Ni siquiera la muerte podrá separarnos ...

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jueves, 26 de mayo de 2011

Adiós, Valdano, adiós

Que Jorge Valdano y Jose Mourinho no estaban hechos el uno para el otro, salta a la vista. Así que lo sucedido ayer en la Casa Blanca no debería ser motivo de alarma ni de escándalo para nadie. Puestos a elegir, sobraba el que se ha ido. Y sobraba por varias razones: no tiene sentido un director general cuando el entrenador, con la aquiescencia del presidente, se ha convertido además en portavoz (aunque haya optado por la ley del silencio desde la eliminatoria de Champions contra el Barça) y tenga la primera y última palabra sobre fichajes. Además, conviene recordar el pulso mantenido en invierno a propósito de la llegada de un nuevo delantero. Llegó Adebayor, ganó Mourinho, emergió Benzema y empezó a hundirse Valdano. Lo de ayer no es sino el colofón de la historia.

La idea, que conste, me parece bien. Se apela desde la presidencia al modelo inglés en el que el entrenador es también manager del equipo. Ha habido antecedentes de mal funcionamiento en el Madrid a ese respecto. Por ejemplo, Pellegrini hubiera querido mantener a Snejder y Robben en el equipo, pero la dirección general y la presidencia optaron por otra cosa. Un entrenador ninguneado por la directiva pinta muy poco. Pero Mou no es el ingeniero, ni para lo bueno ni para lo malo, y no iba a consentir otra cosa que no fuese su propio criterio. Ególatra para unos, responsable para otros, que cada cual piense lo que quiera y como quiera.

Lo cierto es que la cuestión de las decisiones deportivas en manos del entrenador no son exclusivas e los clubes ingleses. ¿O es que alguien duda siquiera por un momento que en Can Barça el santurrón Guardiola es el puto amo? Zubizarreta y Rosell, de fijo, estarán a lo que él diga, y las decisiones serán suyas. Sin chistar ni decir esta boca es mía. Y es así porque el Noi de Santpedor es garantía de éxito.

Del mismo modo, la tumba de Valdano quedó lista para acoger al argentino cuando CR7 se la metió doblada y por la escuadra a Pinto en la final de la Copa. Ni más ni menos. Fin de la partida para Valdano, con todo y después de todo un caballero. Mucha suerte, Jorge.

He dicho.

martes, 21 de diciembre de 2010

Ménage-à-trois

Cena de paz, cena de amor, todo brilla en derredor. Ese es el mensaje fundamental que Florentino Pérez ha querido lanzar hoy a lo largo y ancho de este mundo, con el propósito de calmar las aguas blancas tras el numerito de Ocean's thirteen, la famosa lista con los pecados capitales de Clos Gómez. Que Jorge Valdano y José Mourinho no son santo de la devoción el uno del otro es algo sabido, incluso desde antes que se consumara el fichaje del portugués. Pero viven bajo el mismo techo, y la convivencia, aunque tensa, se debe imponer por el bien del club. El máximo mandatario merengue se ha convertido pues en el vértice principal de un triángulo no precisamente amoroso, pero obligado a funcionar. Lo que suceda a partir de ahora es esencial para que cada cual asuma el papel que le corresponde, y actúe en consecuencia.

Y para triángulos, el que se propone a continuación. Abrimos con este titular de la edición digital del diario Sport de hoy:


Seguimos con este otro, visible en la web del diario MARCA:

Y para rematarla, aquí está la portada del diario AS de hoy:


Interesante triángulo amoroso... periodístico.

He dicho.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Una historia peligrosamente familiar

Algo ocurre en la Casa Blanca, y no augura nada bueno. Ayer, a la conclusión del choque frente al Sevilla felizmente resuelto gracias al olfato de Di Maria, José Mourinho rompió la baraja (para unos) o se puso en su sitio (para otros). Sólo que los primeros, los que creen que el portugués se sobró al airear la famosa hoja de los trece errores arbitrales (presuntamente una obra de Valdano) y de paso, reclamar más apoyo de la directiva para defender al equipo, son mayoría. Así se manifiestan entre otros Alfredo Relaño en AS, o Santi Segurola y Roberto Palomar en MARCA. No sé si es casualidad o no, pero me resulta muy sospechoso este giro copernicano frente al entrenador merengue, al que no hace mucho se le otorgaba un respaldo monolítico y sin fisuras en la prensa capitalina. Ignoro si ha habido consigna por parte de alguien importante en el club merengue, en sentido de romper hostilidades contra Mou en los medios de comunicación afines al Real Madrid (porque, qué quieren que les diga, eso de la independencia de la prensa en general y la prensa deportiva en particular es, en mi humilde opinión, un camelo.) Espero y deseo que todo esto no sean más que fantasías del abajo firmante.

