Ni siquiera la muerte podrá separarnos ...

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lunes, 27 de abril de 2009

¡Cómo ha cambiado el cuento!

Ver para creer. O no creer. Depende del color del cristal, claro. El Real Madrid firma un nuevo triunfo (esta vez bien merecido y sin circunstancias extradeportivas que lo afeen) en un campo que desde hacía varios años se le atragantaba como la espina de un lenguado, y ante un equipo que, en tiempos recientes, se permitía el lujo de vapulear a lo más granado del panorama patrio. Que si un meneo de cuidado al Barça en Mónaco, que si dos consecutivos al Madrid, que si tal que si cual. El que la afición de Nervión haya clamado por la cabeza de Manolo Jiménez al término del encuentro demuestra dos cosas: que no se puede culpar al árbitro del triunfo rival y que empieza a ver con mucha preocupación la trayectoria de su equipo, otrora martillo asgardiano (y pilón) del campeonato.

Pero es ahora, por fin, cuando parece que se termina de tomar al Real Madrid en serio. Parece que por fin se entiende que, a pesar de la brillantísima trayectoria de los azulgrana y del mediocre juego de los de Juande, se empieza a tener en cuenta la posibilidad de que el Madrid pueda ponerse a tiro de los azulgrana. Improbable, desde luego, a tenor de lo visto a lo largo y ancho de una temporada que se acerca a su conclusión. Para algunos, incluso lejano o muy lejano. Pero posible. Y con el añadido de que los derbys son siempre diferentes, y que la realidad suele deparar resultados muy alejados de las expectativas. Cuán distinto resulta ahora leer los diarios deportivos del Principado, que durante tooooooda la temporada han usado y abusado del desprecio, el chascarrillo, la mofa y la befa, el choteo, la burla chulesca y otros recursos estilísticos para referirse al eterno rival. El mismo domingo por la mañana, Joan Vehils, director del Sport, escribía una columna de opinión titulada A rematarla en el Bernabéu (como siempre, con la humildad por delante), cuyo párrafo final resumía este espíritu de los culés:

De momento, el líder está a siete puntos de los blancos que esta tarde tienen un difícil compromiso. Además, si quieren seguir soñando, a ellos no les vale el empate, están obligados a ganar. No obstante, esta Liga está decidida. Al margen del resultado de hoy sólo falta saber si la rematarán en el Bernabéu o dejarán soñar un poquito más al Madrid.

No quiero ni imaginarme la cara que se le puede quedar a este buen señor si, por esas cosas de la vida y esos misterios boskovianos del fútbol (sin duda por eso mismo es tan apasionante), las cosas se les torciesen a los azulgrana el sábado. Improbable, repito una vez más. Pero posible, insisto igualmente.

Y claro, tenía una curiosidad terrible por saber qué es lo que iban a escribir los abanderados de la doctrina culé tal día como hoy, después de lo sucedido en el Pizjuán. El inefable Casanovas, como siempre maestro de lo obvio y experto en lo etéreo, cambia el tono para afirmar (¡ver para creer!) que al Madrid no se le debe dar nunca por muerto. Mira que le ha costado al hombre caer en la cuenta de ello. Pero nunca es tarde si la dicha es buena, aunque sea breve, que lo bueno si breve, ya se sabe. En cuanto al no menos ínclito José Luis Carazo, sensei de la estulticia periodístico-deportiva, afirma sin que su pétreo rostro se desdibuje lo más mínimo, que

...el madridismo ya ha empezado a lanzar las campanas al vuelo, que se están frotando las manos, que ya sueñan con llevarse la tercera Liga consecutiva, pero no hay que olvidar que quien ríe el último, ríe mejor.

Pues no habría que olvidar las carcajadas de este buen señor, escritas de su puño y letra en el tabloide que llena su plato de pitanza. Si por risas fuese, el Real Madrid ha tenido que soportarlas a lo largo de esta temporada. Muchas y variadas. Si por risas fuese, y si la sabiduría popular tuviese razón, al bueno de Carazo le deberían esperar más lágrimas que sonrisas, por haber abusado de las risas antes de tiempo.

