capitales de Clos Gómez. Que Jorge Valdano y José Mourinho no son santo de la devoción el uno del otro es algo sabido, incluso desde antes que se consumara el fichaje del portugués. Pero viven bajo el mismo techo, y la convivencia, aunque tensa, se debe imponer por el bien del club. El máximo mandatario merengue se ha convertido pues en el vértice principal de un triángulo no precisamente amoroso, pero obligado a funcionar. Lo que suceda a partir de ahora es esencial para que cada cual asuma el papel que le corresponde, y actúe en consecuencia.

Y para triángulos, el que se propone a continuación. Abrimos con este titular de la edición digital del diario Sport de hoy:


Seguimos con este otro, visible en la web del diario MARCA:

Y para rematarla, aquí está la portada del diario AS de hoy:


Interesante triángulo amoroso... periodístico.

He dicho.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Una historia peligrosamente familiar

Algo ocurre en la Casa Blanca, y no augura nada bueno. Ayer, a la conclusión del choque frente al Sevilla felizmente resuelto gracias al olfato de Di Maria, José Mourinho rompió la baraja (para unos) o se puso en su sitio (para otros). Sólo que los primeros, los que creen que el portugués se sobró al airear la famosa hoja de los trece errores arbitrales (presuntamente una obra de Valdano) y de paso, reclamar más apoyo de la directiva para defender al equipo, son mayoría. Así se manifiestan entre otros Alfredo Relaño en AS, o Santi Segurola y Roberto Palomar en MARCA. No sé si es casualidad o no, pero me resulta muy sospechoso este giro copernicano frente al entrenador merengue, al que no hace mucho se le otorgaba un respaldo monolítico y sin fisuras en la prensa capitalina. Ignoro si ha habido consigna por parte de alguien importante en el club merengue, en sentido de romper hostilidades contra Mou en los medios de comunicación afines al Real Madrid (porque, qué quieren que les diga, eso de la independencia de la prensa en general y la prensa deportiva en particular es, en mi humilde opinión, un camelo.) Espero y deseo que todo esto no sean más que fantasías del abajo firmante.

Porque, si efectivamente se ha levantado la veda contra el entrenador madridista, no me cabe duda de que hoy mismo se ha puesto en marcha un poderosísimo engranaje que, lenta pero inexorablemente, triturará incluso a un personaje sólido como Mourinho hasta hacerle puré, para terminar llevándoselo por delante, y con él, muy posiblemente, al mismísimo Florentino Pérez. Es decir, que el actual entrenador merengue seguiría el ignominioso andar de Luxemburgo, Capello, Schuster o Pellegrini. Las consecuencias para el club podrían ser simplemente nefastas. Y la liga española, para mayor regocijo de la pléyade de juntaletras del nordeste, quedaría irremediablemente en manos del Barça durante al menos los próximos diez años. Porque, guste o no, ahora mismo (como ya sucediera el año pasado) el Real Madrid es el único equipo que, mejor o peor, resiste el dulcísimo momento del Barça. Es el único que, de seguir así las cosas, tendrá posibilidades de evitar lo que parece irremediable. Los demás, a estas alturas de campeonato, cuando ni siquiera se ha consumido la mitad de la temporada, simplemente ya no cuentan, no importa lo que digan las matemáticas. Juegan otra liga, y lo saben.

Mourinho tiene razón en una cosa: él no está para ser el recadero de nadie en la directiva. Se le paga para entrenar y ganar títulos, no para oficiar de correveidile. Y si algún directivo (incluido el ínclito Valdano) tiene razones para protestar la actuación del árbitro, que lo haga en persona si se atreve, en vez de pasar el recadito al entrenador para que se coma el correspondiente marrón. Y si Mourinho reclama más poder en el club, no es menos de lo que hace el bueno de Guardiola en el Barça (Zubizarreta, en mi opinión, es un mero adorno), lo que pretende Benítez en el Inter, o la posición de que goza Arsene Wenger en el Arsenal (éste último, por cierto, sigue tan campante a pesar de su paupérrimo balance de títulos en relación a Manchester United, Chelsea o Liverpool). Mourinho, en definitva, reclama para sí lo que debe tener: el apoyo decidido de la directiva, el respaldo unánime del club, y que le dejen trabajar, en lugar de ponerle zancadillas. ¿O es que en el Real Madrid pensaban que habían contratado a la Madre Teresa? No lo creo; más bien pienso que sería más sensato actuar de modo consecuente: si le has contratado, toca apuntalarle con todas las consecuencias y hasta el final. Luego ya se verá.

Porque si todo lo anterior fuera poco, y al margen del sainete de la lista de los trece puntos en Word, se oye la sempiterna cantinela de que el Real Madrid no tiene derecho a quejarse cuando las decisiones arbitrales le perjudican. Algo que ya hemos escuchado recientemente en boca del presidente del Valencia, y ahora por obra y gracia de Josep Maria del Niu. Otros, incluyendo a los mentados juntaletras del Principado, sí: faltaría más. Pero el Real Madrid, nanay. Esto no es victimismo, señores, es simplemente poder hacer lo que otros: decir que, conforme a tu criterio, el árbitro te ha perjudicado. Ni más ni menos. ¿Que sucede en muy raras ocasiones? Cierto, pero sucede.

No es momento para esto, no es momento para cargarse el proyecto de este año cuando aún no se ha escrito ni la mitad de la historia. El daño puede ser gravísimo.

He dicho.

jueves, 27 de agosto de 2009

Dudas

Recientemente, la "Operación salida" en el Real Madrid se ha saldado con los traspasos de Wesley Sneijder y (esta misma mañana) el de Arjen Robben con destinos dispares: Inter de Milán y Bayern de Munich, respectivamente. Quedan pendientes los del canterano Miguel Torres y Rafael Van der Waart, y con ello se daría por cerrada la plantilla para este ejercicio, si las informaciones publicadas en la prensa deportiva no van mal encaminadas. Desde el punto de vista económico, el club necesitaba hacer caja después del dispendio veraniego (sobre todo por la compra de CR9 a un precio desorbitado), así como ajustar la plantilla a un número de jugadores razonable. Esto completa una lista bastante larga de bajas, que comprende también a Codina, Cannavaro, Faubert, Saviola, Javi García, Huntelaar, Parejo, Negredo, Heinze y el gran Míchel Salgado, justamente homenajeado antes de la disputa del trofeo Santiago Bernabéu. Es decir, han salido (o pueden salir en total) catorce jugadores del equipo, y se han incorporado siete, más la repesca de los lesionados Van Nistelrooy y Mahamadou Diarrá. Los cambios respecto al año anterior ascienden a la quincena larga, si se tiene en cuenta la baja federativa de Rubén de la Red, por problemas de salud. Osea, una purga estaliniana en toda regla.