Porque, si efectivamente se ha levantado la veda contra el entrenador madridista, no me cabe duda de que hoy mismo se ha puesto en marcha un poderosísimo engranaje que, lenta pero inexorablemente, triturará incluso a un personaje sólido como Mourinho hasta hacerle puré, para terminar llevándoselo por delante, y con él, muy posiblemente, al mismísimo Florentino Pérez. Es decir, que el actual entrenador merengue seguiría el ignominioso andar de Luxemburgo, Capello, Schuster o Pellegrini. Las consecuencias para el club podrían ser simplemente nefastas. Y la liga española, para mayor regocijo de la pléyade de juntaletras del nordeste, quedaría irremediablemente en manos del Barça durante al menos los próximos diez años. Porque, guste o no, ahora mismo (como ya sucediera el año pasado) el Real Madrid es el único equipo que, mejor o peor, resiste el dulcísimo momento del Barça. Es el único que, de seguir así las cosas, tendrá posibilidades de evitar lo que parece irremediable. Los demás, a estas alturas de campeonato, cuando ni siquiera se ha consumido la mitad de la temporada, simplemente ya no cuentan, no importa lo que digan las matemáticas. Juegan otra liga, y lo saben.

Mourinho tiene razón en una cosa: él no está para ser el recadero de nadie en la directiva. Se le paga para entrenar y ganar títulos, no para oficiar de correveidile. Y si algún directivo (incluido el ínclito Valdano) tiene razones para protestar la actuación del árbitro, que lo haga en persona si se atreve, en vez de pasar el recadito al entrenador para que se coma el correspondiente marrón. Y si Mourinho reclama más poder en el club, no es menos de lo que hace el bueno de Guardiola en el Barça (Zubizarreta, en mi opinión, es un mero adorno), lo que pretende Benítez en el Inter, o la posición de que goza Arsene Wenger en el Arsenal (éste último, por cierto, sigue tan campante a pesar de su paupérrimo balance de títulos en relación a Manchester United, Chelsea o Liverpool). Mourinho, en definitva, reclama para sí lo que debe tener: el apoyo decidido de la directiva, el respaldo unánime del club, y que le dejen trabajar, en lugar de ponerle zancadillas. ¿O es que en el Real Madrid pensaban que habían contratado a la Madre Teresa? No lo creo; más bien pienso que sería más sensato actuar de modo consecuente: si le has contratado, toca apuntalarle con todas las consecuencias y hasta el final. Luego ya se verá.

Porque si todo lo anterior fuera poco, y al margen del sainete de la lista de los trece puntos en Word, se oye la sempiterna cantinela de que el Real Madrid no tiene derecho a quejarse cuando las decisiones arbitrales le perjudican. Algo que ya hemos escuchado recientemente en boca del presidente del Valencia, y ahora por obra y gracia de Josep Maria del Niu. Otros, incluyendo a los mentados juntaletras del Principado, sí: faltaría más. Pero el Real Madrid, nanay. Esto no es victimismo, señores, es simplemente poder hacer lo que otros: decir que, conforme a tu criterio, el árbitro te ha perjudicado. Ni más ni menos. ¿Que sucede en muy raras ocasiones? Cierto, pero sucede.

No es momento para esto, no es momento para cargarse el proyecto de este año cuando aún no se ha escrito ni la mitad de la historia. El daño puede ser gravísimo.

He dicho.

miércoles, 28 de octubre de 2009

¡Que te pego, leche!

Y les pegaron. No una ni dos, ni aún tres, sino cuatro leches como cuatro soles, que igualmente pudieron ser, a tenor de lo comentado en la radio, el doble. La noche del 27 de octubre de 2009 quedará en la memoria colectiva merengue como la más vergonzosa y bochornosa vivida por este club, nombrado mejor del siglo XX, sí, pero que a día de hoy está a años luz de emular o evocar siquiera las glorias de antaño. Bien por el Alcorcón, un equipo modesto pero con idea de fútbol y ampliamente sobrado de motivación. Nada que objetar a su trabajo, a su entrega y su entusiasmo, antes bien, aplausos y más aplausos para ellos, ovación de gala que el Bernabéu debería dispensarles en el encuentro de vuelta, según pisen el césped. Da igual el resultado, poco importa si los de Pellegrini (me resisto a llamarles equipo) consiguen la improbable hazaña de remontar el tanteo adverso. Porque meterle cuatro o cinco goles a un Alcorcón es lo menos que se espera de un Real Madrid que, si bien anoche dejó muchos titulares de peso en la reserva, estaba plagado de internacionales, de jugadores con amplia experiencia a sus espaldas, curtidos en mil batallas, y que anoche fueron manejados como bailarinas de salón, como peleles de feria o, como bien decía el bueno de J.B. Toshack, como pollos sin cabeza. La vergüenza, el oprobio y la humillación quedarán ahí para siempre, como una mancha indeleble en el debe de estos jugadores y de este club.

