Ni siquiera la muerte podrá separarnos ...

viernes, 21 de noviembre de 2008

Dos caras

De pequeño, como cualquier otro hijo de vecino, devoraba los cómics con la pasión propia de la edad... y de la época, todo hay que decirlo (porque eso de leer, lamentablemente, ha caído en desuso, así les va a las generaciones de nuevos estudiantes, véase informe PISA, por ejemplo). Desde Pumby y los personajes de Disney en la más tierna infancia, pasando por Mortadelo y Filemón, Anacleto (agente secreto), el Capitán Trueno y el Jabato después, y desembocar luego en el universo Marvel (Thor, La Masa, Patrulla X, Conan, etc.). Las posibilidades para elegir eran muchas, muchísimas. Tristemente (o no), bastantes más que el dinero necesario para poder comprar todo aquello por lo que uno suspiraba. A estas alturas de la vida, complace ver que muchos de aquellos héroes de entonces han saltado, y siguen haciéndolo, a la gran pantalla. Gracias a ello, entre otras cosas, uno puede, bien que tardíamente, conocer otros mitos del papel (ahora del celuloide) y el mundo en el que se movían. Batman es uno de esos casos. No me atrajo mucho en su día, pero las películas (unas mejores que otras, ciertamente) me han permitido vislumbrar lo que me perdí entonces.

Uno de los aspectos más fascinantes de las historias del Hombre-murciélago es, sin duda, la maravillosa construcción de sus antagonistas, esa colección de villanos, cada uno con su propio savoir faire, su estilo, su método, su terrible eficacia. O no tan terrible, después de todo, porque ahí está el héroe alado para desbaratar sus más arteros planes. De todos ellos, (Joker, Pingüino, Poison Ivy, Ed Nygma...) me llama poderosamente la atención la figura de Two-face/Dos Caras, interpretado por Tommy Lee Jones en Batman Forever (1995) y más recientemente por Aaron Eckhart en El Caballero Oscuro (2007). Las dos caras de la moneda como arma, el azar como rector del destino, la dicotomía asesina, la elección diabólica... Fascinante.

Claro que hay otras personas (reales y ficticias) que muy bien podrían encajar en un perfil análogo. Una de ellas es Josep Pedrerol. Hasta el año pasado, presentador del programa "Club de Fútbol" en la 2 de TVE, junto a Hugo "Loco" Gatti, para ofrecer los resúmenes de los partidos de la jornada. Me gustaba su estilo, que combinaba el desenfadado con el análisis, con frecuencia no muy riguroso, a cargo del propio Loco o de los invitados al programa. Como presentador de un programa de ámbito nacional, se le exigía que cumpliese con el guión mínimo: exquisita neutralidad y corrección. Y el hombre, hasta ese punto, cumplió con su cometido. Pero el susodicho tiene otra cara que es, cómo no, la de colaborador del diario Sport de Barcelona, donde escribe su columna que lleva por título Punto pelota.

Como columnista, no dice las verdades de Casanovas, ni posee la fina elegancia de Carazo, o la gentil sutileza de Batlle; no sentencia con la firmeza de un Pérez de Rozas, o es tan frío como Mascaró, ¡qué va! Tampoco se apunta al tele-trabajo, como Fonalleras. Lo suyo, en el más puro sentido de la palabra, es ser pajillero, es decir, meter la pajita en el ojo ajeno, entiéndase ojo madridista. Porque el amigo Pedrerol, tan exquisito en la pantalla doméstica (lo de pequeña pantalla también va quedando atrás) nos regala joyas como su columa de hoy en su tabloide favorito, titulada (¡oh, sublime inspiración!) El Barça y la crisis del Madrid. Original, ¿verdad? En ella, escribe un hermoso cuentito que implica al presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (otro fino estilista, él) y sus apetitos futboleros, así como su patología crónica, común a casi todos los culés: la blancofobia obsesivo-compulsiva. ¡Oh, qué mal lo están pasando! Me gusta, ¡sí, me encanta!

Así que el rostro que muestra Pedrerol depende del medio en el que se nos aparece a los mortales, como la moneda del villano de Gotham. Si sale cara, no pasa nada, si sale cruz, odio la luz. ¿Qué camino elegiré? Y yo qué sé. Según quien me paga, así pondré la cara. ¿Qué lado te gusta más, santo Tomás? Estoy quemado por una parte, y no entiendo de arte, así que ¿qué haré? Ah, ya lo sé: tiraré la moneda, y veremos en qué queda. Como presentador, seré todo un amor. En mi columna de opinión, todo un histrión.

Que siga la fiesta, ¿verdad, "Dos Caras"? Por si lo has olvidado, recuerda, Josep: el Hombre-murciélago nunca descansa. Y siempre vence.

He dicho.

sábado, 8 de noviembre de 2008

¡Qué asco!

Si me quedaba alguna pizca de respeto por el, llamémosle así, periódico "Mundo Deportivo" de Barcelona, esta mañana ha saltado en añicos, como si hubiera sufrido el impacto directo de un misil tierra-tierra, ¡Bum! De camino al mercado local, tirando de mi carrito de la compra, me he asomado al estanco de revistas que me pilla de camino. Como ya he dicho en alguna ocasión, raramente compro la prensa deportiva, pero siempre echo una ojeada rápida a las portadas. Y hoy, en el susodicho tabloide aparece esto, en primera página:

¿Que de qué va? Pues sencillo. A José María Gutiérrez, "Guti", centrocampista del Real Madrid, le da por celebrar su cumpleaños en compañía de su legítima y de algunos amigos. La cosa acaba a altas horas de la madrugada. El jugador es cazado por los reporteros de la prensa rosa y escapa apresuradamente de ellos, entre fogonazos de flashes, y profiriendo alguna que otra palabra subida de tono.