No sé exactamente qué es lo que se esconde detrás de la venta de los dos jugadores holandeses. Con la de Sneijder, el Real Madrid pierde a un buen centrocampista (y no es que disponga de muchos con talento), así como a un excelente lanzador de faltas, y con Robben pierde velocidad y capacidad de desborde, ahora centradas casi exclusivamente en CR9 y, en menor medida, en Kaká y Benzema. Bien podría suceder que la marcha de Robben (Calderón debe estar tirándose de los pelos, después de lo que le costó traerle) traiga aparejado un compromiso para la incorporación de Ribéry el año próximo. Si es así, poco que objetar, pues en el cambio el Real Madrid gana claramente, y mucho. El francés tiene mucha más capacidad de sacrificio y juega para el equipo más que para su lucimiento personal. Por otra parte, es menos proclive a las lesiones que el holandés, cuyas veloces piernas son de cristal. Y por si todo esto fuera poco, es de los pocos jugadores de banda capaz de hacérselo pasar realmente mal a cualquiera. Y el Real Madrid, ahora más aún, se queda pidiendo un jugador con desborde por la derecha a gritos.

Pero si no es así, la jugada es nefasta. Además de las carencias derivadas de su ausencia, sus traspasos refuerzan directamente a dos posibles rivales de Champions. Y ya se sabe que no hay peor astilla que la de la propia madera. Para colmo de males, la defección de estos jugadores se efectúa en contra del criterio de Manuel Pellegrini, quien manifestó de viva voz contar con ellos. Es decir, la opinión del entrenador en asuntos deportivos cuenta menos que la del director general o el del presidente y, como bien apunta Javier Gómez Matallanas en la edición impresa del MARCA de hoy, le pone en solfa delante de sus jugadores, visto su nulo margen de maniobra para defenderles. Esto empieza a recordar tiempos pasados que se suponía bien enterrados y de los que se decía haber extraído las lecciones pertinentes: gestión presidencial, fichajes de relumbrón, acumulación de egos superlativos en el vestuario, un entrenador dócil y complaciente y eliminación sistemática de la llamada clase media en aras del beneficio económico por derechos de imagen.

Y además, si esta situación va acompañada de un acoso como el que se ha sometido a Sneijder, humillándole al privarle de su taquilla (en eso también tenía razón el bueno de Sergi Solé) para forzarle a fichar por el Inter, peor aún. La experiencia es buena consejera, y un día no muy lejano se quiso forzar de modo semejante a un tal Steve McManaman para que saliera del club, se supone que por no encajar en el perfil galáctico estándar, entonces al uso. Pareció por momentos que el inglés se vería obligado a entrenar con los chicos del filial, pero le importó poco y así lo manifestó de viva voz. Resultado: se ganó incondicionalmente el respeto de sus compañeros y el cariño inquebrantable de la afición. Volvió al primer equipo, y hizo lo que sabía: jugar y marcar goles, como el segundo frente al Barça en el Camp Nou que dejaba a los culés listos de papeles y al Madrid en la final de Glasgow. ¿Cuáles eran los verdaderos motivos de Sneijder para querer quedarse? ¿Amor al club o a Madrid la nuit (como sibilinamente han dejado caer en MARCA)? En el primer caso, razón de más para que la venta sea un disparate. En el segundo, no hay discusión.

La venta de estos jugadres, claramente debilita al equipo en zonas en las que no anda muy sobrado (banda y medio campo) para una temporada que se prevé larga y complicada, y en la que figura el reto de llegar a la final de la Champions, a disputar en el coliseo merengue. Esto significa menos recambios para Xabi Alonso (quien se convierte así en pieza casi insustituible en el esquema blanco), CR9 y otros rutilantes fichajes, sobre los que recaerá un peso que al final de la temporada puede ser decisivo.

Y dicen por ahí que Miguel Torres es víctima de un acoso (o mobbing, como se dice ahora) similar al sufrido por Sneijder. Espero fervientemente que no sea el caso. Torres ha demostrado sobradamente su utilidad, apoyada en el hecho de que puede jugar en las dos bandas y de que es mucho mejor defensor que Marcelo (algo no demasiado difícil) y que Drenthe (cuesta menos aún). Hacerle eso al chico después de los oscuros pero eficientes servicios prestados a su club de toda la vida sería verderamente canallesco. Sin paños calientes.

Osea, que si ayer defendí a Valdano a propósito de sus declaraciones sobre el frustrado fichaje de Gabi Milito, hoy tengo que atizarle y a base de bien a él, a Miguel Pardeza y al propio FP, por la forma en que están llevando a cabo la salida de jugadores del Real Madrid. Por lo que supone en términos deportivos para el equipo y, sobre todo, por la pésima imagen que se da del club, convertido de nuevo en una sociedad mercantilista, más que en un club de fútbol.

He dicho.

martes, 14 de julio de 2009

¡Pero qué pelmas!

En el colegio donde estudié y donde pasé (se dice pronto en ese tramo de la existencia) nada menos que trece años de mi vida, la docencia se repartía entre profesores seglares y hermanos de la congregación de La Salle, a razón de dos tercios los primeros y el resto los segundos. Entre el profesorado casto por mor del correspondiente voto, los había de todo tipo y color. Incluso algunos, los más jóvenes, profesaban y demostraban simpatías encubiertas por las ideologías de izquierdas (moderadas, eso sí). No tendría, pues, nada de extraño ante nuestros inmaduros pero atentos ojos que la mayoría de los así llamados curas rojos acabaran por abandonar la congregación, tentados por alguna señora de más o menos buen ver. Para nosotros, que empezábamos a sentir la efervescencia hormonal, era lo más lógico del mundo, como ilógico era enquistarse en una pertinaz soltería obligada. Y a mis ojos, ya no tan inmaduros, sigue siendo de todo punto ilógico. En ese sentido, como en otros muchos, los herejes protestantes les dan vueltas a los católicos hasta marearles.

De todos los curas (inadecuado calificativo, pues no podían oficiar misa, pero práctico como el que más) recuerdo siempre al hermano Eliseo. Eliseo Combarros Sorribas, era su más que peculiar nombre. Era corto de estatura, chupado, enfundado en el conjunto estándar de sotana, alzacuello y zapatos negros, con aire de ratón de biblioteca, escondida su mirada tras sus inseparables gafas, que enmarcaban un rostro con expresión de no haber roto un plato en su vida. Una especie de Dómine Cabra pero sin malas intenciones. Antes bien, a menudo nos relataba historias sobre lo mal que lo había pasado durante la Guerra Civil, y se encargó él mismo (era nuestro tutor) de darnos la noticia, antes de que la imagen contrita de Arias Navarro se incrustase en nuestro subsconciente, de que Franco... había muerto. Tras lo cual nos hizo permanecer en completo silencio, rezando para nuestros adentros, o haciendo como que rezábamos, mientras se preguntaba inquieto qué iba a ser de España (anda que...), para luego enviarnos de vuelta a nuestras casas con unos días de vacaciones por delante.

Tenía la costumbre el ínclito cura, que no era mala gente después de todo, de dedicarnos el calificativo de pelma o pelmazo cada vez que, cosas de críos, le incomodábamos de alguna manera. El aumentativo iba dedicado a los más recalcitrantes, naturalmente. Que los había. En los tiempos que corren, dirigir semejante epíteto a los equivalentes actuales de los recalcitrantes de entonces, a los genuinos ruinas, le podría suponer al buen hombre (ignoro si aún vive) un buen disgusto. Y es que los tiempos cambian que es una barbaridad... en verdad bárbara.