Cuánto han cambiado las cosas desde que uno tiene uso de razón y ha visto fútbol. No es la primera vez que el Madrid se lleva un varapalo de aúpa, ni siquiera en la Copa del Rey (antes del Generalísimo). Pero aún cuando así fuese, el equipo al menos era capaz de sacar adelante situaciones complicadas por casta, por orgullo torero y por amor propio. Esos valores parecen haberse perdido por completo, hasta el punto de que ni siquiera algunos canteranos ilustres (nótese la ironía) muestran el más mínimo asomo de las virtudes que encumbraron a sus predecesores. Un ejemplo: nada más terminar el encuentro de anoche, y ante los micrófonos de la cadena SER, José María Gutiérrez (anoche, por enésima vez, Mari Guti) valoró el mal resultado con un "bueno, así parece, ¿no?". No, amigo mío, no es que parezca que os han dado las vuestras y las de un bombero, es que os las han dado. Todas. Añadió luego el susodicho que de lo sucedido anoche no deberían derivarse consecuencias. Es posible. Las decisiones complicadas no deben tomarse en caliente, pues en estas situaciones es fácil dejarse llevar por el enojo, aun estando plenamente justificado.

Pero si el que suscribe estuviese en el pellejo de Manuel Pellegrini, mi primera decisión, aún en caliente, estaría más que clara: salvo lesiones, sacaría en el Bernabéu exactamente el mismo once que anoche hizo el estruendoso ridículo de Alcorcón. A los mismos. Ellos frente a los patricios de la grada y frente a los leones del vecino pobre de la periferia. Y a ver si son en verdad gladiadores, a ver si demuestran orgullo, casta y saber hacer. Si consiguen remontar el resultado, al menos habrán lavado su propia imagen. Si no, se habrán hecho acreedores a un bochorno aún mayor... si cabe.

Claro que el propio técnico chileno no debe irse de rositas en todo esto. Suya es la organización del equipo que le ha llevado a un fútbol mediocre y a una completa desorganización, con un centro del campo inexistente y atascado (Ay, Sneijder, cuánto te eché de menos), sin juego por las bandas (ay, Robben, ídem de ídem), nulo en la motivación y, al parecer, en la disciplina. Esto salpica también más arriba, a la dirección técnica (es decir, directo a las testas de Jorge Valdano y Miguel Pardeza) que ha demostrado que su proyecto presenta notables fisuras que empiezan a parecer grietas. El pasado sábado, en una entrevista concedida al diario AS, Xabi Alonso dejaba bien claro a los navegantes que una de las carencias más graves del equipo era el juego por las bandas. No lo dijo exactamente así, claro, pero sus palabras no podían hallar otra interpretación en una mente medianamente capaz. Ayer, el técnico del Alcorcón hizo buena la apreciación del tolosarra: hizo un traje a su rival por las bandas, que fueron, una vez más, absolutamente inexistentes en los blancos. El problema es que, tras la marcha de Robben al Bayern, al Madrid sólo le quedan dos jugadores de banda: CR9 y Drenthe. Nadie más.

Perder en liga contra el Sevilla en el Pizjuán entra dentro de lo lógico y lo asumible. Hacerlo frente al Milan en el Bernabéu entra de lleno en lo estrambótico, pues no se puede explicar el derrumbe y la descomposición de la segunda parte. Pero perder de ese modo frente al Alcorcón, aun sin las grandes figuras, entra de lleno en lo inexcusable, en lo incalificable o, como diría el microcéfalo de Pepe Carazote, en lo intolerable.

Vergüenza. Esa es la palabra.