Pero la guinda del pastel, sin lugar a dudas, es que fuese Raúl quien materializase la remontada y el triunfo. Con un hat-trick, nada menos. El eterno Raúl, siempre cuestionado, muchas veces vilipendiado y maltratado hasta la vileza (Toc, toc, señor Miserachs, ¿está usted ahí?), el (Manolo Lama dixit) muerto, ruina, acabado, lastre, inútil... con ironía, claro. Asumiendo y manteniendo una bonita lucha particular con Higuaín (quien parece estar llamado a sucederle) por el pichichi liguero merengue. ¡Ver para creer, al bueno de Lluís Mascaró, vocero de honor culé, escribiendo algo así en su blog!:

"Un apunte para todos los madridistas que leen este blog (sé que hay muchos). Os felicito por tener en la plantilla a un futbolista como Raúl. Lleva 14 años jugando al máximo nivel y todavía es capaz de lograr un hat-trick como el que consiguió ayer en Sevilla. Me saco el sombrero ante un futbolista que no tiene nada de especial -técnicamente no es un genio, su remate es mediocre, ha perdido velocidad...- pero que saca su genio y su casta en los partidos decisivos..."

No entremos a discutir los detalles provocadores del halago, basta con que este señor admita descubrirse ante el 7 madridista. Por cierto, las felicitaciones están mal dirigidas. Su destinatario natural es el propio Raúl, y no el conjunto de seguidores blancos. Pero eso ya sería pedir demasiado.

Concluiré diciendo que no espero que el Real Madrid gane el título (los milagros no ocurren todos los días), aun cuando sea capaz de superar a los blaugranas el próximo sábado (cosa HARTO DIFÍCIL). Yo también me quito el sombrero, pero no ante Raúl sino ante el equipo, por su lucha feroz y orgullosa, por su pundonor y entrega absolutos, contra todas las adversidades y limitaciones (empezando por las propias), habiendo asegurado definitivamente, ocurra lo que ocurra, el subcampeonato de la liga y por lo tanto el acceso directo a la próxima Champions. Y me quito el sombrero ante Juande Ramos, que se ha ganado a pulso una renovación automática y duradera, suceda lo que suceda.

Ver para creer.

He dicho.

jueves, 19 de febrero de 2009

El "miserable" homenaje a Raúl

Sí señor, Raúl merece el homenaje de todo el fútbol español. Merece que se paren los partidos cada vez que amplíe su ventaja sobre los 307 goles de Di Stéfano, se juegue donde se juegue. Merece que le den el Príncipe de Asturias y si me apuran, hasta algún Premio Nobel; sólo habría que ver de qué especialidad. Algún doctorado 'honoris causa' tampoco estaría de más. Y por supuesto, el premio de un homenaje brindado por la selección española en pleno, rendida a sus pies. Todo esto y más se merece el hombre cuya salida del combinado nacional permitió la eclosión definitiva de los Xavi, Iniesta, Cesc y compañía. El hombre que lideró, es un decir, durante más de una década a la 'roja' sin llevarse un mal triunfo a la boca. El hombre sin el cual España ganó la Eurocopa, se aupó al número 1 del ránking FIFA y se convirtió en la admiración de todo el fútbol mundial. Sí señor, Raúl se merece un homenaje por todo esto. ¡Ay, si Luis Aragonés hablara...!

Estas son las palabras que, tal día como hoy, ha escrito (es un decir) el señor Jaume Miserachs (apellido ciertamente poco afortunado) en el Mundo Deportivo. Comenta, tal y como puede leerse, los posibles rumores recientes a propósito de un supuesto partido de homenaje de la selección española de fútbol en honor a Raúl González. Según ha desvelado el AS esta misma semana, dicho partido amistoso se disputaría contra la Argentina de Messi, Agüero y Gago. No obstante, el propio 7 merengue, por boca de su representante Ginés Carvajal, ya habría rechazado esa posibilidad la cual habría sido idea de Fernando Hierro, en su calidad de Director Deportivo de la RFEF.

El día que Raúl decida retirarse del fútbol como jugador, merecerá con todos los honores un gran homenaje por parte de su club, del equipo con el que, salvo la Copa del Rey, lo ha ganado hasta la fecha todo. Absolutamente todo. Como bien recuerda Miserachs, es ahora mismo el máximo goleador en la historia del equipo blanco, como también lo es, dicho sea de paso, de la Liga de Campeones de la UEFA y de la propia selección española de fútbol. Además de sus números, incontestables por cierto, Raúl ha sido un ejemplo de deportividad dentro de los terrenos de juego ya que, de momento, comparte con otro mito del madridismo (Emilio Butragueño) la condición de no haber sido nunca expulsado de un campo de fútbol. Jamás se ha enzarzado en una pelea (física o verbal) con contrarios o árbitros, algo que algunos ex-jugadores culés (el abnegado Hristo Stoichkov, por ejemplo) no pueden alegar en su favor. Y en cuanto a sus goles, los ha marcado de todos los colores, olores y sabores, para deleite del madridismo y admiración de todos los buenos amantes del fútbol. Su compromiso y dedicación a su club han sido, y son, totales. Así que, en pocas palabras, se lo merece. Sin discusión.