El vídeo del evento ha sido, cómo no, puesto a la entera disposición de los internautas en ambos medios de la ciudad condal, en sus respectivas ediciones digitales. Y los señores del Mundo Deportivo han hecho de esto nada menos que su portada. Nada más ni menos.

La cosa sorprende hasta dejar atónito, y por variadas razones. La primera y más evidente es: ¿qué interés hay en presentar (o, como dirían en su jerga, hacerse eco de) esta "noticia"? Evidentemente, dañar al propio jugador y al club para el que juega, el eterno y acérrimo enemigo. Queda, pues, de manifiesto que en esto todo vale, que los medios de Barcelona no son sino meras extensiones de un club de fútbol, y que no dudan en hacer el trabajo más sucio, miserable y rastrero que, quizás, el propio club de procedencia desearía pero no se atrevería a hacer. El momento es, sin duda, inmejorable: el Barça acaba de alcanzar el liderato de la liga (por sus propios méritos, indudablemente), el Real Madrid acaba de sufrir dos malos resultados: empate en Almería y derrota en casa ante la Juve de Turín en Champions, dos de sus jugadores clave (Van Nistelrooy y Robben) sufren sendas lesiones que les tendrán varias semanas apartados de los terrenos de juego, justo cuando llegan momentos cruciales de la temporada y Schuster comienza a ser cuestionado dentro y fuera del club. Más a güevo, imposible. Momento oportuno para echar mano del camión de estiércol.

La segunda razón es que estos mismos medios que ahora airean, entre timbales y cornetas, una salida nocturna de un jugador del Madrid son exactamente los mismos que, tiempo atrás, apoyaron y taparon, con su zorruno silencio cómplice, el desenfreno nocturno de unos tales Ronaldinho y Deco. Desenfreno que, por supuesto, no dudaron en sacar a la luz pública, como las sábanas del niño que sufre de micciones nocturnas, cuando el rendimiento de los jugadores había caído por los suelos, arrastrando con ello al resto del equipo, y los afectados dejaron de ser los niños bonitos blaugranas para convertirse en foco de todos los ataques y causas de todas las desgracias del pobrecito Barça.

Vergonzoso. Y a la vez desvergonzado. O canalla. Que también.

Cuánta miseria, cuánta basura, Dios de mi vida. Qué asco me dan, ¡rediós!

¡Qué asco!

He dicho.

lunes, 20 de octubre de 2008

Derbyresaca

No podía faltar una entradita, aunque fuese breve, después del partido del sábado pasado en el Vicente Calderón. Victoria madridista in extremis, por la mínima, de penalty (justo) en el último suspiro del partido. Tres puntos. Y la maldición colchonera, que suma y sigue. A propósito de esto último, si yo fuera atlético estaría muy preocupado, porque es evidente que algo falla en la ribera del Manzanares. No es de recibo que un equipo que ha confeccionado una plantilla ganadora de verdad, y que tiene tantos y tan buenos mimbres (al menos en teoría) haya salido vapuleado de su visita al Camp Nou y trasquilado en su propio campo ante el eterno rival capitalino. Y, si como afirma Schuster, el árbitro fue decisivo para que el Madrid no ganase por 1-5, quizás ahora mismo Javier Aguirre no seguiría siendo el máximo responsable técnico del equipo rojiblanco. Más preocupante aún, creo yo.

De todos modos, errores arbitrales en un sentido u otro aparte, y centrándonos en el Real Madrid, me satisface comprobar que el equipo tiene multitud de recursos (y buenos) en el centro del campo, justamente donde "El Vasco" intentó plantar batalla renunciando a las bandas, pero sigo diciendo que adolece de rematadores, además de Van the Man (soberbio tanto el suyo, como siempre, dicho sea de paso). Higuaín aún no es un killer del área, y necesita muchas ocasiones para marcar. En eso, por cierto, recuerda a un tal Fernando Torres, quien, jugando con el equipo que le formó, solía fallar dos o tres ocasiones por cada una convertida. Al "Pipita", al menos, aún le queda algo de margen de mejora. La defensa, por su parte, flojeó un poco en la segunda parte, cuando el Atlético achuchó en busca del empate (¿dónde estaba Sinama? ¿Quizá purgado por Aguirre después del desastre de Barcelona?).

Un comentario para Gonzalo, mi "Pipita", también es obligatorio. Las imágenes televisivas demuestran claramente que el gol de Simao fue también culpa suya, al girar el cuerpo y permitir así que la pelota se colase entre los jugadores de la barrera. Quizá por eso se puso muy tieso delante de Rafa Van der Waart, reclamando para sí el lanzamiento del penalty definitivo: para redimirse del error. Y bien que lo hizo, aunque Leo Franco por poco no se consagra como héroe. Bien está, como en otras ocasiones, lo que bien acaba.