He dicho.


jueves, 27 de agosto de 2009

Dudas

Recientemente, la "Operación salida" en el Real Madrid se ha saldado con los traspasos de Wesley Sneijder y (esta misma mañana) el de Arjen Robben con destinos dispares: Inter de Milán y Bayern de Munich, respectivamente. Quedan pendientes los del canterano Miguel Torres y Rafael Van der Waart, y con ello se daría por cerrada la plantilla para este ejercicio, si las informaciones publicadas en la prensa deportiva no van mal encaminadas. Desde el punto de vista económico, el club necesitaba hacer caja después del dispendio veraniego (sobre todo por la compra de CR9 a un precio desorbitado), así como ajustar la plantilla a un número de jugadores razonable. Esto completa una lista bastante larga de bajas, que comprende también a Codina, Cannavaro, Faubert, Saviola, Javi García, Huntelaar, Parejo, Negredo, Heinze y el gran Míchel Salgado, justamente homenajeado antes de la disputa del trofeo Santiago Bernabéu. Es decir, han salido (o pueden salir en total) catorce jugadores del equipo, y se han incorporado siete, más la repesca de los lesionados Van Nistelrooy y Mahamadou Diarrá. Los cambios respecto al año anterior ascienden a la quincena larga, si se tiene en cuenta la baja federativa de Rubén de la Red, por problemas de salud. Osea, una purga estaliniana en toda regla.

No sé exactamente qué es lo que se esconde detrás de la venta de los dos jugadores holandeses. Con la de Sneijder, el Real Madrid pierde a un buen centrocampista (y no es que disponga de muchos con talento), así como a un excelente lanzador de faltas, y con Robben pierde velocidad y capacidad de desborde, ahora centradas casi exclusivamente en CR9 y, en menor medida, en Kaká y Benzema. Bien podría suceder que la marcha de Robben (Calderón debe estar tirándose de los pelos, después de lo que le costó traerle) traiga aparejado un compromiso para la incorporación de Ribéry el año próximo. Si es así, poco que objetar, pues en el cambio el Real Madrid gana claramente, y mucho. El francés tiene mucha más capacidad de sacrificio y juega para el equipo más que para su lucimiento personal. Por otra parte, es menos proclive a las lesiones que el holandés, cuyas veloces piernas son de cristal. Y por si todo esto fuera poco, es de los pocos jugadores de banda capaz de hacérselo pasar realmente mal a cualquiera. Y el Real Madrid, ahora más aún, se queda pidiendo un jugador con desborde por la derecha a gritos.

Pero si no es así, la jugada es nefasta. Además de las carencias derivadas de su ausencia, sus traspasos refuerzan directamente a dos posibles rivales de Champions. Y ya se sabe que no hay peor astilla que la de la propia madera. Para colmo de males, la defección de estos jugadores se efectúa en contra del criterio de Manuel Pellegrini, quien manifestó de viva voz contar con ellos. Es decir, la opinión del entrenador en asuntos deportivos cuenta menos que la del director general o el del presidente y, como bien apunta Javier Gómez Matallanas en la edición impresa del MARCA de hoy, le pone en solfa delante de sus jugadores, visto su nulo margen de maniobra para defenderles. Esto empieza a recordar tiempos pasados que se suponía bien enterrados y de los que se decía haber extraído las lecciones pertinentes: gestión presidencial, fichajes de relumbrón, acumulación de egos superlativos en el vestuario, un entrenador dócil y complaciente y eliminación sistemática de la llamada clase media en aras del beneficio económico por derechos de imagen.

Y además, si esta situación va acompañada de un acoso como el que se ha sometido a Sneijder, humillándole al privarle de su taquilla (en eso también tenía razón el bueno de Sergi Solé) para forzarle a fichar por el Inter, peor aún. La experiencia es buena consejera, y un día no muy lejano se quiso forzar de modo semejante a un tal Steve McManaman para que saliera del club, se supone que por no encajar en el perfil galáctico estándar, entonces al uso. Pareció por momentos que el inglés se vería obligado a entrenar con los chicos del filial, pero le importó poco y así lo manifestó de viva voz. Resultado: se ganó incondicionalmente el respeto de sus compañeros y el cariño inquebrantable de la afición. Volvió al primer equipo, y hizo lo que sabía: jugar y marcar goles, como el segundo frente al Barça en el Camp Nou que dejaba a los culés listos de papeles y al Madrid en la final de Glasgow. ¿Cuáles eran los verdaderos motivos de Sneijder para querer quedarse? ¿Amor al club o a Madrid la nuit (como sibilinamente han dejado caer en MARCA)? En el primer caso, razón de más para que la venta sea un disparate. En el segundo, no hay discusión.