Pero los pelmazos no. Ahí siguen, impertérritos, recalcitrantes, e inconmovibles en su genuina estulticia. Da igual si se trata de chiquillos díscolos o de no-tan-chiquillos que no paran, en definitiva, de dar la lata y de aburrir a las gentes de bien, que en todas partes las hay. Menudo trío de ases en las columnas de opinión del medio de casi siempre: el diario Sport de Barcelona. Casanovas (editor), Vehils (director) y Batlle (himself). El tema, cómo no: las serpientes de verano y los fichajes. Los que han sido y los que aún pueden o podrían ser.

El primero, artista consumado en el sin duda difícil arte de plasmar en el papel (o en la pantalla) lo que es obvio hasta para un ciego de nacimiento, pronostica grandes males para el Real Madrid si el esfuerzo inversor realizado no se traduce en logros (osea, títulos). Pero qué genio eres, figura, no sé qué haríamos sin ti. Asegura también que es la portera de Núñez (José Luis, supongo, más tarde catalanizado a Josep Lluís, aquí y en Pekín, Carod-Rovira dixit) quien asesora a Florentino Pérez en materia de fichajes. No sé qué pensarán los integrantes del equipo técnico madridista por semejante comparación. Lo más sensato es que ignoren al susodicho, primer pelmazo del post de hoy.

Claro que el segundo pelma no se queda atrás. Afirma que el hecho de que el Real Madrid fiche jugadores provoca (sic) envidia sana. Si el torrente de descalificaciones, improperios, críticas exacerbadas, reproches, insultos y basura diversa que, como fuego graneado, han lanzado los señores del Sport (y Mundo Deportivo), Vehils inclusive, desde la Ciudad Condal al más puro estilo Katiushka con dirección Paseo de la Castellana, esquina Concha Espina, es producto de la envidia sana, entonces yo debería ingresar sin pérdida de tiempo en la congregación que antaño me acogió como alumno y de la que el hermano Eliseo es (o fue) destacado miembro. Envidia sana, dice sin rubor alguno el individuo. Con un par, Marichal. ¡Pero qué pelma eres, chiquillo!

El tercero, como era de esperar, se supera a sí mismo. Analiza (es un decir) la situación actual de las negociaciones del club de sus amores por David Villa, llegando a afirmar, poco menos, que en Valencia son tontos por rechazar un generoso ofrecimiento de 40 millones de euros por su delantero, lo cual debe ser más que suficiente para un equipo que está en la ruina, pese a lo cual se pone chulito (sic) con su jugador. El cuento de siempre, osea: si es el Barça quien llama a la puerta, Villa o Periquete de los palotes entrará en trance extático, y sólo pensará en azulgrana, abrazando la cuatribarrada y la Creu de Sant Jordi como nuevos e irrenunciables emblemas, preso de frenesí e ilusión por llegar cuanto antes al Camp Nou... Y qué malos son los chicos de su club, esos muertos de hambre que no tienen donde caer difuntos, por retenerle contra su propio criterio. Naturalmente, en el medio de comunicación que llena el plato del pelmazo de la diaria pitanza, no ven con malos ojos que el asturiano intente forzar su salida del club. Eso sí, si el protagonista de la historia hubiese sido el Real Madrid... ¡¡Katiushkas fuego!!

En fin, el hermano Eliseo hizo que el calificativo calase en mi memoria para siempre. Pero estos pelmazos, ¡vive Dios!, no paran ni por un momento de validarse como tales con sus cotidianas majaderías.

He dicho.

domingo, 14 de junio de 2009

¿Arde Barcelona?

Allá por agosto de 1944, con las tropas aliadas a punto de liberar la capital francesa de la ocupación alemana, y según cuentan Dominique Lapierre y Larry Collins en su novela ¿Arde París?, Adolf Hitler hizo esta pregunta en llamada telefónica para confirmar si, conforme a sus designios, la hermosa ciudad del Sena había sido destruida. Y de ahí el título de la novela a la cual, cómo no, siguió la homónima superproducción cinematográfica.

No es que yo tenga ganas de emular en lo más mínimo al dictador germano (¡Dios me libre!), pero de veras que me siento muy tentado de formular la misma pregunta a propósito de la también hermosa y vivaz capital del Principat de Catalunya. Y no porque albergue perversas intenciones hacia ella y sus gentes (¡Dios vuelva a librarme de nuevo!), sino por mera curiosidad. Semejante, pongamos por caso, a la de Martí Perarnau cuando manifestaba su interés por conocer las fuentes que financiaban al Real Madrid y sus recientes fichajes de relumbrón por una parte y de insensato vértigo por otra.

La razón es muy simple: los medios deportivos de la ciudad de los condes han entrado literalmente a saco contra el Real Madrid y su presidente tras el acuerdo alcanzado con el ManU para el fichaje de CR7 (¿o será CR9 a partir de ahora?). No voy a repetir lo reseñado por ellos. Primero porque me niego a ensuciar estas páginas con inmundicias pseudoperiodísticas. Y segundo porque, como de costumbre, alguien muy bien documentado lo ha hecho con mayor detalle y exhaustividad de la que yo habría sido capaz. Se argumenta (es un decir) de todo: desde un pésimo ejemplo moral en los tiempos de crisis que corren, de inmoralidad, de chulería, de caprichos de nuevo rico... en definitiva: vitriolo cirrótico a borbotones, sazonado con una buena dosis de demagogia. Porque, sí: estoy de acuerdo en que el gasto es obsceno, y como tal lo he manifestado en estas páginas en voz alta y clara para quien lo ha querido leer y, de hecho, lo ha leído. Y es obsceno por dos motivos. El primero, porque ningún futbolista vale ese dinero; el segundo, porque se trata de una apuesta arriesgadísima que, en caso de torcerse (supongamos que por una lesión grave), supondría un lastre económico de una magnitud descomunal... si es que no desembocará en ello incluso sin mediar daños físicos al jugador.

Pero mis razones se acaban ahí, y sólo ahí. No entro, ni entraré, en consideraciones de tipo moral o ético contra Florentino Pérez y su equipo por ello. No creo que el fichaje, aún siendo obsceno por la cuantía desembolsada, tenga mucho que ver con la decencia. Si uno dispone de un capital, y decide invertirlo en lo que le dé la gana, allá cada cual. Otra cosa muy distinta es que, usando dicho capital, pagues 100 por una mercancía que vale 60. O que, por gastarte semejante suma de dinero, pongas en peligro tu economía y, de paso, la seguridad o integridad de tu hogar y tu familia. Por ejemplo.