El supuesto homenaje por parte de la selección española, sin embargo, no parece tan oportuno. Y ello es así, a mi humilde entender, por dos razones. La primera, porque Raúl sigue en activo y, por tanto, sigue siendo, en teoría, candidato a ser convocado para la selección, tanto más cuanto que no ha manifestado en ningún momento deseo expreso de no volver a serlo, sin importar lo improbable que ello pueda ser. La segunda razón es obvia y, de algún modo, tiene que ver con la columna de Miserachs. Puesto que, en efecto, Raúl nunca ha logrado nada a nivel de selección (hablamos en este caso de campeonatos), el presunto homenaje constituiría, indudablemente, un agravio comparativo hacia otros jugadores de la Roja (por ejemplo, Pep Guardiola) que tampoco han logrado nada con el equipo nacional (¿Me oyes, Laporteta? ¡Na-cio-nal!). En este caso, creo, bastaría con un sencillo y discreto homenaje, una vez retirado el jugador, en calidad de máximo goleador, en la sede de la RFEF y junto con, por ejemplo, Andoni Zubizarreta u otros jugadores que, con números en la mano, ostentasen registros o participaciones muy singulares en la historia más o menos reciente de la selección. Hasta ahí, nada que objetar.

Ahora bien:

Una cosa es admitir esto, y otra bien distinta consentir (y no digamos aplaudir) el sarcasmo barriobajero con el que se ataca miserablemente a Raúl desde el MD, por la torpe manaza del columnista en cuestión. Ello es tanto más sangrante cuanto que:

1.- El propio Raúl jamás ha pedido ni insinuado que se le otorgue reconocimiento alguno, ni siquiera por parte del Real Madrid.

2.- Raúl ni es ni puede ser responsable de que jugadores como Xavi, Iniesta y Cesc (que no juegan en su demarcación) hayan visto frenada su progresión o, peor dicho, su eclosión (otro verbo desafortunado). Iniesta y Cesc Fábregas, apenas han coincidido con Raúl en convocatorias oficiales de la selección. Y en cuanto a Xavi, acaba de cumplir 29 años. ¿Un poco tarde para eclosionar, quizás? Por supuesto, en ello no ha tenido nada que ver la mano de Luis Aragonés, a quien se recurre única (y miserablemente) al final de la columna para justificar los despropósitos precedentes.

3.- Convendría recordar también, ya que hablamos de "eclosiones", que el juego de la selección española durante la fase de clasificación de la Euro'08 no fue ni mucho menos brillante, y que el propio Luis Aragonés recibió palos desde todas partes por ello, también desde Barcelona. En vísperas de la fase final, los más benévolos eran (éramos) escépticos acerca del juego del equipo, y eso mismo, unido al rendimiento de Raúl en su equipo, alimentó el nefasto debate sobre si Raúl selección sí o no. Dicho de otro modo: no es cierto, como parece sugerir el columnista, que la marcha de Raúl supusiera de modo inmediato la mejoría del equipo sino que, antes bien, hubo que hacer una larga y dura travesía por el desierto antes del despegue futbolístico del combinado nacional. Miserachs se olvida muy convenientemente de ello.

4.- Curiosa, y miserablemente también, se mencionan de forma explícita los nombres de tres jugadores que, casualidades de la vida, tienen en común ser centrocampistas y estar o haber estado vinculados al FC Barcelona. El resto (Villa, Torres, Senna, Silva, Xabi Alonso, Cazorla, Marchena, Capdevila, Ramos, ...) son un simple apéndice: y compañía, Miserachs dixit. Y por supuesto, el que estos pandilleros no hayan eclosionado definitivamente también será, cómo no, responsabilidad exclusiva de Raúl.