Mis últimas apreciaciones tienen que ver con el poco edificante vídeo, lamentable e impúdicamente difundido por el diario AS en su website, en el que aparecen Manuel Esteban "Manolete" y Tomás Roncero viendo el partido... peligrosamente juntos. El espectáculo dado por este último es tan lamentable que cuesta concebir que un forofo energúmeno de tan grosero calibre sea periodista deportivo y encima cobre, se supone, un buen dinero por ello. No tengo nada en contra de ver un partido con toda la pasión y el desenfreno que uno quiera, o que desee echar fuera, incluso empleando el lenguaje más soez, los aspavientos más desaforados, y los gritos que se estimen oportunos. Eso es, simplemente, humano, así que nada que objetar... siempre que sea en privado. O en compañía de unos pocos y cercanos. Nunca en público, y cuando hablamos de Internet, el público es el mundo mundial, largo ancho, y alto.

Ignoro pues qué pretendía el bueno de Alfredo Relaño al permitir la difusión de un show de tan baja categoría, muy apropiado para un bar de barrio, lleno de humo, whisky, y dentaduras roídas, o tal vez comprensible en la intimidad del hogar, ante una familia sorprendida (o más probablemente acostumbrada) ante la violenta metamorfosis del marido/papá. Semejante exhibición pública de malos modales (¡Esto es acojonante!, ¡A tomar por el culo!, ¡Me cago en la puta!, y otras lindezas verbales por el estilo) resulta a mi entender infamante para un periódico deportivo que presume de serlo. Creí que habría más categoría allí que en otros lugares de esta nuestra piel de toro.

Pero en esto, como en otras cosas, está claro que me equivoqué.

He dicho.

sábado, 11 de octubre de 2008

La última sandez culé

De nuevo en los ciberandurriales. Derechito al grano, porque no quiero abusar de la paciencia de nadie, y brevesito nomás, porque no dispongo de mucho tiempo.

A lo largo de estas páginas, se han puesto numerosos ejemplos que dejan en evidencia a la prensa deportiva culé, colocándola al nivel de un mero organismo de propaganda que poco o nada tiene que ver con el periodismo deportivo serio y medianamente riguroso. En un mundo como el futbolístico, apelar al rigor parece casi un absurdo, de modo que podríamos ser un poco comprensivos en este sentido. Pero cuando se carece de la más mínima seriedad o, lo que es más frecuente, se cae en el recurso de despreciar al máximo rival (los ejemplos salen a diario), estos medios se convierten en lo que, para desgracia de sus lectores, son. Porque pagar por leer lo que en ellos se escribe parece insensato, pero allá cada cual, oiga. Menos mal que la red es otra cosa. Al menos en apariencia.

Viene esta intro al hilo de las recientes declaraciones de Joan Laporta, máximo mandatario del FC Barcelona pero, más especialmente, de las reacciones que sus palabras han despertado en Madrid y en Barcelona. Dijo el ínclito Jan en la capital de este reino que el Barça le había regalado las dos últimas ligas al Real Madrid. En realidad, la frase no es originalmente suya, sino que ha venido siendo repetida hasta la saciedad por algunas renombradas plumas al servicio de los órganos de propaganda blaugrana. Ya he comentado en alguna ocasión la opinión que semejante aserto me merece, pero lo repetiré: nadie, ningún equipo que se considere a sí mismo como profesional, regala algo semejante.

El Barça no ganó la liga 2006-2007 por sus errores, sobre todo en el tramo final de la competición, sí, pero también por los aciertos del Madrid, condición esta última absolutamente imprescindible para que los blancos se alzaran con el triunfo final. Se puede opinar (de hecho, ya se han vertido ríos de tinta al respecto) sobre el mal juego exhibido por el Madrid a lo largo de dicha temporada, de la fortuna, o como se quiera llamar, de algunas remontadas blancas en los últimos suspiros (Espanyol y Recreativo de Huelva fueron los casos más evidentes), de la injusticia del goal-average (sólo injusto cuando juega en tu contra, claro), y así hasta el rosario de la aurora. El caso es que por mucho que le haya dolido a la parroquia blaugrana (algunas buenas razones tienen para ello), el Real Madrid se alzó con el título liguero. Punto.

Y si calificar la temporada 2006-07 de regalo es, cuando menos, incorrecto, hacer lo propio con la temporada pasada es sencillamente demencial. Cuando el equipo al que desprecias te ha sacado al final la friolera de 18 puntos de ventaja (logrando para sí mismo un récord de puntuación, dicho sea de paso), cuando tú no has podido sino optar al tercer puesto (y gracias), requiriendo así tener que jugar la ronda previa de la Liga de Campeones, cuando ese mismo rival te gana los dos partidos ligueros, dándote en el segundo de ellos un repaso de aquí te espero y en toda regla, afirmar que, con todo, eso ha sido un regalo por tu parte no es propio sino de un caradura. O de un fanático. O de un arrogante. Todos los calificativos son aquí compatibles.

Semejante dislate verbal no podía sino tener la apropiada respuesta: Ramón Calderón invitó a Laporta a seguir haciendo tales regalos, y Mijatovic se pronunció en términos semejantes. Los periódicos deportivos de la capital apenas han hecho caso de la perorata laportista, recogida en portada por el diario MARCA anteayer.

Pero en Barcelona, como no podía ser de otro modo, han tenido que saltar al ruedo. Y hete aquí que a la indefensa Ginebra (Laporta) le han salido al rescate Sir Gawain (Joan María Batlle) y Sir Lancelot (Alejandro Alcázar). Ambos cofrades de la Tabla Redonda del SPORT, por supuesto. Afirma el primero (y peor aún, hace un burdo intento por justificarlo) que en Madrid no entienden a Laporta. Como si los madrileños fueran tontos, ¡no te joroba! Las palabras están claras, han sido pronunciadas (se supone) en completa sobriedad, y no admiten segundas lecturas. Nacen del prepotente sentimiento de quien, aun frente a la más abrumadora evidencia, se cree superior al rival. O lo que es lo mismo, del desprecio. Y nadie con entendederas precisa de la mente siempre ágil y despierta de Batlle para comprender el mensaje de Laporta.