En cambio, sí que cargaría el ariete del reproche ético y moral contra las entidades financieras que han facilitado al Real Madrid los fondos necesarios para la operación. Y lo hago así porque esas mismas entidades (Banco de Santander, Cajamadrid, La Caixa o quien sea) han eludido por milímetros una bancarrota segura de no haber recibido una generosísima inyección de liquidez en forma de dinero público. Del contribuyente. Suyo y mío, oiga. Me parece escasamente ético que no vacilen en financiar a un club de fútbol (el que sea) con una millonada mientras que, por otra parte, regatean o deniegan ayuda a los que la necesitan para fines mucho más urgentes y vitales. Otra cosa es que el club de fútbol decida hacer con la millonada lo que estime oportuno, ahí no puede existir reproches de indecencia, aunque sí de insensatez. Las demás valoraciones no son sino ejemplos de demagogia pura y dura, pues quienes claman por la solidaridad social no han dado ni un céntimo, que se sepa, para aliviar las penurias de los más necesitados. Y a la hora de criticar, ya se sabe que siempre hay que hacerlo predicando con el ejemplo. Lo contrario es gratis, pues cualquiera puede hacerlo.

Para finalizar, me haré en voz alta la misma pregunta: ¿qué hubiese sucedido de ser el F.C. Barcelona el autor de la salvajada? ¿Cómo habrían acogido los medios catalanes la noticia? ¿Habrían clamado por la solidaridad con los más desfavorecidos en tiempos del cólera (Perarnau dixit)? O por contra, como ya sucediera en el pasado, ¿habrían aplaudido cerradamente la operación? Naturalmente me decanto por lo segundo, no sin antes admitir, sin que me duelan prendas por ello, que entonces estaría Madrid en llamas.

Y es que, a mi juicio, con semejante torrente de despropósitos, los señores de la prensa culé han cometido un error de primerísima magnitud: ya pocos se acuerdan del recientísimo (y bien merecido) triplete. No es ya que el Real Madrid en pocas semanas les haya arrebatado el protagonismo mediático: es que ellos mismos, con su necia actitud, con su provinciana, paleta y victimista contumacia, han contribuido decisivamente a ello. Hubiera sido mucho más sencillo y bastante menos costoso ignorar la noticia del fichaje, o dedicarle una esquinita de la portada, tal y como han hecho cuando el Real Madrid ha ganado alguna Champions. Pero no. Podían, y con razón, haber sacado aún más pecho por sus logros futbolísticos, pues son algo real y tangible a lo que agarrarse, en tanto que lo más que el Real Madrid puede hacer son castillos en el aire, al menos de momento. Pero no. Podían haber hecho mucho más hincapié en los errores de florentinatos pretéritos, en el efecto devastador que estos fichajes pueden tener sobre los canteranos, en la posible desunión del vestuario, en la papeleta que supone deshacerse de los jugadores que ahora sobran en el conjunto merengue. Podían, en suma, haberse ceñido a lo estrictamente deportivo. Pero tampoco: tenían que sacar en portada a CR7 flirteando con Paris Hilton.

Pero con semejantes cabezotas puestos a vociferar, ¿qué puede esperarse de bueno?

Y a todas éstas: ¿Arde Barcelona? Me pregunto.

He dicho.

miércoles, 10 de junio de 2009

¿Quién dijo miedo?

No han pasado diez días desde que FP y su equipo tomasen de nuevo las riendas del Real Madrid, y en el Principado ya están sonando los truenos. En este sentido, y de verdad, a veces sorprende la mezquindad de la condición humana. Hace unos pocos días, Martí Perarnau enunciaba el que a su juicio debía de ser el nuevo decálogo del Barça para la campaña entrante que, se diría, acaba de comenzar cuando aún están calientes los rescoldos de la anterior. En el punto número seis de su lista, el columnista afirmaba que (sic) El Real Madrid no debe ser la referencia. Perfecto. Correcto. ¡Olé, Martí! Estoy totalmente de acuerdo: ya es hora de que en la Ciutat Comtal se curen de madriditis, una enfermedad cuyos sarpullidos han afeado el rostro de tantísimos blaugranas (y no pocos colchoneros) durante mucho tiempo. Quizás demasiado.

Pero está bien claro que pedirle a la masa culé que se inyecte la ración de vacuna antimadridítica equivale a convencer a un católico convicto de que, puestos a fornicar, debe prescindir del preservativo. Poco antes de que se concretase el fichaje de Kaká, el director del Sport, Joan Vehils, se marcaba una columna de título tan prístino como ilustrativo: Aquí apesta a pelotazo. Y en ella, el susodicho se cuestionaba en voz alta de dónde salía el dinero que FP había empleado no sólo para hacerse con los servicios del brasileño, sino también con la lista de fichajes que, presuntamente (repito: presuntamente) jalonaría el segundo mandato del presidente de ACS:

Esto es de locos. La que está montando Florentino puede traer graves consecuencias al fútbol europeo. Como los clubs afectados por los fichajes no pongan un poco de sentido común esto acabará mal. A este paso el señor Pérez repartirá casi 300 millones de euros. Desconozco de dónde sacará el dinero pero aquí vuelve a oler a pelotazo. Más que oler, apesta.

Naturalmente, no se sabe por qué esto acabará mal, pues no se dan las oportunas razones. Pero bueno, la cosa en lo que al abajo firmante se refiere no habría pasado de la mera anécdota, de no ser porque al día siguiente el propio Perarnau se apuntaba a la idea de conocer la procedencia de los fondos a emplear por parte de FP, repitiendo la cifra adelantada por su director en el Sport: 300 millones de euros. Muy cauto, eso sí: por mera curiosidad intelectual, afirmaba.

Pero la guinda del pastel, lo que ya le pone a uno de mala leche es que hoy, esta misma mañana, y como si se tratara del loro cosido al hombro de Long John Silver (o tal vez del hombro de Jacques Clouseau, en su versión hinchable) repitiendo aquello de ¡piezas de a ocho, piezas de a ocho!, nos saliese al paso Josep María Casanovas (nada menos) con idéntica serenata: ¿De dónde salen los millones de Florentino? Y vuelta erre que erre a lo mismo, a fiscalizar las cuentas del presidente blanco. A meter la nariz, o quizás sería mejor decir el hocico, puesto que se da por hecho que hay una verdad oculta y, por lo tanto, habrá que escarbar. Como si se tratata de desenterrar trufas, osea. Y encima, por si fuera poco, en el Mundo Deportivo también van a lo mismo, con Miguel Rico al frente. Venga, vamos, que es gratis.

Para que esta campaña cobre forma en la capital del Principado sólo ha tenido que suceder una cosa: la llegada de Kaká al equipo merengue. ¿Es que tanto preocupa algo así? O tal vez, ¿no será que en Barcelona se toman muy en serio al mandatario blanco y le creen capaz de llevar a cabo los fichajes que la prensa de Madrid airea todos los santos días? Después de todo, tienen motivos serios para esto, pues será difícil que olviden lo que ocurrió con Figo.