5.- Si Raúl, como sugiere el ínclito columnista, es responsable de que España no haya ganado nada, será justo meter en el mismo saco a los seleccionadores con los que el jugador ha coincidido en el equipo nacional (Clemente, Camacho, Sáez y el mismo Aragonés durante el Mundial de Alemania), así como a una buena pléyade de jugadores, muchos de ellos azulgranas. (entre ellos, insisto, el hoy aclamado Pep Guardiola, tan responsable de que España no haya ganado nada como el propio Raúl, o como Bakero, Abelardo, Ferrer, Julio Salinas, Goicoechea, Luis Enrique, y otros). No es concebible, ni justo, que la responsabilidad de los fracasos se atribuya sólo a uno. Y si hablamos de posibles responsabilidades directas, como el penalty errado por el 7 madridista frente a Francia en la Euro 2000 (que nos habría dado sólo la opción de prórroga, no de victoria), también sería ecuánime recordar el que marró Joaquín frente a Corea del Sur dos años más tarde en cuartos, para así poder echarle al del Puerto de Santamaría toda la culpa de nuestra eliminación. Digo yo.

Por tanto, la tendenciosa y disparatada columna de Jaume Miserachs se resume en dos ideas básicas: (i) intentar personificar en Raúl los fracasos de la selección española, empleando el éxito de la Euro como justificación (ventajismo rastrero, o sea), y (ii) atribuir los éxitos de la Roja en esencia a cuanto tenga que ver con el Barça, obviando alevosamente que, si el equipo nacional es hoy admirado, ello se debe a su conjunto, al equipo, y no sólo a tres de sus jugadores, por muy culés o cuasi-culés que sean. Una columna así es absolutamente digna de su autor, como su autor, sin duda, es plenamentente digno de ella.

¿Y tú te llamas a ti mismo periodista, Jaume? ¡Ay, si el papel hablara...!

(¿El Príncipe de Asturias? Hum... No se ría, no se ría...).

He dicho.


miércoles, 2 de julio de 2008

A vueltas con Raúl... y tal

No me resisto a escribir una entradita, por breve que sea, en la que expongo mi opinión al respecto de Raúl sí, Luis no, y viceversa. Los éxitos de la "roja" han hecho que algunos apunten con el dedo al capitán merengue, poco menos que acusándole de los males recientes que impedían el progreso de los nuestros. Pues bien, lo que tengo que decir al respecto se resume en estos puntos:

Primero: a lo largo de la temporada recién concluida, Raúl González hizo, en mi modesta opinión, méritos más que suficientes para ir convocado a la selección. Sus números de goleador superan, por ejemplo, a los de David Villa, hoy convertido en héroe, pero cuya temporada con el Valencia fue, igual que la de Silva, Marchena y Albiol, como mínimo, discreta.

Segundo: Luis Aragonés no quiso llevarle, y los hechos, que son lo que cuenta, han demostrado que Raúl no es imprescindible. Malo, muy malo hubiera sido lo contrario. Si los chicos de baloncesto no necesitaron en su día a Pau Gasol para arrasar a los griegos y proclamarse campeones del mundo, eso se entiende como buena señal, ¿no? Pues aquí, otro tanto. Raúl ha hecho buenas cosas con la selección, también otras malas. Y en un equipo bien hecho, nadie es imprescindible.

Tercero: Si, a pesar de lo hecho por el capitán merengue, Luis no ha decidido llevarle, las razones deben ser, por pura lógica, extradeportivas, y tal. Sólo Dios sabe lo que sucedió entre bambalinas en la fase de grupos del mundial de Alemania, y lo que ocurrió tras los dos primeros partidos (Irlanda del Norte y Suecia) de clasificación para la Euro, cuya conquista ahora todos celebramos. Fue entonces cuando el seleccionador decidió prescindir de Raúl. Y las razones, ellos las sabrán.

Cuarto: No pasa nada. Ni es una tragedia que Raúl no haya ido a la Euro, ni mucho menos (lo que faltaba) que España se haya proclamado campeona sin él. Del mismo modo, alegrarse de que la selección haya conseguido un triunfo importante sin un jugador concreto, sea quien sea, es propio del miserable carácter que tan bien nos define a los españoles. Al paisano, navajazo. Y al de fuera, más aún.

La historia nos enseña que, a estas alturas, Raúl no tiene que demostrarle nada a nadie, como tampoco Luis Aragonés, y menos aún después de lo conseguido en Viena. Muchos querrían para sí o para su equipo la carrera del uno como jugador y la del otro como entrenador. Lo que cuenta, siempre, es el final. Y si el final es bueno, igual me da, con o sin Raúl, con o sin Luis. Lo que importa es el equipo, la selección española, que está tan por encima del uno como del otro.

¿Queda claro?

He dicho.