Pero si lo del primer espada es absurdo, lo del segundo raya el esperpento: en un mágico ejercicio de birlibirloque, intenta convertir las palabras de Calderón y Mijatovic en un presunto cabreo por parte de los mandatarios madridistas. Y no se recata el susodicho en comenzar su panfletaria columna así: Las verdades duelen. Si fuesen tales verdades no habría sino que reconocerlas y aceptarlas, que es lo justo y necesario. Sin embargo, cuando se pretende hacer pasar por verdades lo que no son sino fantasías animadas de ayer y hoy, entonces no cabe sino tener lástima por aquellos que, una vez comprado el ejemplar y leídas las páginas, creen en ellas como si se tratara de la palabra divina. Pues demuestran escaso sentido crítico, y encima pagan por ello.

De verdad, qué lástima dan. Todos ellos.

He dicho.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Fiascanieves y los siete fiasquitos (Segunda parte)

La segunda parte de esta historia, como ya adelanté, tiene lugar en el Principado de Catalunya. Ningún lugar más adecuado para la conclusión de un cuento como éste, que versa sobre hadas y príncipes, que un principado, aunque algunos querrían verlo convertido en república. E independiente. Pero ésa es otra historia, y no viene a cuento aquí (una vez más, nunca mejor dicho). Los republicanos jamás tuvieron cabida en los cuentos de hadas. Por definición.

Como es lógico, el Real Madrid no fue el único que persiguió refuerzos durante la época estival, por mucho que concentrara sus baldíos esfuerzos en Fiascanieves. Érase que se era, que el máximo rival también se puso manos a la obra para remodelar su escuadra, maltrecha después de haber perdido (que no regalado, atención) dos ligas consecutivas frente al Madrid, amén del resto de trofeos a los que había optado entre agosto de 2006 y mayo de 2008, en algunos casos de modo estrepitoso: Supercopa de Europa (2006) a manos del Sevilla, Copa del Rey frente al Getafe (2007), y la guinda del pastel, auténtico abrelatas de la Caja de los Truenos Blaugranas, el pasillo ante un Real Madrid recién proclamado campeón de liga que, acto seguido, pasó por encima del antaño temido y admirado Barça (2008).

Y así comenzaron a pulular las serpientes de verano por Can Barça. Aún cuando el campeonato liguero no había llegado a su fin, los nombres empezaron a crecer como champiñones en un huerto... de hadas. El problema no era pequeño: deshacerse de una buena parte del equipo (en especial de los cracks, salvo Leo Messi), entrenador incluido, y construir un nuevo proyecto capaz de ilusionar a una parroquia soliviantada, a punto de tomar la Bastilla por las armas y hacer de Laporta una reencarnación de Luis XVI. El encargado del proyecto: Pep Guardiola. Y bajo su batuta y la de Txiki Begisristain, el baile arrancó.

¿El resultado? Ya conocido: Dani Alves y Seydou Keita (Sevilla), Gerard Piqué (Manchester United), Alexander Hleb (Arsenal) y Martín Cáceres (Villareal, cedido al Recreativo de Huelva). La lista de bajas fue más extensa, con nombres tan resonantes como Ronaldinho, Deco, Thuram, Zambrotta y Edmílson, entre otros. Fiesta. Tracas. ¡Pum, pum! Negocios redondos, ilusiones renovadas, confianza ilimitada en el noi de Santpedor, y por si fuera poco, una pretemporada en la que el equipo marcaba goles por medias docenas, sin apenas ver su meta batida. ¡Perfecto!

¿O no?

Pues... no tanto. Hete aquí que a las primeras de cambio, el Barça pierde en Soria ante un recién ascendido. Y los cánticos celestiales del verano dejan paso, por fin, a los escasos críticos que habían tenido la osadía de afirmar que el equipo estaba aún incompleto, y que tenía carencias. Carencias que, como era de temer, habían salido a relucir apenas comenzada la temporada regular, la competición en serio, o sea. Y fue entonces cuando los aficionados se acordaron de lo que pudo ser y no fue, las figuras que pudieron venir... y no vinieron. Siéntense pues, y contemplen la colección de fiasquitos blaugranas. Todos los enlaces les llevarán invariablemente al SPORT o al Mundo Deportivo.

Fiasquito número uno: Robinho
Pues sí: nada menos que Robson de Souza para empezar. Un cuento conocido: el de la lechera. Planteamiento: con lo que me paguen por Ronaldinho y Deco, me compro a Robinho, que está harto de que el Madrid lo maree como moneda de cambio del cuento de Fiascanieves. Y Guardiola, batiendo las palmas de contento. Responsable del fiasquito: Mundo Deportivo. En el SPORT, lo desmintieron al día siguiente. La causa: las relaciones institucionales son excelentes, a pesar de la rivalidad. Amén.