Entendería como razonables las palabras de los señores del Sport si en verdad FP hubiera llevado a cabo el monstruoso desembolso del que se habla y que ellos ya dan por hecho cuando este baile apenas acaba de empezar (por cierto, y a pesar de tus motivos: me decepcionas, Martí). Pero no es el caso, ni siquiera de lejos. Ellos, mejor que nadie, deberían saber lo difícil que es (por no decir imposible) que todas estas operaciones cristalicen, y la descomunal insensatez que supone pagar una suma de tal calibre. Si Kaká ha terminado por aterrizar en el Bernabéu ha sido exclusivamente porque el Milan necesitaba dinero, de otro modo la operación jamás se habría concretado. Y no parece ser ése el caso del ManU (por CR7), ni del Bayern (por Ribéry), ni del Liverpool (por Xabi Alonso). Unicamente el Valencia está en extrema necesidad, y es muy probable que alguno de sus seleccionables acabe por abandonar Mestalla. Otra cosa, claro está, es que vayan a parar al Madrid.

Y ya puestos: ¿por qué razón debería FP rendir cuentas a otros que no sean los socios del Real Madrid? ¿Con qué autoridad, fuerza moral, o serpentinas de colores se sienten legitimados estos señores para formular esta exigencia? ¿Cuándo solicitaron cuentas a Núñez, Gaspart o al mismo Laporta? ¿Alguien le ha pedido cuentas a Jesús Gil de sus fondos para fichar varios equipos de fútbol completos a lo largo de más de una década? ¿Qué antecedentes existen de esto? Quien lo sepa, por favor, que me ilustre.

Por lo tanto, y una vez que se admite que las campanas están doblando antes de tiempo, cabría preguntarse si estos señores no están sirviendo otros intereses, negligiendo su deber primordial de informar a sus lectores lo que, por cierto, ya no sorprende a nadie. Pero eso sí: que no cunda el pánico, que el ínclito Laporta dice estar tritranquilo. Mal empezamos si hacemos gala de chulería anticipada, amic Jan. Al loro...

Y para que termine de quedar clara la microcefalia de algunos, aquí va Josep María Artells en el MD, indicando que el fichaje de Ibrahimovic será la réplica a Kaká. Algo semejante no puede sino mover a la compasión y a rezar una piadosa oración por el buen juicio de quien esto escribe, pues no se conciben los fichajes por replicar-a-algo-a-alguien, sino más bien en pro de tu equipo, por mejorar y por sumar en tu propio beneficio, sin atender a lo que hagan o puedan hacer los demás. Otra concepción de las incorporaciones a un equipo de fútbol no sólo es infundada: es de necios. Más aún cuando estás detrás de la mejor escuadra del momento y no tienes nada que temer.

Pero claro: ¿quién dijo miedo?

He dicho.

martes, 9 de junio de 2009

El primer neogaláctico

Ricardo dos Santos Leite, más conocido por su alias Kaká, ya es nuevo jugador del Real Madrid. Lo han hecho oficial ambos clubes, el antiguo y el nuevo, a través de sendos comunicados oficiales en sus respectivas páginas web. El jugador no podrá ser presentado en Concha Espina hasta finales de mes, ya que se encuentra convocado con su selección preparando la Copa Confederaciones, a celebrar en cuestión de días en la República Sudafricana.

Y bien, ¿qué quieren que les diga? El fichaje de Kaká me parece necesario por una parte, pero me hace temblar por la otra. Necesario por cuanto que el Real Madrid necesita jugadores de gran categoría para poder recuperar un sitio en Europa que ha perdido en los últimos años (y no sólo por obra y gracia de Calderón y su equipo, ojo). El brasileño puede ser uno de ellos. Un éxito para FP, aunque haya salido a precio de oro. Ya veremos si los jugadores más caros acaban siendo los más baratos. Y Calderón, a buen seguro, mordiéndose los puños, pues el nuevo mandatario ha conseguido en semanas lo que él no pudo lograr (ni aun soñar) en años.

La llegada de Kaká me hace temblar por lo económico. Sostiene FP que los jugadores caros acaban siendo los más baratos. Quizá. Pero lo verdaderamente complicado no es rentabilizar al jugador, si éste se aviene a compartir o ceder sus derechos de imagen a cambio de un monstruoso salario. Lo difícil de verdad es encajarlo en un nuevo engranaje y, sobre todo, hacer que éste funcione como lo que se supone que debe ser. Este, y no otro, es el objetivo: confeccionar un equipo que sea capaz de ganar y convencer, un equipo fundamentado en pilares sólidos y en una idea de juego consistente y actual, donde sus elementos sean capaces de renunciar a su ego en aras del beneficio colectivo. Y esto, me temo, se está perdiendo de vista ante el delirio de la afición merengue que se las promete demasiado felices ante la megalómana perspectiva de un equipo fuera de toda medida como el que anunciaba el diario MARCA (y de la que Louis se hacía puntual eco) hace cosa de un par de días: Casillas, Ramos, Pepe, Albiol, Marcelo, Ribery, Xabi Alonso, Silva, CR7, Kaká y Villa, aunque el puesto de Ribery se lo disputaría... Raúl (¡casi nada!). ¿Y qué pasa con los buenos jugadores que tiene el equipo hoy? ¿Dónde encajamos a los Lass Diarrá, Gago, Robben, Sneijder, Huntelaar y sobre todo a Gonzalo Higuaín, máximo goleador del equipo, cuya sólida proyección ascendente puede verse truncada de hacerse realidad una pesadilla de estas dimensiones? Y ojo, que dentro de semejante alucinación, la defensa permanece casi intacta, y el equipo está pidiendo un lateral izquierdo con capacidad defensiva (algo que Marcelo desconoce) a gritos.

Hay, con todo, elementos para estar un poco tranquilo. La experiencia demuestra que lo que cuenta la prensa es, en su mayor parte, partículas en suspensión. No creo ni por asomo que las fantasías de MARCA se lleven a cabo (aunque hoy afirman que el acuerdo Real Madrid - Villa es total), porque como decía Calderón (de la Barca): que la vida es sueño y los sueños, sueños son. Hay muchos intereses en juego en los mercadeos futboleros, y los del Real Madrid son sólo una parte. Muchos equipos harán esfuerzos ímprobos por retener a sus estrellas o por traer a otras. Y, aunque sea de refilón, me queda también apelar a la sensatez del nuevo equipo técnico madridista (Valdano, Pardeza y Zidane). Espero de verdad que no se lancen a tirar la casa por la ventana. Y que se acuerden de que los grandes jugadores, en vez de ficharlos, es mejor fabricarlos. La factoría blanca sigue funcionando.

No sólo mejor: es infinitamente más barato.

He dicho.

martes, 2 de junio de 2009

No está mal para empezar

Una vez asentados Florentino Pérez y su equipo en el Despacho Oval merengue, ha comenzado la nueva larga marcha para el conjunto madridista. Una senda que ha de ver barridos los últimos y más vergonzosos restos de la etapa calderoniana que, insisto: no fue mala del todo, pero cuyo final resultó ser demasiado distante (astronómicamente distante, diría yo) de aquella excelencia futbolística tantas veces predicada y nunca jamás lograda. Y no es que crea que el solo regreso de los de antes y alguna que otra cara nueva (Miguel Pardeza, sin duda un hijo pródigo) sea suficiente como para garantizar el éxito. Ni mucho menos. Pero sí que supone, como mínimo, abrir las ventanas para que el aire fresco termine de despejar efluvios pretéritos, aún demasiado recientes en la pituitaria del aficionado madridista. Algo, por lo demás, absolutamente necesario.