La venta de estos jugadres, claramente debilita al equipo en zonas en las que no anda muy sobrado (banda y medio campo) para una temporada que se prevé larga y complicada, y en la que figura el reto de llegar a la final de la Champions, a disputar en el coliseo merengue. Esto significa menos recambios para Xabi Alonso (quien se convierte así en pieza casi insustituible en el esquema blanco), CR9 y otros rutilantes fichajes, sobre los que recaerá un peso que al final de la temporada puede ser decisivo.

Y dicen por ahí que Miguel Torres es víctima de un acoso (o mobbing, como se dice ahora) similar al sufrido por Sneijder. Espero fervientemente que no sea el caso. Torres ha demostrado sobradamente su utilidad, apoyada en el hecho de que puede jugar en las dos bandas y de que es mucho mejor defensor que Marcelo (algo no demasiado difícil) y que Drenthe (cuesta menos aún). Hacerle eso al chico después de los oscuros pero eficientes servicios prestados a su club de toda la vida sería verderamente canallesco. Sin paños calientes.

Osea, que si ayer defendí a Valdano a propósito de sus declaraciones sobre el frustrado fichaje de Gabi Milito, hoy tengo que atizarle y a base de bien a él, a Miguel Pardeza y al propio FP, por la forma en que están llevando a cabo la salida de jugadores del Real Madrid. Por lo que supone en términos deportivos para el equipo y, sobre todo, por la pésima imagen que se da del club, convertido de nuevo en una sociedad mercantilista, más que en un club de fútbol.

He dicho.

miércoles, 26 de agosto de 2009

¡Tontolhaba!

Los medios deportivos de la Ciutat comtal no paran de dar a luz nuevos cachorros periodistas (es un decir, naturalmente, como tanto le gusta decir al bueno de Jaume Miserachs). Uno de los últimos productos de la inagotable fábrica de plumas amantes del buen estilo y, sobre todo, de la ecuanimidad, la objetividad y la mesura a la hora de enjuiciar los acontecimientos y personas que habitualmente se mueven en el mundillo futbolero, se llama Sergi Solé. Su última columna lleva por título ¿Y todavía hablan de señorío? Como es breve (y menos mal) la reproduzco enterita:

"Enemigo en la contienda, cuando pierde da la mano sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano", reza la segunda estrofa del himno del Real Madrid. Pero, contraviniendo el señorío que nunca debería perder el club blanco por muy eterno rival que tenga, por ahí va Valdano con su bandera, y no "limpia y blanca que no empaña" sino ofensiva e irrespetuosa con todo lo que huela al Barça. Pisotear un compatriota (Gabi Milito) que está viviendo un calvario es feísimo, a la altura de la miserable patada de Figo que retiró al zaragocista César. La 'portera' de Florentino, a quien se le presuponía un 'verso' menos irreverente, filosofó sobre política y disparó incluso contra la Iglesia (para él, el Ser Superior es otro) para criticar el fichaje de Ibrahimovic. Y mientras, maltratando a Sneijder. Pues eso, señorío.

¿Y esto por qué? Pues por la entrevista concedida por Jorge Valdano a la agencia alemana de noticias DPA en la que el Director General Deportivo del Real Madrid tocó algunos temas espinosos. Justamente aquellos a los que hace referencia el ínclito Solé. Vayamos por partes, salvando la introducción en la que se usa la letra del himno del Real Madrid para atacar al argentino (simplemente despreciable: para empezar no está mal, Sergi).

Número uno: Pisotear a un compatriota (Gabi Milito) que está viviendo un calvario es feísimo, Sergi dixit. Pues bien: Jorge Valdano (y atención cito al diario Sport, medio poco sospechoso de afinidades merengues) fue el principal responsable de que el Real Madrid desestimara el fichaje de Gabriel Milito, siguendo para ello las indicaciones de Alfonso del Corral, a la sazón jefe de los servicios médicos del Real Madrid. De acuerdo con las pruebas que en su momento se efectuaron al central argentino, sus rodillas no podrían soportar una temporada en la que el jugador disputase dos o tres partidos por semana, por lo que el jugador acabaría por lesionarse de cierta gravedad. Esto sucedió en 2003.