Fiasquito número dos: Benzema
Más sonado que el anterior. El joven jugador franco-argelino ha aparecido repetidamente en la portada de los medios barceloneses, quienes desvelaron supuestas negociaciones con el Olympique de Lyon para hacerse con sus servicios. El SPORT ya recogía el interés del FC Barcelona desde comienzos de año. Y hacia el final de la temporada, los esfuerzos de la secretaría técnica blaugrana arreciaron. Pero se encontraron con dos problemas: el primero, más inmediato, el propio presidente del equipo galo, Jean-Michel Aulas, quien afirmó que por cuarenta millones de euros vendería una oreja del jugador. El segundo problema, más grave, fue el propio interesado quien, hacia finales de agosto y con la liga francesa ya en marcha, manifestó que no consideraba probable la salida de su equipo en 2009 (el Mundo Deportivo había publicado una semana antes que Benzema estaba "listo para salir"). Así pues, todo ha quedado en nada. Y lo que es peor: sin visos aparentes de resolverse a favor del FC Barcelona a corto plazo.

Fiasquito número tres: David Villa
Arranca la Eurocopa 2008, y el delantero asturiano del Valencia se marca un hat-trick ante Rusia en el debut de la "Roja". La euforia se dispara por el contundente resultado, y en Barcelona se relamen, pensando en fichar al "Guaje". En el SPORT, todo son alabanzas hacia "Mara-villa", de parte de Casanovas, Batlle (patético, él), Carazo (eternamente inefable, como las nieves del Kilimanjaro) o Francesc de Haro, hasta el punto que el jugador se convierte en el "Objetivo número uno". En el Mundo Deportivo, sin embargo, la mano de Joan J. Pallàs pone un poco de sentido común en plena traca. Eso sí: no se recatan, como es la norma habitual en la Ciudad Condal, de atribuirle sentimientos culés. De toda la vida, oye. Tras una serie de tiras y aflojas a lo largo del verano, en los que el Madrid acaba complicándose de modo rocambolesco a finales de agosto, el jugador renueva contrato con su equipo. Fin del capítulo.

Fiasquito número cuatro: Adebayor
Junto a Ronaldinho y Deco, Samuel Eto'o había sido señalado por los medios barceloneses (y por el propio Guardiola en su presentación) como prescindible. Esto disparó la necesidad de contratar un nuevo delantero centro. Tras la pasión "mara-villosa", se barajaron otras opciones, entre ellas la de Emmanuel Adebayor, delantero del Arsenal. Pero Wenger nunca estuvo por la labor de dejar ir a su jugador, tras su brillante temporada en la Premier en la que por fin había destapado el tarro de las esencias, después de los años a la sombra de Henry. Otro cuento de la lechera: con lo que consiga por Eto'o, traigo a Adebayor. Pero el plan falló. Un detalle: el Barça, según el Mundo Deportivo, se aferró a la posibilidad de que el propio delantero togolés presionara a los gunners para forzar su salida del club londinense. Justo lo que se suponía que Fiascanieves haría con el ManU, lo cual suscitó no pocas, y ácidas, críticas hacia el eterno enemigo.

Fiasquito número cinco: Arshavin
El más estruendoso de todos. La historia ha sido ya explicada en este mismo blog. Resumen: Arshavin admira a todos tras su actuación ante Holanda en los cuartos de la Euro. Al día siguiente, la tierra tiembla en Barcelona, y buena parte de los columnistas, en tropel, exigen puño en alto su fichaje o fantasean imaginando una delantera en la que el ruso acompañaría al fiasquito anterior y a Messi. "Suena más que bien" (J.M. Artells). Más tarde, la secuencia habitual: el tovarich es culevich de toda la vida y espera al Barça con los brazos abiertos. La agitación dura hasta la semifinal frente a España. Rusia vuelve a ser vapuleada, y Puyol deja a Arshavin más seco que el esparto. Días más tarde, Albert Masnou escribe para SPORT su memorable columna en la que manifiesta dudas sobre Arshavin. Ante la ausencia de un jugador para la banda izquierda que supla la marcha de Ronaldinho, los rescoldos vuelven a reavivarse en agosto. En vano. El Zenit de San Petersburgo no vende barato... paisa.

Fiasquito número seis: Drogba
El origen de la historia es idéntico a la de Adebayor: la necesidad de un recambio para Samuel Eto'o, a quien por descontado se ubica fuera del club. Como no podía ser menos, al jugador marfileño se le cae la baba ante la idea de recalar en Barcelona. Y como también cabía esperar, el traspaso estaba hecho allá por el mes de julio. Incluso se reveló el montante del traspaso: 25 millones. Cifra elevada, mas no descabellada. De nuevo, la cosa quedó en nada, quien sabe si por desacuerdo económico o por las condiciones del contrato ofrecido por el Barça. O, simplemente, porque el Chelsea dijo "no, y punto". Quién sabe. Por cierto: al igual que Adebayor, el Barça esperaba que el jugador pusiera de su parte para forzar su salida. Y tampoco sucedió tal cosa.

Fiasquito número siete: Silva
Otro posible fichaje con historia ya vista: hace falta un jugador que ocupe la banda izquierda. Y visto que lo de Arshavin no se movía ni con palanca, las miradas se dirigieron hacia mi paisano grancanario. Para ser justos, en el Mundo Deportivo ya habían apuntado tal posibilidad allá por mayo, conscientes de que la Euro podría elevar la cotización del centrocampista, tal y como sucedió, en efecto. A lo largo del verano, sin embargo, la situación parecía favorable: a finales de julio, el Valencia estaba sumido en el caos, traído de la mano del ilustre Villalonga, el ex-compi de Ansar y antiguo jefazo de Telefonica. Y en río revuelto, ya se sabe. Pero Vicente Soriano consiguió que el nefasto Juan Soler le nombrase presidente del Valencia y se aplicó, entre otras cosas, a atar definitivamente a sus mejores jugadores. Villa y Silva, los dos davides, no cambiarían de aires.