Me tranquilizan, al menos en parte, dos cosas. La primera, la intervención de Jorge Valdano anoche en El Larguero. Fue la suya una faena a su estilo, con inteligencia garbo y firmeza ante las embestidas del ínclito De la Morena de quien, por otra parte, tampoco esperaba demasiada beligerancia tras su vergonzoso akelarre a costa del efímero candidato opositor Onieva. Sin hablar del todo a las claras, dejó el argentino muchas perlas por el camino, y no cedió ante el ansia del locutor, común a otros, por saber, saber, saber, y a ser posible ya, qué va a pasar mañana mismo (what's the buzz, tell me what's happening, como cantaban los apóstoles en Jesus Christ Superstar). De todas ellas, me quedo con una: abrió la puerta para una posible suplencia de Raúl en el nuevo equipo, decisión que me parecería de lo más acertada, pues el capitán ya no es el que una vez fue.

Y la segunda, mejor aún, que el nuevo equipo ha empezado la casa por los cimientos: primero el entrenador. Además, al primer día del mandato de FP. Y además, un buen nombre, quizá mucho mejor que los que más se han barajado en la prensa y que muy posiblemente no pasaron de ser sino milongas periodísticas: Manuel Pellegrini. Quizá, como digo, la mejor opción de cuantas se barajaban como posibles nuevos técnicos (aun cuando sigo afirmando que yo me habría quedado con Juande). De este modo, la planificación de la campaña y la contratación de nuevos jugadores se harán con tiempo sufiente y (es un suponer) con el debido criterio, justo al revés de lo sucedido el verano pasado, y no digamos en diciembre. El chileno ha venido practicando con el submarino una idea de fútbol muy cercana a la que hoy es seña de identidad en el Principado y en la selección española: el buen trato de balón como lema fundamental. Todo lo demás debe girar en torno a esto. Como filosofía no está mal, y tampoco está nada mal que haya sido el primer peldaño. Luego, ya veremos.

Porque me aterra lo de siempre: que la impaciencia, la urgencia por desbancar a los culés, el acicate de la prensa y la cerril ignorancia del común de la afición madridista (no muy distinta de la ignorancia de otros pagos en esta piel de toro nuestra, todo hay que decirlo) puedan privar al recién nombrado técnico de la tranquilidad necesaria para poder hacer su trabajo en las mejores condiciones. Las prisas y el ansia de éxitos inmediatos serán malas compañeras de viaje, y aunque Valdano también mencionó este punto frente la alcachofa gualda de la SER, se debería hacer de él un mantra que calase en la mente de todos (empezando por la afición) a fuerza de repetirlo, si es preciso acompañándolo de movimientos reiterados con la testa, como frente al Muro de las Lamentaciones.

Ahora viene lo realmente complicado: confeccionar el nuevo equipo incorporando a los que sean necesarios, manteniendo a otros, y vendiendo o incluso jubilando a otros, por muy merecedores que hayan sido del reconocimiento del club y de la afición. La cirugía es ahora más que nunca necesaria, y es preciso llevarla a cabo con sangre fría y sin vacilaciones, pues de no ser así los chancros y las gangrenas serán, ay, muy habituales en el futuro. Eso es precisamente lo que hay que extirpar. Finalmente, y en cuanto al capítulo de incorporaciones, que sean las que se necesitan, y no necesariamente las más rentables por ceder en todo o en parte sus derechos de imagen. Que los jugadores sean capaces de trabajar por el equipo, sin egos hipertrofiados ni portadores de virus indeseables, susceptibles de infectar un vestuario.

La sombra de mi duda es por Pardeza, el único miembro de la Quinta a quien se le cerraron las puertas del Bernabéu, para dar lo mejor de sí en tierras aragonesas. En su etapa como secretario técnico blanquillo, el Zaragoza descendió a segunda división. Espero que aquello no haya sido enteramente responsabilidad suya. Al menos, no estará solo. Sin embargo: ¿quién tendrá la responsabilidad de las decisiones? ¿Valdano, Pardeza, Zidane, Ramón Martínez, FP? Demasiadas testas para un solo cuello, sobre todo si hubiera que cortarlo. Pero no seamos demasiado agoreros. Aún.

En resumen, el primer paso es el más correcto y sensato que se podía dar, ayudados por la ausencia de elecciones y las dos semanas que se han ganado con ello. El reto, a la vez, es sin duda fascinante. Y el estorbo, el de siempre: la prensa, sus cábalas y sus urgencias. Veremos en qué queda todo esto. Seguiremos opinando.

He dicho.

martes, 26 de mayo de 2009

Dos apuntes

El primero debe agradecérsele a un jugador azulgrana. Y tenía que ser uno de los capitanes, Xavi Hernández, quien con mucha diplomacia le atizara una merecida colleja a Gerard Piqué por su salida de tono durante las celebraciones del título liguero del Barça:

Salida de tono más suave, ciertamente, que los exabruptos del hemano Samuel Eto'o años atrás. Pero igualmente criticable porque, como muy acertadamente le apuntó el capitán, no es correcto acordarse de nadie durante las celebraciones. Los festejos son para disfrutarlos con tu gente y no para incordiar ni ofender porque, amigo Piqué: te tocará llorar. Si tienes un poco de entendimiento, sabes a ciencia cierta que llegarán los momentos amargos. Y muy probablemente llegarán de mano del odiado rival, ese mismo de quien has tenido la dudosa gentileza de acordarte en el Camp Nou. No te extrañe si el Bernabéu, puesto en pie, te dedica en exclusiva un coro similar al amparo de una buena goleada o quizás, peor aún, de un fallo garrafal tuyo que le cueste a tu equipo la victoria y quién sabe si algún título. La hinchada madridista tiene buena memoria, y los momentos de felicidad, como me he cansado de comentar en estas páginas, tienen fecha de caducidad. Déjate de hacer el imbécil, anda, y hazle caso a tu capitán, que en esto tiene más tablas y más señorío que tú un rato:

Y el segundo, en otro orden de cosas y retomando el asunto de las elecciones a la presidencia del Real Madrid, ¿por qué la prensa madrileña cuestiona (cuando no tritura) a los posibles opositores a FP? Finalmente, Eduardo García ha retirado la demanda que había interpuesto en un juzgado de Talavera, cuestionando la legalidad del preaval necesario para presentar una candidatura a la presidencia, tal y como recogen los estatutos del club. Con ello, Florentino se queda solo en la carrera hacia la presidencia y, así las cosas, no será necesario concurrir a las urnas, con lo que el mandamás de ACS podrá afrontar su nuevo mandato sin dilación.