Las reacciones en Barcelona (y fuera de ella) no se hicieron esperar: al Director General madridista (y también a del Corral) les cayó de todo por desechar a un magnífico jugador. Al menos, el doctor del Corral cerró no pocas bocazas al recuperar a Jonathan Woodgate para la práctica del fútbol y, poco después, al mismísimo Raúl, tal y como recoge Martí Perarnau en su antiguo blog. Valdano no tuvo esa suerte. El defensa argentino recaló en Zaragoza, donde jugó cuatro temporadas a un gran nivel (incluyendo competiciones con la albiceleste), eso sí: disputando liga y copa, sin que los maños conociesen ni por asomo la dureza de un calendario agravado por la disputa de la Champions League. El momento reivindicativo culminante para el antiguo defensa de Independiente hubo de ser, sin duda, la media docena que el Zaragoza endosó al Real Madrid galáctico en las semifinales de la Copa del Rey en 2006.

Su nombre sonó insistentemente desde entonces como posible refuerzo para el FC Barcelona, como alternativa al rumano Chivu. Un refuerzo bendecido hasta por el infumable Josep María Casanovas, genuino Bene Gesserit masculino del diario Sport (el link corresponde a la Libreta de Van Gaal, pues el original del Sport ya no existe), quien se marcó las suyas y las de un torero al afirmar que Milito tiene otra ventaja: tiene una manía especial al Madrid porque cuando llegó a nuestro país para recalar en el Bernabéu lo rechazaron por una lesión que se ha demostrado que no existía. Se equivoca, como de costumbre, el decidor de verdades: no fue por una lesión, sino por el riesgo, que sí existía.

Milito debutó con los blaugranas en agosto de 2007. El 29 de abril de 2008, disputando la ida de las semifinales de la Champions frente al Manchester United en Old Trafford, se lesionó en su rodilla derecha. Y ahí sigue, tal y como señala Solé (en esto, al menos, dice verdad), atravesando un auténtico infierno. Al jugador han tenido que insertarle un trozo del tendón rotuliano de la rodilla izquierda (la sana) para poder recuperarle, y su regreso a los terrenos de juego es, a día de hoy, toda una incógnita.

¿Y qué ha dicho Valdano al respecto? Pues, según el Sport, lo siguiente:

- Muchas veces, más que salir a afrontar las polémicas es mejor dejar que el tiempo las conteste. Para mí fue muy doloroso que Milito no llegara al club.
- Con el paso de los años aquel diagnóstico (el de los médicos del Real Madrid con del Corral al frente) se reveló como real.
- (La decisión de no ficharle) ...me hizo daño, sobre todo en Argentina. Se pretendía que yo defendiera a Milito porque era una opción futbolística noble desde muchos puntos de vista, por la nobleza personal del jugador y porque era muy interesante en términos futbolísticos para el Real Madrid.
- Un director deportivo está apoyado en la opinión de profesionales. Si el cuerpo médico del equipo te hace una recomendación, mi obligación es respetarla por encima de cualquier percepción personal.

Bien, cualquier lector de este blog está invitado a repasar estas líneas, y buscar en ellas algún desprecio, menoscabo, falta de respeto o minusvaloración hacia Gabriel Milito, sus cualidades o su situación actual. O, dicho de otro modo, que alguien me señale donde está lo feísimo que dice el amigo Solé, o en qué momento le pisotea. Valdano, al decir esto, no hace sino reivindicarse a sí mismo por la decisión tomada, y está en su perfecto derecho, sobre todo después de las amargas críticas recibidas tras ella. Una decisión que, muy lamentablemente para Gabi Milito, resultó ser acertada y el tiempo se ha encargado de demostrarlo, dejando así a Casanovas y a otros borregos, perdón, voceros de su mismo rebaño en el pesebre, el lugar que en justicia les corresponde. Y repito: lamentablemente para Milito. Es posible (sólo posible) que nada de esto hubiese ocurrido de haber permanecido en Zaragoza, pero es comprensible que la llamada de un grande del fútbol español, así como la posibilidad de disputar la Champions y alcanzar metas elevadas resultaran cantos de sirena irresistibles. Corrió un riesgo, pasó la revisión médica del Barça, jugó ocho meses... y crack. Respecto a Valdano, se puede criticar la oportunidad de sus comentarios, pero nada más. Y en cuanto a Sergio Busquets, quien también se apuntaba a las críticas hacia Valdano por colgarse una medalla a propósito del tema, diría lo mismo: está en su derecho, después del aceite de ricino que le tocó tragar. En modo alguno se trata de atacar a Milito: es, insisto, una autoreivindicación.