Más de un lector ya habrá adivinado que la lista de posibles fiasquitos fue mucho más amplia. A lo largo del verano sonaron otros nombres: Ibrahimovic, Trezeguet, Diego, Mario Gómez, Berbatov, Coloccini, Malouda, y sabe Dios. La más estrambótica de esta larga serie de fantasías (pues estos son fiasquitos menores, en relación a los descritos) se la marcó Lluís Mascaró cuando apuntó la posibilidad de cambiar el final del cuento de Fiascanieves... ¡a favor del Barça! Vivir para ver. O para leer.

El cuento de los fiasquitos demuestra una cosa: las expectativas desatadas por los periódicos deportivos son, en su mayoría, puros espejismos. Cinco fichajes hizo el Barcelona en el verano, lo cual nos deja un saldo de un fichaje por cada tres fiasquitos, más o menos viables. Y si en Barcelona se han refocilado de lo lindo (no sorprende) por el fracaso de Calderón en atar a CR7, bien harían ellos mismos en recordar cuánto humo han acabado por vender este verano. Una vez más, si de vender y ganar dinero se trata, nada que objetar. Pero si hablamos de informar, son tan mediocres o peores aún que sus colegas de la capital del reino.

Por otra parte, y esto es más grave aún, semejante colección de fracasos, por mucho que uno a uno carezcan de la resonancia del affaire CR7, deja también a los pies de los caballos al propio FC Barcelona, pues de los cinco fichajes realizados, sólo tres (Alves, Keyta y Hleb) tienen opciones reales de disfrutar de minutos en abundancia, mientras que Piqué y Cáceres suenan a recambios de Puyol y Márquez... o de Gabi Milito, cuando se reincorpore. Los siete fiasquitos son, todos ellos, jugadores de ataque. Y ante tanto fiasquito, no hubo más tu tía que plegar velas, volver a echarle flores a Eto'o, a quien se había puesto a escurrir por su bajo rendimiento (condicionado por las lesiones y por la Copa de Africa), por borrarse del partido en el Bernabéu provocando una tarjeta ante el Valencia y, recordaban algunos, por cargarse la unidad del vestuario azulgrana tras su inmortal "rajada" en Vilafranca, y readmitirle sin más como delantero centro del equipo.

Fiasquitos. Sin paliativos. Se hicieron esfuerzos más o menos reales por traerles, y ninguno acabó por llegar. Y eso que todos, unos más o otros menos, soñaban con ser culés (condición indispensable para ser querido por la afición, més que un blub, i tot això). Pero no bastó. Así como el ManU convirtió a CR7 en Fiascanieves, el Arsenal, el Chelsea, el Zenit, el Lyon o el Valencia (lo de Robinho fue más una alucinación) hicieron de esta colección los fiasquitos del Barça, bien exigiendo dinero por sus estrellas, sin aceptar rebajas o jugadores devaluados a cambio (lógico), bien renovando y blindando a sus jugadores más emblemáticos (más lógico aún).

Si el equipo encadena una racha de malos resultados, o su marcha se tuerce, o (no digamos ya) si Eto'o y/o Messi se vuelven a lesionar (especialmente el argentino, muy proclive a las dolencias musculares por sobrecargas) creo probable que alguien acabe por acordarse de los fiasquitos.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado... por ahora.

He dicho.

Fiascanieves y los siete fiasquitos (Primera parte)

Decididamente, el parón liguero tras la primera jornada para la disputa de partidos internacionales es una lata, cantaría Luis Aguilé, corbatazo al cuello. Pero, al menos, deja tiempo suficiente para reflexionar y llenar las páginas del espacio bloguero, y muy especialmente para opinar sobre temas que, por aquello de las vacaciones y la lejanía del mundanal ruido y de esa cosa mágica llamada red, quedaron un tanto desatendidos a lo largo del mes pasado.

Desde el mes de mayo (véase el post correspondiente) los periódicos deportivos de tirada nacional (y supongo que también los locales, aunque a ésos no los sigo) nos sometieron a lo mismo de siempre: baile de nombres y cifras, serpientes de verano de todos los colores... y titulares, portadas y columnas de opinión más o menos estridentes al respecto. El rey indiscutible del mambo veraniego ha sido, por repercusión mediática y por circunstancias (sobre todo económicas), CR7. Su posible fichaje por el Real Madrid pudo tener repercusiones muy sonadas, tanto en los clubes interesados como en el resto de grandes equipos del Viejo Continente, pues la supuesta inyección de dinero a las arcas de los Red devils (se llegó a hablar de 90 millones de euros, e incluso más) habría tenido un efecto dominó sobre el mercado de jugadores, haciendo que muchos cambiasen de camiseta. Pero el ManU, y en particular su entrenador, se mantuvieron firmes en su negativa al traspaso desde el primer momento. Se suponía, tal y como en su momento sucedió con Zidane, Ronaldo o Beckham, que el propio jugador forzaría su salida del equipo inglés declarándose en rebeldía, algo que finalmente no ocurrió. Por lo tanto, todo quedó en un tremendo fiasco, en un cuento de hadas, una historia que pudo ser y no fue: Fiascanieves.