Hasta aquí, bien. Bien porque el momento para cuestionar la legalidad de los estatutos del club es el más inoportuno posible, y haría bastante más daño que otra cosa, al obligar a retrasar o quién sabe si suspender los comicios, con todo lo que ello supone para el diseño de un nuevo proyecto deportivo por parte de quien sea, cara a la próxima temporada. Lo que ya no me parece tan bien es que Eduardo García, por el mero hecho de cuestionar lo que le parece injusto, sea calificado de friki por los medios de la capital. Eso por no comentar el auto de fe al que ha sido sometido Juan Onieva en su intento por presentarse. Desmesurada presión de los medios (José Ramón de la Morena no sabe hasta qué punto se ha cubierto a sí mismo de porquería) y retirada de su avalista principal con lo que su proyecto, que no tenía pinta del todo mala, se ha quedado en el limbo. Onieva, desde luego, no supo conducirse como vicepresidente y tesorero del club en los tiempos de Lorenzo Sanz, tal y como atestigua la astronómica deuda con que lastraron entre ambos (y otros) al club. Deuda que, por cierto, tuvo que ser saldada por FP a golpe de pelotazo inmobiliario, lo que otros muchos hicieron después para sanear sus maltrechas economías.

Onieva tampoco anduvo del todo fino en su presentación como candidato:

Pero de ahí a ridiculizarle como se ha hecho en la Sexta, y aquí queda el video retocado por Louis para demostrarlo, es otra bien distinta, sobre todo si viene de alguien cuyo deber primordial es informar. Los aderezos cargados de cinismo sobran. Claro que si el director de la cadena es el antiguo director de comunicación de FP (verbigracia, Antonio García Ferreras), la cosa queda mucho más clara. Y, de paso, también arroja alguna sombra sobre el propio Florentino. ¿De verdad era necesario llegar a esto? ¿Es que el socio madridista no puede nunca llegar a decidir por sí mismo? ¿Es que el proyecto de Onieva resultaba un estorbo para alguien? Por cierto, el diario MARCA también calificó de friki el proyecto de Onieva en su portada. Más curioso aún, infinitamente más, es para el abajo firmante que los medios del Principado (con alguna excepción muy aislada) se hayan hecho eco de estos asuntos. No obstante, vuelvo a lo mismo: en su caso, se agradece el descuido, el desdén, o lo que sea.

Repito, pues: ¿qué interés tiene la prensa afín al Real Madrid en (tal y como afirma Perarnau) laminar a cualquier posible oponente? Más inquietante aún, ¿está el propio FP o alguien de su equipo detrás de ello? Demasiadas sombras para lo que debería ser enteramente transparente, pues queriendo jugar a favor de Florentino, la prensa madrileña le está perjudicando. Cada vez más.

He dicho.


viernes, 22 de mayo de 2009

¿Qué está pasando aquí?

No puedo por menos que contemplar estupefacto cómo se las está manejando la prensa madrileña de cara a la elección del nuevo mandatario de la Casa Blanca. ¿Qué es esto? ¿De qué va esto? Mí no comprender. Niet. Nada en absoluto.

Florentino Pérez tan sólo ha hecho oficial su presentación como candidato a la presidencia del Real Madrid. Por lo demás, no ha dicho una sola palabra. Su más directo colaborador, Jorge Valdano, ha añadido que su proyecto será una superproducción, si uno tiene que creerse las portadas de la prensa, de las cuales un servidor se fía cada vez menos. Punto. Desde entonces, hemos tenido que padecer (y seguimos haciéndolo día a día) un continuo y demoledor torrente de especulaciones con el objetivo primordial de inyectar, al precio que sea, una buena dosis de ilusión en una masa de aficionados descontenta y acomplejada por la grandísima campaña que está realizando el máximo y odiado rival. Y ya puestos, con el objetivo encubierto de hacer negocio a costa de la avidez del aficionado madridista por conocer el futuro. Como Aramis Fuster, pero en papel, maribel. O, si se prefiere, el cuento de Fiascanieves amplificado ahora hasta la enésima potencia. Para el banquillo han sonado: Ancelotti antes, Wenger después, ahora Mourinho o Laudrup, pero también se menciona a Manuel Pellegrini o (el colmo) ¡Jorge Valdano! ¿Y jugadores? La repera: Ribéry, Xabi Alonso, Villa, Silva, Maicon, Clichy, y muchos más, amén de los de siempre: CR7 y Kaká, a quien se da casi por fichado. Y seguramente me dejaré alguno por el camino. Pero lo mismo da. Si esto es lo que hemos tenido que soportar hasta ahora, ¿qué nos queda? No me atrevo ni a pensarlo.

Da, simplemente, escalofríos la tremenda insensatez que supone una apuesta de este tipo, si FP la lleva a cabo finalmente. Confirmaría al Real Madrid como un club eminentemente comprador a golpe de talonario, y a la vez responsable de la continua ruptura del mercado futbolístico. Antecedentes: 1985 (fichaje simultáneo de tres estrellas de la época como Hugo Sánchez, Gordillo y Maceda) 1996 (se pagaron varios miles de millones de pesetar por arrebatar a Mijatovic al Valencia y acompañarle por Suker, Roberto Carlos, Seedorf, Panucci, Karembeu y otros), y 2000 en adelante: Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham, acompañados de una pléyade de nombres menores, con un gasto conjunto estratosférico. En el resto del espacio futbolístico europeo, presidentes, managers y entrenadores tiemblan ante la posibilidad de que el empresario madrileño tiente a alguna de sus perlas, y se están apresurando a mimarles prometiéndoles el oro del moro (Premier League, o sea) o del Vaticano, el Pirata Morgan, o quien c... sea, con tal de que no cojan puerta. Y entre ellos, Jan Laporta ha tenido que ser, fiel a su estilo, el que más ha alzado la voz. El miedo es gratis.

¿Y qué pasa con esa cantera? ¿Qué demonios pasa con esos chicos que se verán privados de oportunidades ante la llegada de presuntos astros extranjeros? ¿Qué pasa con los Parejo, Bueno, Palanca, Szalay, Villafañe, Schorch, Gorka, Adán, Mosquera, ...? ¿Es que los mandatarios blancos no aprenden? ¿Es que no recuerdan que la última gran época dorada del madridismo tuvo como pilar básico a cuatro chicos del Castilla cuyos nombres son hoy leyenda? Granero, Mata, Negredo, Soldado, los hermanos Callejón, y otros muchos han tenido que hacer las maletas ante el negro futuro que les aguardaba de blanco (paradojas del color). Y algunos de ellos triunfan, como era de esperar, pues les sobran calidad y ganas.

¿Acaso no hay un espejo en el que mirarse? Lo hay, pero no uno, sino dos: uno bueno, precisamente el del odiado rival del Principado, que ha hecho de la cantera y su modo de entender el fútbol un santo y seña que hoy por hoy, aspira a la hegemonía balompédica mundial; y otro malo, en la ribera del Manzanares, a quienes ya dediqué un breve análisis en su momento. ¿Pretenden FP y su equipo convertir al Real Madrid en un mal remedo de los colchoneros? Mí no comprender. Nein. Frente a esta opción absolutamente disparatada, surge la de Juan Onieva, cuyo mayor obstáculo es Onieva mismo, pero que suena bastante más sensata: cantera y jugadores españoles. Claro que como este buen señor no dejó precisamente grato recuerdo como tesorero y vicepresidente de Lorenzo Sanz y como, peor aún, no goza del beneplácito de la prensa, la suya es una misión prácticamente imposible. Su receta, sin embargo, es mucho más atractiva, siempre que esté bien aderezada con los oportunos y necesarios refuerzos foráneos.