Número dos: La 'portera' de Florentino (...) filosofó sobre política. Esto, supongo, surge de los comentarios de Valdano en el sentido de que el Barcelona es, para muchos catalanes, empezando por su ilustre presidente, un símbolo exclusivo de Cataluña, no de España. Palabras exactas de Valdano: Cada uno desde su visión intenta ocupar un lugar en el mundo. El Barcelona lo hace mirando desde Cataluña hacia adentro y el Real Madrid lo hace mirando desde España hacia afuera. A estas alturas, sorprende que a Solé (o a alguien en este país) le desconcierte algo semejante, por ejemplo después de asistir al lamentable espectáculo ofrecido en la última final de la Copa del Rey y la gravísima ofensa que en él se hizo al Jefe del Estado, en nombre, en parte, de la agraviada Catalunya a manos del cruel Borbón. Pero leyendo sus desatinadas palabras, salta a la vista que el aprendiz de brujo pasa de puntillas sobre el tema, sin entrar en él. Será que no tenía más espacio disponible, claro. Pero sí que aprovechó el que tenía para insultar a Jorge Valdano. Y luego se atreve a hablar de falta de señorío. Con dos cojones, el chaval. Por cierto, quizá no haya leído a Martí Perarnau y su décimo mandamiento para el Barça de esta temporada. ¿O quizá sí?

Número tres: (...) disparó incluso contra la Iglesia (para él, el Ser Superior es otro) para criticar el fichaje de Ibrahimovic. Se recordará que, el pasado mes de junio, el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, se pronunció abiertamente en contra del fichaje de CR9 por el Real Madrid, básicamente por el dispendio económico que suponía. Yo, personalmente, coincido de pleno con Su Ilustrísima, y así lo he hecho constar en estas páginas. Ahora bien, Zlatan Ibrahimovic le ha supuesto al FC Barcelona un desembolso económico cifrado en 66 millones de euros (45 contante y sonante, más el traspaso de Samuel Eto'o y la cesión de Aleksandr Hleb), osea, unos once mil millones de las antiguas pesetas, el segundo fichaje más caro de este verano y, atención: el más oneroso de toda la historia culé. El abajo firmante está férreamente convencido de que el coste real es superior, pues tasar al camerunés en 20 millones de mortadelos resulta muy cortito, aún antes del bombazo CR9. Pues bien, ahora coincido con Valdano, cuyas palabras fueron: Cuando el Barça fichó a Ibrahimovic sí eché en falta un discurso del Obispo de Barcelona. Parece que la Iglesia tiene que estar por encima de regionalismos y me sorprendió mucho que con Ibrahimovic no aplicara un discurso del mismo orden que entonces con Cristiano Ronaldo... Pues sí, ¿donde estaba la voz de Su Ilustrísima para criticar a sus paisanos, qué digo, a sus fieles por el dispendio realizado? Guardó silencio. Tiene derecho, desde luego, pero el no acudir al púlpito con la misma presteza le hace razonablemente sospechoso de parcialidad. Cuando menos. Porque si los dispendios económicos en tiempos del cólera son reprobables, lo son sin atender a colores. En teoría, claro.

En resumen: no encuentro en las declaraciones de Valdano nada reprobable, y estoy básicamente de acuerdo con todo lo expresado por él. En cambio, por ese aprendiz de brujo llamado Sergi Solé elevo mis plegarias al cielo (¡ayúdeme Mossén Lluís!), para que siendo tan párvulo pueda, Dios mediante, enderezar a tiempo sus entendederas ya que, en caso contrario, sería digno y justo candidato al calificativo que da título a este post: ¡Tontolhaba!

He dicho.

martes, 2 de junio de 2009

No está mal para empezar

Una vez asentados Florentino Pérez y su equipo en el Despacho Oval merengue, ha comenzado la nueva larga marcha para el conjunto madridista. Una senda que ha de ver barridos los últimos y más vergonzosos restos de la etapa calderoniana que, insisto: no fue mala del todo, pero cuyo final resultó ser demasiado distante (astronómicamente distante, diría yo) de aquella excelencia futbolística tantas veces predicada y nunca jamás lograda. Y no es que crea que el solo regreso de los de antes y alguna que otra cara nueva (Miguel Pardeza, sin duda un hijo pródigo) sea suficiente como para garantizar el éxito. Ni mucho menos. Pero sí que supone, como mínimo, abrir las ventanas para que el aire fresco termine de despejar efluvios pretéritos, aún demasiado recientes en la pituitaria del aficionado madridista. Algo, por lo demás, absolutamente necesario.