Las repercusiones sobre el Real Madrid afectan en primer lugar a su capacidad de seducción de grandes estrellas, ahora venida a menos, pero no porque el club se haya debilitado, como los buitres de siempre afirman sin recato alguno, sino sencillamente porque el poder económico lo detenta hoy la liga inglesa, la Premier League, y no la liga española como ocurriera antaño. En segundo término, este cuento pone en solfa la credibilidad de su presidente, que ha vuelto a fracasar en su intento (esta vez disimulado, si bien torpemente) de fichar a un 'crack' (Kaká, Cesc ...). En tercer lugar, al propio equipo, y por dos razones. La primera, la desbandada de Robinho hacia el Manchester City, por más que la venta haya reportado unos beneficios económicos nada desdeñables. La segunda, porque retrasó la planificación deportiva y posibles fichajes alternativos al portugués, sobre todo en la línea de ataque, sensiblemente mermada en relación al año pasado.

Y finalmente, claro está, habrá que enumerar las repercusiones periodísticas. En la capital, algunos habrán debido buscar escondrijo tras la vuelta de la tortilla, por aquello del rubor. Tomás Roncero es el caso más evidente (¡y cómo no!), pero no se salvan del escarnio ni el mismo Alfredo Relaño, con quien suelo concordar con frecuencia, ni Pedro P. San Martín, ni Joaquín Maroto, ni otros contribuyentes o asalariados del AS que, en un momento u otro, apostaron más o menos entusiásticamente por la llegada del luso (y en algún caso de verdad, si no mintieron). Ahí van algunas muestras, todas ellas procedentes del rotativo madrileño:
  • " Y cuando esté Van der Vaart, quedará lo gordo, Cristiano Ronaldo, que de repente parece mejorar. Ferguson ha dado síntomas de que flojea. Bien mirado, Cristiano Ronaldo se fue de la Eurocopa el 19 de junio y todavía no ha aparecido por Manchester. Se operó cuando quiso y sólo ha visto a Ferguson en Lisboa, hasta donde tuvo que desplazarse el soberbio escocés, para escuchar que el jugador quiere irse." (A. Relaño, 3 de agosto)

  • " Miro a derecha e izquierda de esta columna y presumo que el Madrid va ganando el partido. Porque el debate acaba ablandando voluntades, incluso con Ferguson defendiendo la plaza a bayoneta calada, y el Madrid lo ha extendido con habilidad por el planeta. De Cristiano habla (...) el vicepresidente del Barça Soriano 48 horas antes de borrarse del viaje a ninguna parte de Laporta. Por Cristiano ruega, metiendo la pata, el presidente de la FIFA, que casi nos convence de que la esclavitud es cosa de ricos. (...). Y con Cristiano duda Beckham, que ya hizo ese viaje de Manchester a Madrid en el pasado." (L. Nieto, 12 de julio).

  • " Pero hoy he recuperado la fe y apuesto la paga extra del verano (...) a que el culebrón del verano acabará con final feliz. (...). Me cuentan que Cristiano ha permanecido en silencio para obedecer las directrices de Jorge Mendes, su agente, tutor y auténtico dueño de cada paso que da. Se trata de desgastar a sus jefes, metidos en la espiral de declarar a los cuatro vientos que "no lo vendemos". Pero el futuro Balón de Oro se guardaba un as en la manga que ya adivino. La próxima semana se planta en Manchester, se sienta con Ferguson y Gill, les mira a los ojitos y les dice que no quiere jugar más en Old Trafford: 'Never, never, never'." (T. Roncero, 30 de julio).

  • " Cristiano no volverá a jugar en Old Trafford con la camiseta del Manchester. (...). Me pongo en la piel de los caballerosos hinchas de los Red Devils (jamás olvidaré cómo despidieron en pie a Ronaldo cuando les hizo un hat-trick en 2003) y puedo entender su irritación." (T. Roncero, 4 de julio).

  • " La FIFA se ha manifestado a favor del pase de Cristiano Ronaldo al Real Madrid. Se puede pensar que Joseph Blatter ha hecho estas declaraciones por capricho, simplemente porque es un gran admirador del conjunto blanco y de España. Pero no es así. Aun estando justificada su debilidad por el equipo de Concha Espina y por la Selección (justo al contrario que Platini, por cierto) si quiere ver a Cristiano Ronaldo aquí es por otras muchas razones." (J. Maroto, 11 de julio).

  • " No quiero imaginar hasta dónde puede llegar el Madrid con Robben en un extremo y Cristiano en la otra banda arrollando." (P. P. San Martín, 3 de julio).
(Espero que el lector sepa perdonarme si las citas no siguen un estricto orden cronológico).

Claro que el sonrojo debería alcanzar también a otros en Madrid. Recuerdo, en particular, las cuentas de la lechera de Pipi Estrada en MARCA. Sólo por citar un ejemplo.

Ante tal avalancha de predicciones, sensaciones, adivinaciones, y manifestaciones, capaces de hacer sonrojar a la mismísima Aramis Fuster, uno no puede por menos que quedarse de piedra ante el desenlace de la historieta. En la incógnita quedó si el bueno de Roncero perdió sus ahorrillos veraniegos, o si ha podido recuperar su fe, tan duramente puesta a prueba tras el cuento de Fiascanieves. La capacidad analítica y el crédito del resto quedan, cuando menos, en entredicho a la vista del desenlace de tan sonoro folletín. Harán bien, la próxima vez, en ser un poco más comedidos, no sea que... Claro que si sólo se trata de vender periódicos, negocio redondo, a costa de las expectativas de los aficionados, como siempre. Por eso es mejor seguirles a través de la red. Resulta menos oneroso, y uno se siente menos manipulado.