Lo que causa más estupor por todo esto es el doble papel que desempeñan algunos capitostes de la prensa de Madrid. Y me refiero esta vez a Alfredo Relaño, cuyas columnas parecerían escritas por alguien ajeno al mundo de la prensa, si no fuera porque uno sabe positivamente que su autor es, a la vez, director de un periódico cuya línea editorial está rendida a los pies de FP, seguramente porque la expectación que le acompaña resulta de todo punto más rentable. La de hoy no tiene desperdicio: Florentino se enfrenta a la impaciencia, dice el lumbrera. Claro que sí: la que generáis vosotros en vuestras páginas y en vuestros programas de radio. Impaciencia por saber si se concreta o no el fichaje de Kaká, impaciencia por saber qué harán CR7 y Ribéry el año que viene, impaciencia por empezar a construir el equipo de cuento de hadas que la prensa crea en la mente del desesperado aficionado merengue. En una palabra: FP se enfrenta a vosotros. Y como también afirmé en mi anterior post, no le vi tablas para hacerlo en su momento.

Y mientras tanto, un pedazo de entrenador como Juande Ramos, vegetando y sin saber cuál va a ser su futuro. Ayer tarde, el AS promovía una encuesta en línea entre sus lectores a propósito de sus preferencias para el banquillo: a eso de las 19:30 ganaba el manchego. De largo.

Sinceramente, ya empiezo a estar harto de que los señores de la prensa madrileña me tomen el pelo de este modo. No son los únicos especializados en ello, cierto. Pero es que ya dan de cara.

He dicho.

viernes, 15 de mayo de 2009

Segundas partes ...

Pues sí, al final se ha sucedido lo anunciado desde hace semanas, el sueño de una buena masa de seguidores y socios madridistas. Florentino Pérez anunció ayer su candidatura a la presidencia del club en medio de una expectación como sólo él podía generar. Doscientos periodistas acreditados, quince países. ¡Ñó, qué precios! Casi nada, o sea. Su discurso, breve, conciso, al grano. Definitivo para unas cosas, esquivo para otras y, en resumen, equilibrado y mesurado. Se le aguardaba como al Mesías, como al Salvador, como a la única persona capaz de devolver el prestigio perdido al club y de romper el naciente reinado blaugrana. Aunque no mencionara específicamente ningún nombre, las quinielas sobre su equipo de colaboradores y la junta directiva, así como (sobre todo) los posibles fichajes, se han disparado como ametralladoras. En la prensa de Madrid, claro. En la de Barcelona, apenas se han preocupado del tema, cosa que es muy de agradecer.

¿Será Florentino Pérez el mesías, el esperado redentor, el ser superior que involuntariamente designó como tal Emilio Butragueño? No lo tengo meridianamente claro. Se suele comentar, en éstas como en otras cosas, que segundas partes nunca fueron buenas. Quizás sería más adecuado decir que raramente fueron buenas. Todo dependerá de sus decisiones, de su política de fichajes, de su capacidad de delegar en otros las decisiones estrictamente deportivas, y de la capacidad que estas personas delegadas tengan para gestionar un vestuario que, muy probablemente, se llenará de nuevo de grandes nombres. Y por supuesto, también dependerá de su capacidad de aprender de errores pretéritos, que no fueron precisamente pocos. No veo con buenos ojos un eventual retorno de la política de fichajes "galácticos", un adjetivo que, cierto es, se inventó la prensa, pero que acabó por ser un agujero negro, colapsado por su propia gravedad y por la indolencia de una plantilla apática, indisciplinada y más pendiente de los ingresos extrafutbolísticos que de su verdadero y primordial deber. Y no olvido otra, a mi juicio grave carencia mostrada por el ex mandatario blanco y ahora de nuevo candidato: sus escasas tablas y evidente blandenguería para enfrentarse a los señores de la prensa, especialmente la radiofónica, cuyo poder fáctico en este país es desmesurado, terrorífico y casi omnímodo. En la otra orilla, verbigracia el Principado, lo saben muy bien. El amic Joan Laporta, que eludió por milímetros estatutarios la humillante salida forzada de su bienamado club, estandarte de ese país de Yupi en el que vive, podría escribir un tratado sobre el tema. Otro amic, Joan Gaspart, derramó lágrimas por ello. Justa penitencia, dicho sea de paso, para alguien como él, tan buen forofo como pésimo gestor futbolístico. Pero la culpa no fue suya, claro: fue Florentino quien le convirtió en mal presidente. Toma, moreno.

De todo cuanto dijo el ahora candidato, entre aplausos y empalagosos halagos (quién sabe si debidos a otros que, en el momento de su dimisión, pidieron con idéntico entusiasmo su cabeza), me quedo con un detalle que, a mi juicio es el más importante de toda su intervención: su propósito de modernizar el club y de lograr que funcione como una empresa, aunque no lo sea, aun cuando siga perteneciendo a sus socios. Sin duda éste es el reto más decisivo y trascendente que afronta en su nueva etapa, si consigue alcanzar la presidencia, muy por encima del meramente deportivo. Si lo logra, si destierra al olvido los nanines y otros gremlins análogos de alto poder destructivo, si cambia la pauta de funcionamiento del club en aras de la eficacia y la solvencia, si consigue hacer de la institución un ejemplo de seriedad, lo demás ha de venir por sí solo. Habrá épocas de bonanza y de crisis, como siempre, pero si los cimientos son sólidos, el edificio será inmune a casi todo. Ese es su cometido, y sobre él albergo menos dudas que sobre los éxitos deportivos que han de venir y que muchos ingenuos dan por seguros, como si su sola presencia bastase para garantizarlos.

No. Los éxitos se construyen siempre sobre la base del trabajo, y no pocas veces sobre la base del fracaso. La paciencia y la perseverancia son ingredientes fundamentales de la receta, y entendería como oportuno un mensaje de sensatez en este sentido, algo así como que nadie espere títulos a la vuelta de la esquina. Un mensaje del tipo sangre, sudor y lágrimas, un mensaje capaz de concienciar a la masa de seguidores madridistas de que el éxito es una tarea común, de todos, desde el presidente hacia abajo. Y que es el esfuerzo del conjunto, y no el de los individuos aislados, lo que ha de triunfar. Si no lo hace así, entiendo que Florentino Pérez se expondría a un altísimo y grave riesgo: el de desilusionar a la parroquia si los éxitos no llegan inmediatemente, al estilo de lo que suele suceder reiterativamente a la vera del Manzanares.

Pero claro: ellos están acostumbrados, saben mejor que nadie lo que es sufrir. No disfrutan con ello, claro, pero apoyan a su equipo con el alma. Por el contrario, la hinchada madridista, comodona como pocas, espera que todo se arregle solo. Craso error. Hay que arrimar el hombro, apoyar y confiar. Muy difícil en este país y en esta procelosa cocina futbolística patria. Pero necesario hasta lo imprescindible en la Casa Blanca. Ahora como pocas veces lo había sido antes.

He dicho.