Me tranquilizan, al menos en parte, dos cosas. La primera, la intervención de Jorge Valdano anoche en El Larguero. Fue la suya una faena a su estilo, con inteligencia garbo y firmeza ante las embestidas del ínclito De la Morena de quien, por otra parte, tampoco esperaba demasiada beligerancia tras su vergonzoso akelarre a costa del efímero candidato opositor Onieva. Sin hablar del todo a las claras, dejó el argentino muchas perlas por el camino, y no cedió ante el ansia del locutor, común a otros, por saber, saber, saber, y a ser posible ya, qué va a pasar mañana mismo (what's the buzz, tell me what's happening, como cantaban los apóstoles en Jesus Christ Superstar). De todas ellas, me quedo con una: abrió la puerta para una posible suplencia de Raúl en el nuevo equipo, decisión que me parecería de lo más acertada, pues el capitán ya no es el que una vez fue.

Y la segunda, mejor aún, que el nuevo equipo ha empezado la casa por los cimientos: primero el entrenador. Además, al primer día del mandato de FP. Y además, un buen nombre, quizá mucho mejor que los que más se han barajado en la prensa y que muy posiblemente no pasaron de ser sino milongas periodísticas: Manuel Pellegrini. Quizá, como digo, la mejor opción de cuantas se barajaban como posibles nuevos técnicos (aun cuando sigo afirmando que yo me habría quedado con Juande). De este modo, la planificación de la campaña y la contratación de nuevos jugadores se harán con tiempo sufiente y (es un suponer) con el debido criterio, justo al revés de lo sucedido el verano pasado, y no digamos en diciembre. El chileno ha venido practicando con el submarino una idea de fútbol muy cercana a la que hoy es seña de identidad en el Principado y en la selección española: el buen trato de balón como lema fundamental. Todo lo demás debe girar en torno a esto. Como filosofía no está mal, y tampoco está nada mal que haya sido el primer peldaño. Luego, ya veremos.

Porque me aterra lo de siempre: que la impaciencia, la urgencia por desbancar a los culés, el acicate de la prensa y la cerril ignorancia del común de la afición madridista (no muy distinta de la ignorancia de otros pagos en esta piel de toro nuestra, todo hay que decirlo) puedan privar al recién nombrado técnico de la tranquilidad necesaria para poder hacer su trabajo en las mejores condiciones. Las prisas y el ansia de éxitos inmediatos serán malas compañeras de viaje, y aunque Valdano también mencionó este punto frente la alcachofa gualda de la SER, se debería hacer de él un mantra que calase en la mente de todos (empezando por la afición) a fuerza de repetirlo, si es preciso acompañándolo de movimientos reiterados con la testa, como frente al Muro de las Lamentaciones.

Ahora viene lo realmente complicado: confeccionar el nuevo equipo incorporando a los que sean necesarios, manteniendo a otros, y vendiendo o incluso jubilando a otros, por muy merecedores que hayan sido del reconocimiento del club y de la afición. La cirugía es ahora más que nunca necesaria, y es preciso llevarla a cabo con sangre fría y sin vacilaciones, pues de no ser así los chancros y las gangrenas serán, ay, muy habituales en el futuro. Eso es precisamente lo que hay que extirpar. Finalmente, y en cuanto al capítulo de incorporaciones, que sean las que se necesitan, y no necesariamente las más rentables por ceder en todo o en parte sus derechos de imagen. Que los jugadores sean capaces de trabajar por el equipo, sin egos hipertrofiados ni portadores de virus indeseables, susceptibles de infectar un vestuario.

La sombra de mi duda es por Pardeza, el único miembro de la Quinta a quien se le cerraron las puertas del Bernabéu, para dar lo mejor de sí en tierras aragonesas. En su etapa como secretario técnico blanquillo, el Zaragoza descendió a segunda división. Espero que aquello no haya sido enteramente responsabilidad suya. Al menos, no estará solo. Sin embargo: ¿quién tendrá la responsabilidad de las decisiones? ¿Valdano, Pardeza, Zidane, Ramón Martínez, FP? Demasiadas testas para un solo cuello, sobre todo si hubiera que cortarlo. Pero no seamos demasiado agoreros. Aún.

En resumen, el primer paso es el más correcto y sensato que se podía dar, ayudados por la ausencia de elecciones y las dos semanas que se han ganado con ello. El reto, a la vez, es sin duda fascinante. Y el estorbo, el de siempre: la prensa, sus cábalas y sus urgencias. Veremos en qué queda todo esto. Seguiremos opinando.

He dicho.