Pero cuidado: el cuento aún no ha llegado a su fin, pues sólo me he ocupado de la primera de sus partes. De la historia de Fiascanieves, que pudo reinar en Madrid pero que sufrió cautividad a manos de sus rubicundos dueños. ¿Qué sucede entonces con los siete fiasquitos? Lo han adivinado: están en el nordeste, todos juntos. Así que no se pierdan la segunda parte de esta intrigante historia.

He dicho... por ahora.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Quo Vadis, Madrid?

Está en mi naturaleza ser un tanto pesimista sobre el futuro inmediato de los equipos de fútbol a los que sigo, verbigracia el Real Madrid y, durante el mes de junio, la selección española. A la vista ha quedado, y quien haya seguido estas líneas lo habrá podido comprobar sin mayor dificultad. Lo prefiero así sencillamente porque se saborean mejor las alegrías y no te fastidian tanto los fracasos. Llámenlo, si quieren, economía emocional. Y en los tiempos que corren, economizar, aunque sea estados de ánimo, no es poca cosa.

Manifestaba ayer mis dudas sobre la viabilidad de la plantilla merengue en el presente campeonato. Un vistazo simple al blogespacio futbolero madridista no ha hecho sino confirmar estos puntos de vista, siendo lo escrito en otras partes, a grandes rasgos, coincidente con lo que sostiene el que suscribe. También algunas plumas insignes de la prensa deportiva, como Alfredo Relaño, van por el mismo camino. En su columna de opinión de hoy en el diario AS, el director del rotativo hace votos por arreglar las diferencias en la dirección deportiva blanca, ahora bicéfala tras la incorporación de Miguel Angel Portugal. La bicefalia no sería mala si las dos testas estuviesen de acuerdo -claro que, en este caso, una de las dos sobraría por razones obvias-, pero lamentablemente no es así. Los criterios de Portugal y Mijatovic discurren, según parece, por caminos distintos, y esto es sumamente peligroso para todos. Peligroso para el equipo, cuyas carencias no se cubren adecuadamente (a la última entrada del blog me remito) y cuyo entrenador, particularmente dado al subidón de adrenalina, puede armarla en cualquier momento, y peligroso para el propio club, pues el presidente, máximo responsable de la entidad, se queda literalmente con las posaderas al aire, afeitadas y plenamente expuestas. Hoy por hoy, Calderón está más cuestionado por la masa social que en los peores momentos de la era Capello. Y todo por querer emular a Florentino Pérez en lo de traer grandes estrellas a este equipo. Salta a la vista que una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa, como dicen en Cartagena.

A Schuster, pues, no le quedará más remedio que empezar a dar más minutos a sus delanteros suplentes (¡cuánto voy a echar de menos al bueno de Júlio Baptista!), osea, Higuaín, Saviola y Drenthe. De todos ellos, doy crédito al primero si juega en el puesto de Raúl y goza de la debida continuidad. Soy consciente de que esto implica jubilar al capitán, pero la ley de vida es implacable y ese día habrá de llegar, antes o después. Y también lo doy al último, pues constituye la única alternativa a Robben para jugar por las bandas. En el centro del campo, deberá rotar entre Guti, Van der Waart, De la Red y Gago como acompañantes del imprescindible Diarrá, a los que habrá que sumar a Sneijder cuando regrese. E incluso Javi García, si Schuster desiste de ubicarle en el centro de la defensa. Defensa donde, por cierto, la cosa parece complicarse por momentos, pues los centrales no andan muy finos, particularmente en el juego aéreo (véase Riazor). Ello, probablemente, podría suponer que Metzelder tendría una nueva oportunidad de hacerse con un lugar permamente en el once titular.

Y entre tanto, con la vista puesta en el mercado de invierno. La última vez que se recurrió a él, la cosa no fue nada mal: Gago, Marcelo e Higuaín. Y serán jugadores de este corte lo que el equipo tendrá que incluir, necesariamente. Baratitos, desconocidos y de correctas prestaciones. Si a esas alturas el equipo sigue vivo en la Copa del Rey y en la Champions, aún habrá una posibilidad de ganar algún título. En caso contrario...

La situación actual de los de Concha Espina no podía pasar desapercibida para los de siempre, claro está. Tanto los espadas del Sport (el inefable José Luis Carazo o Josep Pedrerol) como los del Mundo Deportivo (el venerable Andrés Astruells y el "doctor" Miguel Rico) se han dado gusto en sus columnas a propósito de Robinho y las carencias en el equipo blanco, a su habitual estilo accipítrido de siempre, metiendo el dedito en el ojo ajeno para contentar a una masa de lectores cuyo pecado más frecuente, no me cansaré de repetirlo, es su feroz antimadridismo, el cual supera el amor por sus colores. Zapatero a tus zapatos, me permito sugerir, pues en casita teneis mucho y variado de qué hablar.

La guinda del pastel la ha puesto hoy CR7. Sí, el de Madeira, el que finalmente, y gracias a Dios, no vino. Sigue afirmando el rapaz que su sueño es jugar en el Real Madrid. Y habría que recordarle las palabras de Scolari, el mismo que ahora está que truena con Robinho por no haber recalado finalmente en Stamford Bridge, cuartel general del siniestro Abramovich: hay trenes que sólo pasan una vez en la vida. Y si tan de verdad es un sueño, no estará tampoco de más recordarle -y recitarle, de paso- el monólogo de Segismundo en la inmortal obra del no menos inmortal Calderón... de la Barca:

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción.
Y el mayor bien es pequeño,
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

He dicho.